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Editorial
Pre-Textos 2001
Dicen que los lectores son personas que deciden vivir una doble
vida y eso los vuelve únicos, muy especiales. Esto recuerda, al
presentar la obra, la autora de Entre fuegos y otros cuentos, publicado
por Pre-Textos este año. En la doble vida que ofrece este libro el amor
se muestra y se oculta entre dudas, búsquedas y sueños. Manuel Ramírez,
de la editorial, lo ha definido como una obra "erótica, irónica,
muy cubana y con una estilo muy fluido (...) un libro a flor de
piel".
Rosa
Elvira Peláez fue niña, adolescente y mujer en La Habana. Quizá los
textos que integran este volumen le sirven para mantener extendidos los
puentes hacia ese contexto en el cual aparecieron sus inquietudes
literarias y que, no podía ser menos, nutrió su formación como
sujeto. Puentes que son de doble circulación con su presente en la
ciudad de Buenos Aires, donde radica desde 1993. Pero, sobre todo, es
una narrativa que tiene el eje en la búsqueda que hacemos las personas
tratando de llenar vacíos y tener respuestas para angustias y deseos.
Los personajes de este libro son cubanos y recrean el habla popular de
esa isla del Caribe, pero las historias, en esencia, tienen que ver con
el azar que se cruza delante de cualquiera y las puertas que se abren. O
se cierran. Lo cubano sirve de envoltorio, lo que podría explicar
cierta sonoridad cuando la narración mueve sus caderas, y tal vez en
algún giro de la trama le añade un especial aderezo, pero las
historias competen a "gente como uno" que se debaten entre deseos e
incertidumbres, y sueñan.
La
autora maneja un sentido del humor que entrejunta tonos de ternura con
otros de ironía, intentando que los personajes y la trama que los
envuelve pueden ser tocados por el lector. El desenlace siempre es
imprevisible.
Este conjunto de narrativa breve fue premio del IV Concurso
Internacional Manuel Llano, 2000, uno de los certámenes que cada año
auspicia el Gobierno de Cantabria en su empeño de promover nuevos
autores en poesía, relato y novela. Los cuentos reunidos en el volumen
son cuatro: Entre fuegos, Buscando a Batman, La lección
y Donde mejor se puede gozar.
Entre los miembros del jurado estaba el escritor y académico Luis
Mateo Díez, quien dijo que Entre fuegos y otros cuentos los había
fascinado por «la construcción de los relatos, la ambientación, el
uso coloquial del lenguaje, colorista y atractivo, y por la gran
eficacia narrativa de unas historias sencillas». Al hacer la presentación
en la Casa de Cantabria, en Madrid, el editor Manuel Ramírez comentó
que "con un solo cuento no se podía valorar la calidad de un
autor" y que las nuevas bases del Manuel Llano, a partir de la
convocatoria del pasado año, hicieron posible ponderar esa calidad al
reclamar la presentación al concurso de un mínimo de cuatro cuentos y
un máximo de seis.
Del cuento que da nombre al libro de Rosa Elvira Peláez, es el
siguiente fragmento: "...En su dormitorio, María Luz se quedó
en blúmer, se tiró en la cama, boca abajo, y comenzó a leer Fuegos.
Pero primero había encendido el ventilador. Un ventilador grande con un
ruido de pulmones cansados, que echaba aire como si tosiera por última
vez. Y también, durante unos segundos, había dejado rodar la mirada a
través de la ventana, hacia esa bahía de La Habana que la fascinaba,
especialmente al mediodía, cuando parece una mujer ardiendo, llena de
temblores por esa dureza de los barcos que entran y salen, levantando un
suave oleaje. A esa hora encandila y querer verla humedece la mirada,
pero cuando la luz del día se deja vencer la bahía parece acurrucarse
al malecón, como una niña perdida, pero sigue siendo mujer y sus
olores trastocan los sentidos. La estrecha entrada es como una cintura
movediza hecha de agua. María Luz suspiró, en un rato la electricidad
se desparramaría imitando a cocuyos traviesos en una manigua de agua.
Muchas noches quería ser una más entre esas luces danzando en las
aguas. Suspiró y se dispuso a leer..."
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