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Clara Janés

La forma en génesis de Bronwyn

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Nº 5

Verano 2001

 
 
 

 

 

 

 

Dijo José Manuel Blecua que Cirlot, él solo, abre y cierra etapas de la poesía española contemporánea. Y ciertamente, aunque nos limitáramos al Ciclo Bronwyn hallaríamos tal fuerza de invención en lo que a forma respecta, que bastarían sus poemas para demostrarlo. Y es que los poemas de Bronwyn, impresionantes en todos sus aspectos, constituyen, en el campo de la forma, una creación que no tiene par en la poesía española.

 

Cirlot definió la poesía como "sustitución de lo que el mundo no es" y como "polifonía", basándose para ello en la polivalencia simbólica de la imagen. En dicha polivalencia está su clave, como plurales son los caminos que recorre para aproximarse al objeto cantado y otorgarle una nueva realidad. En el libro que nos ocupa, Bronwyn, esa amada imposible absoluto, que es el reverso de Ofelia, la Daena avéstica, la Daena-Diana, la Shekina, es decir, el rostro femenino de Dios, Sofía, la luna, o Bhowani promesa de muerte y renacimiento, es acechada y recreada desde muchos ángulos y no sólo a través de las palabras.

 

En lo poco que llevo dicho, queda ya patente la naturaleza, podríamos decir, palingenésica de Bronwyn, y es precisamente esta naturaleza lo que hace que el poeta busque, para recrearla, un verso que lleve en sí la continua autogénesis.

 

Por otro lado, el enigma que la envuelve debido, en parte, a lo fragmentario de su captación lleva a Cirlot al arriesgado camino de la ruptura  gramatical y sintáctica, que es a la vez apertura o posibilidad lo que llama poesía experimental, mientras el enigma intrínseco lo lanza a al simbolismo fonético, en pos del lenguaje incomprensible pero nítido que mejor pueda revelarla. Este lenguaje, construido por los sonidos que integran la palabra Bronwyn, le permite desarrollar innumerables modos de nombrarla, es decir, le permite crear una oración o dikr que se ramifica indefinidamente. Junto a ella surgirán también las imágenes plásticas las variaciones fonovisuales, verdaderos mandalas que se diría destinados a la meditación. En la base de todos estos aspectos formales, se encuentran la analogía y el símbolo, y ambos apoyados en el aserto de la Tabula smaragdina: "Lo que está abajo es como lo que está arriba: lo que está arriba es como lo que está abajo".

 

En el Diccionario de Símbolos, Cirlot hace hincapié en que todo expresa y se relaciona, en que “ninguna forma de realidad es independiente”, en que “todo es serial”, y la serialidad es un fenómeno que “abarca lo mismo el mundo físico […] que el mundo espiritual". El objetivo de todo ello, dice, es penetrar en lo desconocido y “establecer, paradójicamente, la comunicación con lo incomunicable". Este es, en efecto, el objetivo de Cirlot: comunicar lo incomunicable y comunicarse con lo no susceptible de intercambiar comunicación: esa amada, imposible absoluto. Por ello, su deseo de alcanzarlo lo lanzará por el camino de las correspondencias ocultas y las más atrevidas experimentaciones. Para cantar a Bronwyn, “la que renace eternamente”, la “promesa de muerte y renacimiento”, Cirlot buscará el poema que la represente, es decir, que cumpla estas premisas. La música, siempre presente en su obra, hará el milagro, ya sea a través de los valores fónicos del lenguaje, las aliteraciones, la homofonía o la rima interna, recursos poéticos célticos admirados por él, ya revelándole el que le será a su descubrimiento poético fundamental, la permutación.

 

Para Cirlot, como para Novalis, la poesía es "lo real absoluto", es decir, aquello que no es del dominio de la temporalidad, aquello a través de lo cual ésta se vence. Bronwyn, que encierra también la posibilidad poética, sale victoriosa de la temporalidad, por ello el vehículo adecuado para expresarla tendrá que vencerla y cruzar todos los niveles de realidad. Para lograrlo se necesita gran maestría y por ello en la obra de Cirlot  nada es arbitrario, ni la imagen, ni la selección del material simbólico, ni la medida del verso, el vocabulario o las experiencias llevadas a cabo con las sílabas o las letras. Así, tras pasar por el crisol cirlotiano, la palabra, que como signo, es concreta, y por ende limitada, aparece en su ambigüedad y dotada, merced al simbolismo, de un fuerte poder de evocación hasta romper todas las barreras. Del mismo modo el verso, síntesis de una polifonía, y la estrofa, "polifonía de polifonías", arrancan las resonancias de una polivalencia vertical, que se actualiza como múltiples sugerencias estructuradas que se apoyan en un solo punto. Por otra parte, a través de la imagen, como dijo el profesor Giovanni Allegra, Cirlot "formula de inmediato toda la geografía interior de la visión". En resumen, en cada verso suyo se pueden desentrañar varios planos comprensibles por separado, teniendo en cuenta que lo importante es la unidad que, con las distintas voces, se consigue.

