Volver al índice  

Pepe Bornoy

Pintura Digital: el sueño controlado

Página anterior  Página siguiente

 

Nº 5

 

Verano 2001

 
 
 

 

 

 

Aquella mañana, de hace cuatro años, me levanté entusiasmado. Me acordé del otoño del 85, cuando de repente, otra mañana eufórica de armonías y visiones, me trajo la posibilidad, hasta entonces inalcanzable, de ver y entender el arte desde otra perspectiva.

 

Días después, todas mis búsquedas se inclinaron hacia una atmósfera de ambigüedad exaltadamente controlada, unida al sueño del ciberespacio. Deambulé por las quimeras y dejé en la cuneta un incipiente surrealismo. Hice nuevos apuntes y bocetos con tendencia a la prospección en el mundo del diseño asistido por ordenador. Poco a poco, el rodeante mundo de mí mundo, se convirtió en pura invención, en certidumbre tomada desde la fantasía y la realidad del sueño. Ejemplo de esa receptividad fue la reacción de tomar conciencia de que mí mundo y el mundo exterior, eran un mismo mundo, pero yo empezaba a abrazarlo con obsesión. Droga única, presentimiento y vehículo a través del cual podía expresarme.

 

Como contrapeso y eje central, me puse a buscar nuevas formas, nuevas herramientas y texturas. Aquiescencias difuminadas, fluo magnético o visiones técnicas enriquecidas por el pigmento pixelado y aglutinado por un sutil medio digital. En este nuevo soporte, encontré que el hardware y el software son tangibles o accesibles a los sentidos. Incluso la esencia tradicional del arte, podía sucumbir a la fascinante fuerza creativa del ordenador. Comprimir la imagen, adaptarla a un movimiento o elipse, o voltearla y convertirla en objeto primigenio de flexibilidad latente. Cualquiera de sus dieciséis millones de colores podía ser compuesto y usado en unos segundos.

 

Su substrato tecnológico no es más que una simple herramienta, un auxilio poderoso y virtual que plasma la luz, las formas y los colores mil veces más rápidamente que lo pueda percibir y digerir cualquier ojo humano. Sus bytes, plóters  y programas de diseño, expresan sus emociones de una manera diferente, con precisión sin precedentes, como lo hiciera el mejor de los pintores con la tradicional espátula o pincel de limoncillo de tres pelos.

 

La pintura digital vino a paliar el sin sosiego, que anteriores etapas habían dejado en mí. Me encontré nuevamente con la estética y la ética, un mismo fenómeno: la belleza y lo bueno, lo sencillo y el extremo hermético en que se complacieron Mallarmé y Rimbaud. El misterio y la fantasía volvieron a aparecer en mi obra. El éxtasis y el vómito cárdeno se reciclaron en cárdeno vómito de pintura digital.

 

 

 

 

*

 

Página web del autor:

Página de Pepe Bornoy

    

 

Seudónimo de José Manuel Cuenca Mendoza, impresor, pintor y poeta malagueño, nacido el 6 de octubre de 1942. A partir de 1960, estudia teatro, música y fotografía, actividades que sustituye en 1964 por la poesía, ediciones de libros, pintura y artículos periodísticos. Colabora con Bernabé Fernández-Canivell, Rafael León y Ángel Caffarena en numerosas coleciones editadas en la Imprenta Dardo. De 1980 a 1984 crea y dirige, junto a José Infante, la colección de poesía “Jarazmín", donde ven la luz 17 números con cuadernos inéditos de Jorge Guillén, Elena Martín Vivaldi, Claudio Rodríguez, Alfonso Canales, Pablo García Baena, María Victoria Atencia, Manuel Alcántara, Antonio Gala, Ana Rossetti, Luis Antonio de Villena... En 1997  El Centro Cultural Generación del 27, Área de Cultura de Excelentísima Diputación de Málaga le encarga la creación, dirección e ilustración de una colección de poesía: “Ibn Gabirol”, que recoge en 14 números, entre otros, la obra "Atlántica" del poeta escocés Kenneth White, inédito en España, Clara Janés, Carlos Rodríguez-Spiteri, la trilogía inédita del poeta ruso Ossip Mandelstam: "La Piedra", "Tristia" y "Cuadernos de Vorónesh" y en edición bilíngüe la "Antología  poética" de Gérard de Nerval... Asimismo, crea la escenografía del "Ciclo Internacional de Poesía" de los poetas rusos, búlgaros, italianos, georgianos, portugueses, para la Generación del 27. 

 

 

 

En 1997 es nombrado Académico del Senado por la Academia Internacional de Arte Moderno de Roma. Ha publicado nueve libros de poesía, así como innumerables colaboraciones poéticas en revistas y periódicos. En el campo de la pintura posee importantes premios; ha celebrado exposiciones en España, y en distintas capitales europeas. En la actualidad trabaja en dos nuevos temas monográficos de grandes formatos, Cristalografías y Cosmos dentro del campo de la pintura digital.

 

 

 

 


 

 

 

 
 

Contacte con el autor

      Volver al índice Página anterior  Página siguiente