VIEJO
MÚSICO
Sentado
dignamente
sobre
un cajón de frutas
con
su barba de nube
y
esa ausente mirada
de
cielo despejado,
aprieta
el viejo músico
sus
labios descarnados
al
pájaro de plata
y
toca el Oblivión
mientras
sordas, las sombras
entran
y salen por la boca del subte.
Pero
el rumor cansado
de
los que van muriendo
entre
asfalto y cemento
no
le esquilma el sonido
ni
le roba el bemol corazonado
que
por la embocadura nace.
Algunos
(son los menos)
dejan
caer anónimo centavo
en
ese lugar vacío de ternura
donde
se junta la miseria,
pero
ninguno advierte
ese
glisando trémulo de pasión solitaria
que
cae en la vereda
como
un pájaro herido.
Ni
siquiera perplejos
se
asombran del milagro
porque
es harto más fácil
la
palabra mendigo,
pero
yo no me engaño:
Lo
que he visto es un ángel.
RETORNO
Alguien
lanza una flecha
sin
calcular el rango de la herida
que
abrirá en otro pecho.
Dispara,
nada más,
porque
un rencor de estaño,
un
dolor de ceniza
le
anega los sentidos.
Y
una vez en el aire
esa
flecha alocada
no
puede detenerse.
¿Qué
infortunado corazón
recibirá
ese capricho de homicida destreza?
Mientras
tanto el arquero,
distendido
su encono,
hace
sus propias paces,
lee
un diario insolente,
repite
sus negocios
y
no presta atención
ni
a la lluvia esmerada
ni
al trébol generoso.
Y
menos todavía
a
esa flecha tensada que no tiene retorno
más
que en forma de flecha
a
esa flecha sin rostro
más
que de tensa forma
que
inexorablemente,
sin
calcular el rango de la herida,
seguirá
su rutina
en
algún otro pecho.
MI
BRAZO
Mi
brazo
ha
sometido a la tristeza
hasta
encallarla,
ha
violentado al tiempo
todo
el tiempo,
ha
quebrado mandíbulas
de
las falsas sonrisas
de
un golpe,
de
cien golpes
altivos
y desnudos
y
ha pasado
por
este incomprendido mundo
sin
sosiego.
ESO
TIENE LA VIDA
Has
encontrado acíbar,
dura
hiel que fatiga
tu
boca de mariposa ensombrecida,
hastío
y soledad,
amor
brutal y besos desolados.
Eso
tiene la vida
de
trágico y de intrépido,
de
anatema y promesa.
Eso
tiene la vida
de
feroz esperanza.
A
la vuelta del sueño
está
tu Rocinante que te espera.
DETRÁS
DE UN GRAN SILENCIO
Sobre
corcel de invierno
va
el viejo que me alberga,
aquel
de rostro enjuto
y
medida palabra.
Va
siendo lo que fue
detrás
de un gran silencio
y
acumula amapolas,
rencillas
cotidianas,
un
áspero café
y
vida que se deshace
en
agrios almanaques.
Monta
en pos de la muerte
y
sabe que no puede
con
sus palabras vanas
torcerle
su capricho.
DE
LO QUE FUE
¿En
qué cenizas
se
quebrantó este fuego?
¿En
qué rincón de sueños
el
pájaro hizo nido?
Corrió
el tiempo en sus alas,
ligera
mariposa,
y
deshizo en el tiempo
la
memoria y el surco
de
tantas esperanzas.
DE
LO QUE SERÁ
Es
oscuro el camino
con
que el zarzal espera
los
pasos necesarios,
los
que llevan ventaja
por
no haber sido dados.
Es
que el tiempo adelante
no
es más que una promesa
desnuda
de palabras,
una
incierta promesa
atrapada
en el tiempo.
ANTE
ESOS OJOS PLENOS
La
vida me miraba
con
sus ojos de espejo
desgranando
en sus manos
un
racimo de tiempo
Antes
esos ojos plenos
y
a la orilla del día
dejé
hastío y cordura,
la
memoria sin luz,
las
circunstancias
y
el debido respeto hacia la nada.
Y
mirando a la vida
le
entregué mi destino.