Volver al índice  

Silvia Long-ohni

Poemas

Página anterior  Página siguiente

 

Nș 5

 

Verano 2001

 
 
 

 

 

 

 

VIEJO MÚSICO

 

 

 

Sentado dignamente

sobre un cajón de frutas

con su barba de nube

y esa ausente mirada

de cielo despejado,

aprieta el viejo músico

sus labios descarnados

al pájaro de plata

y toca el Oblivión

mientras sordas, las sombras

entran y salen por la boca del subte.

 

Pero el rumor cansado

de los que van muriendo

entre asfalto y cemento

no le esquilma el sonido

ni le roba el bemol corazonado

que por la embocadura nace.

 

Algunos (son los menos)

dejan caer anónimo centavo

en ese lugar vacío de ternura

donde se junta la miseria,

pero ninguno advierte

ese glisando trémulo de pasión solitaria

que cae en la vereda

como un pájaro herido.

 

Ni siquiera perplejos

se asombran del milagro

porque es harto más fácil

la palabra mendigo,

pero yo no me engaño:

Lo que he visto es un ángel.

 

 

 

 

RETORNO

 

 

 

Alguien lanza una flecha

sin calcular el rango de la herida

que abrirá en otro pecho.

 

Dispara, nada más,

porque un rencor de estaño,

un dolor de ceniza

le anega los sentidos.

 

Y una vez en el aire

esa flecha alocada

no puede detenerse.

¿Qué infortunado corazón

recibirá ese capricho de homicida destreza?

 

Mientras tanto el arquero,

distendido su encono,

hace sus propias paces,

lee un diario insolente,

repite sus negocios

y no presta atención

ni a la lluvia esmerada

ni al trébol generoso.

 

Y menos todavía

a esa flecha tensada que no tiene retorno

más que en forma de flecha

a esa flecha sin rostro

más que de tensa forma

que inexorablemente,

sin calcular el rango de la herida,

seguirá su rutina

en algún otro pecho.

 

 

 

 

 

MI BRAZO

 

 

Mi brazo

ha sometido a la tristeza

hasta encallarla,

ha violentado al tiempo

todo el tiempo,

ha quebrado mandíbulas

de las falsas sonrisas

de un golpe,

de cien golpes

altivos y desnudos

y ha pasado

por este incomprendido mundo

sin sosiego.

 

 

 

 

 

ESO TIENE LA VIDA

 

 

Has encontrado acíbar,

dura hiel que fatiga

tu boca de mariposa ensombrecida,

hastío y soledad,

amor brutal y besos desolados.

 

Eso tiene la vida

de trágico y de intrépido,

de anatema y promesa.

Eso tiene la vida

de feroz esperanza.

 

A la vuelta del sueño

está tu Rocinante que te espera.

 

 

 

 

DETRÁS DE UN GRAN SILENCIO

 

 

 

Sobre corcel de invierno

va el viejo que me alberga,

aquel de rostro enjuto

y medida palabra.

 

Va siendo lo que fue

detrás de un gran silencio

y acumula amapolas,

rencillas cotidianas,

un áspero café

y vida que se deshace

en agrios almanaques.

 

Monta en pos de la muerte

y sabe que no puede

con sus palabras vanas

torcerle su capricho.

 

 

 

 

DE LO QUE FUE

 

 

 

¿En qué cenizas

se quebrantó este fuego?

 

¿En qué rincón de sueños

el pájaro hizo nido?

 

Corrió el tiempo en sus alas,

ligera mariposa,

y deshizo en el tiempo

la memoria y el surco

de tantas esperanzas.

 

 

 

 

DE LO QUE SERÁ

 

 

 

Es oscuro el camino

con que el zarzal espera

los pasos necesarios,

los que llevan ventaja

por no haber sido dados.

 

Es que el tiempo adelante

no es más que una promesa

desnuda de palabras,

una incierta promesa

atrapada en el tiempo.

 

 

 

 

 

ANTE ESOS OJOS PLENOS

 

 

 

La vida me miraba

con sus ojos de espejo

desgranando en sus manos

un racimo de tiempo

 

Antes esos ojos plenos

y a la orilla del día

dejé hastío y cordura,

la memoria sin luz,

las circunstancias

y el debido respeto hacia la nada.

 

Y mirando a la vida

le entregué mi destino.


 

 

 


 

 

 
 

Contacte con el autor

      Volver al índice Página anterior  Página siguiente