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Daniel Molini Dezotti

Taller de imagen

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Nș 7

 

Invierno 2001

 
 
 

 

 

 

 

 

Cómodamente instalado en su silla reclinable, un hombre completaba la lectura del perfil biográfico que figuraba en un documento escrito por otro hombre, que esperaba afuera charlando con la secretaria del dueño de lasilla.

 

El texto decía: "Le gustan las cosas claras y abordarlas de frente, sin ambages ni dobleces, poniéndole el pecho a las dificultades, sin calcular riesgos ni consecuencias, teniendo como norte el que señala la brújula de la honradez cuando se trata del ombligo para arriba y como sur la honestidad si el interés afecta zonas inferiores.

 

De allí que todas sus actuaciones estén dirigidas como flechas al blanco del bienestar general, sin preocuparse por egoísmos personales, o de clase, o corporativos, que retumban en sus oídos como petardos mal disparados.

 

Intransigente con la maldad, la especulación mal entendida y los pactos contra-natura, su independencia es garantía suficiente de probidad, su integridad azote de malandras, y su moralidad garrote vil de abstrusos y corruptos.

 

Coherente hasta el último aliento, y perseverante como un corredor de fondo, es tremendamente impaciente cuando se enfrenta a la incompetencia, la estulticia y el abandono.

 

Presume de serio, objetivo, caballero y generoso, cualidades que alaba como virtudes, no obstante suele ser avaro en complacencias, rácano en autoestimas y sumamente irascible, por no decir beligerante, frente al papanatismo.

 

Su lema es: "A la sombra del poder se resguardan las langostas"; y su consigna: "Al amigo nada y a los enemigos ni agua", que expresado en su versión post-moderna viene a significar: El que tenga sed que no se arrime a este arroyo.

 

Sincero hasta la extenuación, no le asustan las verdades, por eso nunca oculta nada, aunque le duela a propios o cause daños a extraños.

 

Desde su atalaya ve transcurrir los acontecimientos, interponiendo su inagotable capacidad de trabajo y preparación para modificarlos según la conveniencia de los más desprotegidos, pues como un moderno cruzado, su espada siempre está dispuesta para luchar contra lo que considera infiel o desleal. Con fe inquebrantable, ordena soluciones dejando cicatrices en cobardes e indecisos; nunca resuelve contenciosos, los evita con la fuerza de su razón.

 

Vehemente y compasivo no se conoce a nadie como él, nadie que haya hecho tanto sin pedir nada a cambio".

 

Cuando terminó la lectura, y mientras extendía un cheque con muchos ceros, el hombre que estaba sentado en su silla reclinable, pensaba si el hombre que esperaba afuera para cobrar, no había exagerado demasiado sus atributos.

 

Las elecciones para presidente de la comunidad de propietarios se acercaban, por eso pagó sin rechistar.

 

 

 


 

 

 

 
 

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