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Paloma Paredes 

BRANCUSI

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Nș 5

 

Verano 2001

 
 
 

 

 

 

CONSTANTIN BRANCUSI(1876-1957)

 

 

UN ESBOZO DEL GRAN ESCULTOR

 

 

Nacido en Rumania, pionero del arte abstracto que ejerció una gran influencia en el arte del siglo XX, Brancusi realiza sus primeras obras realistas en Paris.

 

Posteriormente, e inspirado en el Art Nouveau, generara piezas cubistas y la abstracción dominará ya su trabajo sucesivo.

 

Brancusi llegó a Paris en 1904, procedente de su Rumania natal, atraído por la figura de Rodin y siendo poseedor de una sólida formación académica.

 

En los primeros años trabaja en obras impregnadas del arte popular rumano; seguidor de Cézanne, fue un "primitivo" de la escultura moderna; pero su evolución a fuerza de simplificaciones, el retorno a lo esencial, tanto en los volúmenes como en el impulso que las anima, le conduce a ser un pionero de la escultura contemporánea y crear en su obra cubista el verdadero reencuentro con la esencia de las formas.

 

La Musa Dormida  - 1El gran número de variaciones sobre temas sencillos le permiten, entre otras, las versiones de La Musa Dormida, que se encuentran en el Museo de Arte de Bucarest, realizada en 1906 en mármol, obra amanerada e influida por el Art Nouveau; pero su forma evolucionó y en 1909 la realiza en bronce dorado simplificándola en forma ovoide, bajo los ideales de la armonía universal, de espiritualidad y de la veracidad en el trato de los materiales. Esta obra se encuentra en el Museo Nacional de Arte Moderno de París.

 

La Musa Dormida - 2

 

 

Simplicidad y pureza eran sus ideales, obteniendo formas vivas con expresión de vitalidad y armonía

 

En 1908 crea la escultura cubista El Beso (Philadelhia Museum of Art), dos paralelepípedos gemelos realizados en piedra y en 1913 realiza Mademoiselle Pogany, en bronce pulido, a la que Jean Arp denominó la "mágica abuela de la escultura abstracta".

 

Sus esculturas son objetos con formas absolutas, dado que cada una está elaborado según su propia y original ley interna: compendiar todas las formas en una y comunicarles vida.

 

El mejor exponente de la grandeza del escultor lo materializa en 1915 con El Recién nacido, obra en bronce pulido sobre bandeja, también pulida, de acero noble. Sus formas libres, de tipo curvo o hasta turgentes, ofrecen la cualidad de visibilidad marcando su autonomía, la fuerza de la gravedad y la luz que la descubre.

 

El recién nacido

 

 

La forma oval del El Recién nacido parece flotar y produce un efecto de mayor ligereza al descansar en un punto, creando la importancia de la función de la base.

 

Brancusi mediante la abstracción progresiva e incesante consigue conformar una cabeza como una escultura autónoma, totalmente independiente del resto del cuerpo, situando la cabeza ovoide y pulida sobre una bandeja reluciente de acero que completa la ilusión de flotación.

 

La imagen reflejada aúna las partes de la superficie, contribuyendo a que la escultura aparezca en su totalidad integrada en el pedestal.

 

El espectador absorto ante la magnífica escultura descubre que incluso pueden girar lentamente los bronces pulidos y todo el entorno se refleja desfigurado en las superficies. La plenitud de la luz se advierte en la superficie compacta y brillante del ovoide que deslumbra y según palabras de Brancusi "se prolongan hasta el cielo y vuelven a descender a la tierra".

 

 

Comienzo del mundo

 

 

En su obra Comienzo del mundo nuevamente emerge la concentración de un volumen completo de la masa, y sin ninguna interrupción abre la absoluta totalidad cerrada del ovoide puro; evolución que culminará en 1918 con la escultura Columna sin fin en la que ejecuta una organización de volúmenes libres de toda referencia al mundo sensible.

 

 

Columna sin fin

 

 

Es así, que sus obras más importantes responden a su propia definición: "La belleza es la absoluta equidad".

 

 

 

 

 


 

 

 

 
 

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