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ERNEST HEMINGWAY, ese desconocido poeta

Trad. Amalia Gullón

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Nș 5

 

Verano 2001

 
 
 

 

 

 

 

I

 

 

 

La noche se acerca entre suaves y somnolientas plumas

oscureciendo el día

acariciando el brillo perlado

moldeando el barro

antes de que adquiera la dureza final

exigiendo que nos quedemos.

 

 

 

 

II

 

 

 

Hemos pensado los pensamientos más largos

y elegido los caminos más cortos.

Hemos danzado ritmos endemoniados,

temblando al regresar a casa para rezar;

para servir a un amo en la noche,

y a otro en el día.

 

 

 

 

III

 

 

 

Sé que los monjes se masturban en la noche,

que los gatos caseros se retuercen,

que algunas muchachas muerden;

sin embargo

¿qué podría hacer

para cambiar las cosas?

 

 

 

 

IV

 

 

 

El deseo y

las dulces y afiladas penas

y las superficiales heridas

que fuiste tú,

se han convertido en una triste oscuridad.

Viene la noche con su rictus

a yacer conmigo

una torpe, fría y rígida bayoneta

sobre mi alma iluminada, palpitante.

 

 

 

 

y V

 

 

 

El Señor es mi pastor, no

le necesitaré demasiado tiempo.

 

 

 

 

 

 


 

 

 
 

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