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Cómodamente
instalado en su silla reclinable, un hombre completaba la lectura del
perfil biográfico que figuraba en un documento escrito por otro hombre,
que esperaba afuera charlando con la secretaria del dueño de lasilla.
El
texto decía: "Le gustan las cosas claras y abordarlas de frente, sin
ambages ni dobleces, poniéndole el pecho a las dificultades, sin calcular
riesgos ni consecuencias, teniendo como norte el que señala la brújula
de la honradez cuando se trata del ombligo para arriba y como sur la
honestidad si el interés afecta zonas inferiores.
De
allí que todas sus actuaciones estén dirigidas como flechas al blanco
del bienestar general, sin preocuparse por egoísmos personales, o de
clase, o corporativos, que retumban en sus oídos como petardos mal
disparados.
Intransigente
con la maldad, la especulación mal entendida y los pactos contra-natura,
su independencia es garantía suficiente de probidad, su integridad azote
de malandras, y su moralidad garrote vil de abstrusos y corruptos.
Coherente
hasta el último aliento, y perseverante como un corredor de fondo, es
tremendamente impaciente cuando se enfrenta a la incompetencia, la
estulticia y el abandono.
Presume
de serio, objetivo, caballero y generoso, cualidades que alaba como
virtudes, no obstante suele ser avaro en complacencias, rácano en
autoestimas y sumamente irascible, por no decir beligerante, frente al
papanatismo.
Su
lema es: "A la sombra del poder se resguardan las langostas"; y
su consigna: "Al amigo nada y a los enemigos ni agua", que
expresado en su versión post-moderna viene a significar: El que tenga sed
que no se arrime a este arroyo.
Sincero
hasta la extenuación, no le asustan las verdades, por eso nunca oculta
nada, aunque le duela a propios o cause daños a extraños.
Desde
su atalaya ve transcurrir los acontecimientos, interponiendo su inagotable
capacidad de trabajo y preparación para modificarlos según la
conveniencia de los más desprotegidos, pues como un moderno cruzado, su
espada siempre está dispuesta para luchar contra lo que considera infiel
o desleal. Con fe inquebrantable, ordena soluciones dejando cicatrices en
cobardes e indecisos; nunca resuelve contenciosos, los evita con la fuerza
de su razón.
Vehemente
y compasivo no se conoce a nadie como él, nadie que haya hecho tanto sin
pedir nada a cambio".
Cuando
terminó la lectura, y mientras extendía un cheque con muchos ceros, el
hombre que estaba sentado en su silla reclinable, pensaba si el hombre que
esperaba afuera para cobrar, no había exagerado demasiado sus atributos.
Las
elecciones para presidente de la comunidad de propietarios se acercaban,
por eso pagó sin rechistar.
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