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Raúl Hernando

 

Poemas

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Nș 5

 

Verano 2001

 
 
 

       

 

 

Principio de incertidumbre de Heisenberg:

no puedo saber, a la par,

tu posición y tu velocidad,

 

si me odias y cuánto.

 

 

 

 

*

 

 

 

 

No he maldecido lo suficiente aquel cruce.

Verde viste tu semáforo, yo el mío en ámbar:

precaución. Así lo asumo, fui yo el culpable,

aceleré y con brusquedad embestí tu coche.

 

No pondré reparos a que así conste, en el parte

del seguro, pues cierto es. Que ya quede firmado:

yo te abordé, me interpuse en tu camino yo.

Tu trayectoria era del todo irreprochable.

 

No esquivaré, sino haré frente a las consecuencias:

si se me exige no volveré a conducir nunca.

Pero permítaseme proyectar mi encono en

aquel cruce, insuficientemente maldecido.

 

 

 

 

*

 

 

 

Nos somete el deseo, nos somete.

 

Nos somete si queremos rendirnos

a sus crueles envites: someternos

jamás nos permite, sometiéndonos.

 

Nos somete si tratamos de ahogarlo,

y con burla nos dibuja el fracaso.

Agonías, no treguas, nos ofrece.

 

Nos somete, pues, hagamos lo que

hagamos.

No fomenta ni estimula nuestra obra.

No añade nada hermoso a nuestra vida.

 

Nos somete el deseo, nos somete.

 

 

 

 

*

 

 

 

Necesito

rodamientos de tractor

escaleras automáticas

tu saliva febrífuga

integrales de Riemann

achicoria en infusión.

 

Saliste a coger berros de las charcas.

 

 

 

 

*

 

 

 

Y tendré la canción de un encuentro

prefiriendo un violín a tu madre

y las notas de un salmo campestre

al deseo urgente en tus labios.

 

Y la hiedra que trepa tus piernas

cual serpiente lo hará por mi encanto

y el camino ascendente que siga

llevará sin prudencia simiente.

 

Pero así como acabe el concierto

mi miseria oteará nuevas metas

y si dejase reminiscencia

no habré de ser yo quien alimente el

recuerdo.

 

 

 

 

*

 

 

 

Siempre estoy

rodeado de intelectuales.

Me doy buena imagen.

Me veo más guapo.

Y esta tarde

uno ha comentado

que admiraba a Neal Cassady,

y me he puesto a pensar

que me rascaría la polla

si no estuviera siempre

rodeado de intelectuales.

 

 

 

 

*

 

 

 

De las horas que fluyen, indemnes,

burlando cualquier rozamiento,

sabiendo que el régimen crítico

depende del medio, y soy yo.

 

Del paso que busca camino

perdiéndose en cruces ficticios

y enloquece, percute soleras

de acequias e inunda mañanas.

 

De por aquí en esto y lo otro,

de ti, de ti, de ti, de ti,

de ti que me vienes, me ves

y no me vences, no logro huir.

 

 

 

 

*

 

 

 

No se rompe el horizonte.

Todo es circular.

Es bonito en las postales.

Es tijera de papel, y de nada más tijera.

Es Pisoraka en ruinas.

Tengo que ser de allí.

 

 

 

 

 


 

 

 

 
 

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