|
Era
así fauve
tensión,
insecto detallado
solo
tiempo
salvo,
ojo en vena
humor
transparente fluye,
desaparece.
Carpófago
bruñido, entreabierto
ni
el sol, ni en son de burla
abre
de raíz
ságita
oscuridad.
Vuelo
de codorniz en la arteria
hígado
de lirio suspendido en el cinto
en
la garganta
red
a
dos.
Ocelote
bajo la piel, constelaciones
se
descubren,
floración
de heliotropos,
crímenes
con
esta voz.
Zupia
de las primeras luces, dones hermosos
mantarraya
ingerida en mi cuerpo
digna
entró, como vino en boca
abierta.
Pace
bruta hoja de otoño, fruto alumbrado en barbecho.
En
su interior alberga árbol del paraíso,
dos
higueras.
Indolente
parvada, la estridencia del tiempo
derriba
cosas, claramente visibles.
|