 

 

 

 

Si Cirlot da a la imagen un carácter evocador del mundo oculto, la utilización de los recursos poéticos se basa en lo mismo, es decir, en su caso no son los recursos los que desvelan ese mundo, sino su conocimiento quien los impone. Así inicia Cirlot su camino hacia la "estructura". La idea motora, el móvil de su poesía, "sustitución de lo que el mundo no es", logro de "lo real absoluto", le empuja a vencer el espacio y el tiempo hasta alcanzar "lo que renace eternamente", y todo ello supone una abolición de límites y una búsqueda de equivalencias análoga a la que se produce por medio de la polivalencia vertical. Los recursos retóricos empleados tendrán una finalidad simbólica, se trate de la distribución del texto en la página, la ruptura de una palabra, o la aliteración. La aliteración, que está estrechamente vinculada a la rima y al ritmo, lo está también con la "estructura". Mediante la síntesis de esos tres elementos, rima, ritmo y estructura, el poeta lleva a cabo una técnica nueva, con la cual, dice A. Molina , "el concepto /.../ se enriquece más allá del puro significado".Con este fin hace uso de la reiteración fónico-polifónica, como en Bronwyn,II:

 

Cielo

ciego

cieno

cierro

 

de la monorrimia unida a la repetición de una misma vocal insistente, como en Bronwyn V

 

Amada,

atada,

arada,

alada.

 

de la rima entrecruzada, de nuevo en Bronwyn, II :

 

ola sola

desolada

*

Losa al sol

sol la rosa

 

o del estructuralismo, que con frecuencia aparece en sus versos, como en Bronwyn V :

 

Cadáver da

cada verdad.

 

Soledad.

Sol,

edad.

 

 

Por este camino, la poesía de Cirlot hallará el vehículo adecuado para lo que quiere expresar: la permutación, y alcanzará un grado de particular identidad al utilizar esta técnica basándose en el simbolismo fonético. La permutación, en efecto, por su propia inamovilidad, traduce formalmente el concepto de  renacer eternamente, el punto en que, por medio de la abolición del tiempo, lo absoluto se revela. Juan-Eduardo Cirlot, que era plenamente consciente de ello, dijo en los aforismos Del no mundo: "El estructuralismo que parece funcional, es metafísico. Intentando comprenderlo (o convertirlo) todo en componentes intercambiables, quiere convencernos de la unidad subyacente bajo la dialéctica de los complejos universales (signos matemáticos, palabras, actos, formas)"

 

La permutación de Cirlot, como él  mismo afirmó, equivale en poesía al descubrimiento de Schönberg en el terreno de la música, el dodecafonismo, método donde se utilizan, a nivel de igualdad, los doce sonidos de la escala, constituyéndose con ellos una serie primera a voluntad del compositor, sin que se produzca ninguna repetición. Al poder adoptar cada serie cuatro formas, y cada una de éstas admitir una trasposición sobre los once grados restantes de la escala cromática, se logran cuarenta y ocho formas de la serie original.

 

El saber de Cirlot en materia de composición musical no basta para explicarnos el hallazgo, su conocimiento del símbolo y su mecanismo, así como de las ciencias esotéricas de la Cábala de modo concreto, desempeñaron también en ello un papel importante. La Cábala es la ciencia de la interpretación esotérica de los textos bíblicos, no sólo por medio de las letras sino por medio del número, dado que en el alfabeto hebreo cada letra tiene un valor numérico. Esto permite establecer nexos entre palabras diferentes cuya suma de letras da el mismo resultado (guemantria), hallar una palabra en otras distintas (notarikon) o permutar convencionalmente las letras señalando las correspondencias posibles entre ciertas palabras (temourah). Por todo ello en esta vía, la palabra tiene un verdadero carácter revelador, convirtiéndose, además, en intermediaria entre Dios y la finitud humana, pues según los cabalistas, lo nombrado adquiere la existencia, lo que no es nombrado no existe. Así el nexo entre el ser y la palabra, según la creencia hermética, se convierte en identidad.

