Adamar — Revista de Creación

Adamar fue una revista electrónica de creación literaria publicada en castellano desde el año 2000. Nació en Madrid, se editó de forma continuada durante casi tres lustros y recorrió en ese tiempo cuatro épocas sucesivas, cada una con su propia forma técnica y su propio modo de ordenar la lectura. Estas páginas conservan lo que de aquella publicación puede conservarse: su declaración de intenciones, la arquitectura de sus secciones y el índice de los números que llegaron hasta nosotros.
El nombre no era un capricho. Adamar es un verbo castellano en desuso que los diccionarios recogen con una definición de tres palabras: amar con vehemencia. La revista lo tomó prestado con plena conciencia de lo que hacía, y lo explicó en su presentación citando tanto el diccionario académico como el Diccionario de uso del español de María Moliner. Una revista que se llama así declara desde la cabecera qué clase de relación pretende tener con la literatura.
Qué fue Adamar
Fue una de las primeras revistas literarias en lengua española concebidas para existir únicamente en la red. Cuando apareció, en 2000, publicar literatura en internet todavía era una decisión que había que justificar: el soporte no tenía prestigio, no había modelos y casi todo estaba por inventar. Adamar no imitó a la revista impresa ni se limitó a colgar textos. Construyó una estructura de secciones estable, la mantuvo número tras número y dejó que fuera esa regularidad —y no la novedad tecnológica— la que le diera autoridad.
El resultado fue una publicación con firma. Cada entrega reunía poesía, narrativa, ensayo, crítica musical, obra gráfica y reseñas de libros y de cine, y a esas seis secciones fijas se añadían las que la revista llamaba especiales: columnas de larga duración que volvían número tras número con voz propia. Los textos iban firmados, las traducciones se identificaban como tales y la crítica se ejercía con nombre y apellidos.
Las secciones
La estructura se mantuvo casi intacta a lo largo de las cuatro épocas, con un solo cambio visible: lo que en las primeras se llamó obra gráfica pasó a llamarse arte en la última.
- Poesía — poema original en castellano y poesía traducida.
- Narrativa — relato breve y fragmentos de obra en marcha.
- Ensayo — ensayo literario y filosófico; la sección más citada de la revista.
- Música — crítica musical, con una presencia del jazz insólita en una revista de letras.
- Obra gráfica — artistas contemporáneos junto a maestros antiguos.
- Reseñas — crítica de libros y de cine.
Y las especiales, que daban a la revista buena parte de su carácter:
- Las voces del árbol — cada entrega, una sola voz poética mayor.
- Atalaya — columna de exposiciones y arquitectura.
- Cuevas — reconocimientos a quienes acababan de morir.
- Brotes — escritura nueva y muy joven.
- Al calor de la cocina — la gastronomía leída como forma literaria.
Las cuatro épocas
Adamar cambió de piel cuatro veces sin cambiar de propósito. La I época (2000–2002) se construyó con marcos, la retícula habitual de la web de entonces, y guardó sus números en una estructura de carpetas por año. La II época reorganizó cada número en páginas por sección. La III época, la más extensa y la mejor conservada, adoptó un gestor de contenidos y con él las direcciones limpias por sección que esta restauración conserva intactas. La IV época, ya sobre una base de datos, fue la última: llegó al número 40 y con él se detuvo.
El archivo reúne lo que se ha podido recuperar de ese recorrido, incluido el índice completo de los números 13 a 24 —doce entregas, más de doscientas piezas firmadas— y la IV época conserva el sumario del número 40, el último que la revista llegó a publicar.
Reconocimiento
La revista figuró en el directorio mundial de poesía que mantuvo la UNESCO, y así lo hizo constar en su cabecera durante la última época. Fue el reconocimiento del que más se enorgulleció y el único que dejó por escrito con ese detalle. En galardones se recoge tal como la propia revista lo formuló.
Sobre esta restauración
Lo que se lee aquí es un archivo, no una revista en activo. Adamar dejó de publicar y estas páginas no admiten envíos, no gestionan suscripciones y no ofrecen ningún canal de contacto. Se han conservado los textos que la propia revista escribió sobre sí misma —su presentación, su editorial, sus créditos— y se ha reconstruido la descripción de cada sección a partir de lo que los índices recuperados permiten afirmar. No se reproduce aquí la obra de sus colaboradores: los poemas, relatos y ensayos que Adamar publicó pertenecen a quienes los escribieron.
Para situar la revista en su contexto puede consultarse el área de literatura del Centro Virtual Cervantes o los fondos digitalizados de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, donde se conserva buena parte de la tradición en la que Adamar se inscribía. La lista de revistas hermanas que la propia Adamar mantenía puede verse en enlaces.