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Las
pulsiones vagan
por
tu imagen
rompiendo
la infinitud
del
miedo
para
encontrarte.
Sexo:
espada
que parte
los
fragmentos de luz
y
los deja
ahí
donde
nuestros cuerpos
trasponen
la gruta.
Contemplamos
la transformación
de
las caricias en brasas,
hasta
expiar los caprichos
de
la carne
inclinada
hacia el sacrilegio.
Ocultamos
la mirada
a
lo mezquino
intentando
conciliar
el
tiempo malgastado
Reflejos.
Nos
sometemos a la voluntad
de
nuestra piel,
erupción
hambrienta
sobornada
por fantasías.
Me
ausento
para
desfallecer en tus manos.
Rito
sagrado.
Los
ruidos furtivos crecen bajo
el
rocío de las sábanas.
Nuestras
manos contienen
deseo
y condena.
Resurgimos
en la desnudez
de
la fascinación mutua.
Dilato
el tiempo
hasta
la
quimera.
Los
temblores nos convocan
a
la magia.
Orgasmo:
Gestación
de estrellas
canto
de trovador
Vos
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