 

A partir de 1954, Cirlot se lanza de lleno a la combinatoria, ya sea de palabras y versos, ya de letras. En  Bronwyn, permutaciones emplea la combinación de versos y de palabras. El primer poema, que es el "modelo" de la serie, dice así:

 

Contemplo entre las aguas del pantano

la celeste blancura de tu cuerpo

desnuda bajo el campo de las nubes

y circundada por el verde bosque.

 

No muy lejos el mar se descompone

en las arenas grises, en las hierbas.

Manos entre las piedras con relieves

y tus ojos azules en los cielos.

 

Las alas se aproximan a las olas

perdidas en las páginas del fuego.

Bronwyn, mi corazón, y las estrellas

sobre la tierra negra y cenicienta.

 

En los restantes poemas de Bronwyn, permutaciones,  Cirlot utiliza un sistema de dinamismo progresivo, intercambiando primero el orden de los versos (II y III), y luego las palabras (IV y V). El poema IV queda de este modo:

 

Contemplo entre las aguas de tu cuerpo

la celeste blancura del pantano

desnudo bajo el campo con relieves

y circundado por el verde fuego.

 

No muy lejos el mar y las estrellas

en las arenas grises de las nubes.

Manos entre las piedras con las olas

y tus ojos azules en las hierbas.

 

Las alas se aproximan. Descomponen,

perdidas en las páginas del bosque,

Bronwyn, mi corazón, y cenicienta

sobre la tierra negra y en los cielos.

 

Cirlot continua con  "metamórfosis totales" en métrica regular (VI y VII) y no regular (VIII y IX), realizando en los cinco últimos poemas una selección de la materia, como se ve en el poema XI:

 

Bronwyn entre las alas y las olas

sobre las nubes grises y la tierra.

 

Tus ojos en los cielos con relieves

y en las piedras azules las estrellas.

 

Manos entre las páginas del fuego,

en las perdidas aguas de las hierbas.

 

Rebasando la permutación de versos y palabras, Cirlot llega en Bronwyn,n a la permutación de letras con un objetivo esotérico: "Sería erróneo -afirmó- pensar que mi intención en este poema ha sido 'hacer letrismo' o cultivar una situación límite per se”. Y más adelante: “pensé que podía, que debía hablar con Bronwyn en su propio idioma. Pero, ¿cuál era el idioma de Bronwyn? Imaginarlo me pareció la más atrayente de las ideas: el resultado fue su construcción por 'variaciones fónicas' mediante las cinco letras diferentes que integran el nombre de la doncella céltica: b, r, n, w, y".

 

"Cuando el amante se ha convertido en la substancia misma del amor dice Henri Corbin (L'homme de lumière dans le sufisme iranien) no hay contraposición de sujeto-objeto, de amate y amada. Esta es la metamorfosis del sujeto que formula la identidad neoplatónica del amor, el amante y la amada, y esta es la forma divina del amor”. En Cirlot no sólo se produce esa identidad de amor, amante y amada, sino que incluye también la de su expresión: el poema. Así, el poeta logra el objetivo del arte, la unión de forma y fondo y, con ello, la máxima aspiración: cumplir el dicho ya clásico de Archibald Mac Leish: "Un poema no debe querer decir/ sino ser". Uno de los logros más altos de Cirlot en este sentido se da en La Quete de Bronwyn, donde las palabras traducen esa búsqueda del poeta y su propósito declarado: “la progresiva transformación del protagonista a través de su contacto con un “alud de aves y de alas, de alburas y de blancos fulgores”. Así lo leemos en el poema:

 

Los cisnes son las alas de las almas,

las alas de las alas,

las alas de las almas de las alas,

los álamos del alma,

las almas de los álamos,

las alas de las almas de los álamos

las almas de los álamos del alma,

las almas de las almas,

las alas en las alas de las alas,

las alas en las almas de las alas,

las olas de las almas,

las olas desoladas de las almas,

las olas de las alas,

las olas de las alas de las almas,

las alas de las olas de las alas,

las alas de las olas de las almas,

las almas de las olas de las alas,

las almas de las alas de las olas,

las olas de las olas,

las alas,

las olas,

las alas.

 

 

 

 

BRONWYN. Juan Eduardo Cirlot. Ediciones Siruela. Madrid 2001

 

 


 

 

 

 
 

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