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Aus
der Erfahrung des Denkens
*
Traduce
Pablo
Mora
a
partir de las traducciones
al
italiano y al español
de
Francesco Favino y J. B. Llinares,
respectivamente.
(Escrito
en el año 1947)
1
Camino
y equilibrio,
sendero
y saga
se
encuentran en un paso.
Ve
y porta,
yerra
y pregunta
a
lo largo de tu único desfiladero.
2
Cuando
la luz matutina silenciosamente crece sobre los montes…
El
oscurecimiento del mundo no alcanza jamás la luz del ser.
Demasiado
tarde venimos para los dioses y demasiado
pronto para el ser,
cuyo
poema iniciado es el hombre.
Encaminarse
a una estrella, solamente esto.
Pensar
es la concentración sobre un pensamiento,
que permanece fijo como una estrella en el cielo del mundo.
3
Cuando
la veleta delante de la ventana de la choza canta
al levantarse la tormenta…
Cuando
el coraje del pensar brota del reclamo del ser,
entonces
florece el lenguaje del destino.
Tan
pronto tenemos la cosa ante los ojos y en el corazón,
prestamos atención a la palabra, el pensar surge.
Pocos
son suficientemente expertos en distinguir
entre un objeto aprendido y una cosa pensada.
Si
fuéramos en el pensar adversarios antes que simples
rivales,
más
fácil vendría a ser el asunto del pensar.
4
Cuando
de repente bajo el pluvioso cielo desgarrado se desliza
un rayo de sol
sobre la oscuridad de los prados alpinos…
No
somos nosotros los que vamos tras los pensamientos.
Son
ellos los que vienen a nosotros.
Esta
es la hora propicia para el coloquio.
Nos
prepara para la meditación compartida. Ésta ni hace resaltar la opinión
contraria ni tolera el asentimiento sumiso.
El
pensar permanece rasante al filo del asunto.
Por
tal sociabilidad quizás algunos se convierten en compañeros en el
oficio del pensar. Hasta que, inesperadamente, uno de ellos resulta
maestro.
5
Cuando
al inicio del verano florecen en el prado extraños narcisos
y bajo el arce brilla la zarzarrosa…
El
lujo de la sencillez.
Sólo
la forma conserva la visión.
No
obstante la forma reposa en la poesía.
¿Quién
podría, mientras quiera evitar la tristeza,
suscitar
la claridad?
El
dolor regala su virtud saludable allí donde no la suponemos.
6
Cuando
el viento, cambiando pronto, muge en la armadura
de la cabaña
y el tiempo se hace tedioso…
Tres
peligros amenazan el pensamiento.
Peligro
bueno y por lo tanto saludable es la vecindad del poeta cantor.
Peligro
malo y por tanto agudísimo es el pensar mismo. Debe pensar contra sí
mismo: cosa que puede sólo raramente.
Peligro
infiel y por tanto confuso es el filosofar.
7
Cuando
en el día veraniego la mariposa se aloja en las flores y,
cerradas las alas,
con ellas abanica al viento del prado…
Todo
estado valiente del ánimo es la resonancia del alentar del ser, que
nuestro pensar recoge en el juego del mundo.
En
el pensar cualquier cosa aparece solitaria y lenta.
En
la paciencia prospera la magnanimidad.
Quien
piensa en grande, debe errar en grande.
8
Cuando
el torrente montano en el silencio de las noches cuenta su precipitar
sobre las peñas rocosas…
Lo
más antiguo de cuanto es antiguo viene en nuestro pensar tras de
nosotros y hacia nosotros.
Por
esto el pensar se da en el adviento de lo sido y es repensar.
Ser
antiguo significa: pararse a tiempo donde el único pensamiento de una vía
del pensar vibre al unísono.
El
paso de la filosofía al pensar del ser lo podemos pretender, apenas nos
sea familiar el origen del pensar.
9
Cuando
en las noches invernales, tormentas de nieve sacuden la cabaña y después
una mañana el paisaje es cubierto por su manto nevado…
La
saga del pensar reposaría en su esencia, apenas llegase a ser incapaz
de decir qué debe quedar deshecho.
Tal
incapacidad llevaría al pensamiento delante de la cosa.
No
existe jamás el hecho y el dicho en ninguna fábula.
¿Quién
podría ponderar el asombro de que siempre y de repente un pensamiento
sea?
10
Cuando
de las pendientes del alto valle, de allá
arriba los rebaños lentamente traen dindón, dindón…
El
carácter poético del pensar está todavía velado.
Donde
éste se manifiesta, iguala por largo tiempo
la utopía de un intelecto semipoético.
Mas
el poetizar pensante equivale a la topología del ser en la verdad.
Ésta
indica a éste la localidad de su esencia.
11
Cuando
la luz de la tarde, cayendo sobre algún punto de la selva, dora los
troncos…
Cantar
y pensar son los troncos vecinos del poetizar.
Éstos
irrumpen del ser y alcanzan su verdad.
Su
relación hace evocar el canto de Hölderlin a los árboles silvestres:
"Y
desconocidos el uno del otro permanecen,
mientras
están erguidos, los troncos vecinos ".
12
Extiéndense
selvas
precipítanse
torrentes
rocas
permanecen
lluvia
cae.
Campos
esperan
brotan
fuentes
vientos
moran
medita
la gracia.
Fuente:
Martin
Heidegger: DALL ‘ ESPERIENZA DELL PENSARE
Traduzione di Francesco Favino
Roma, 1979. Ristampa dalla rivista "Filosofia". Anno VIII,
fascicolo III, pp. 373-378, Torino, 1957.
J.
B. Llinares: Traducción de la obra "Aus der Erfahrung des
Denkens" (Desde la experiencia del pensamiento) de Martín
Heidegger. Valencia, España, 1979.
©
de la traducción Pablo Mora 2001
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