|
a
Wong Kar-Wai que la creó
Nunca
te tocaré, sólo esta primera torpeza
(esta
primera torpeza es la marca de la casa, señora Chang)
No
te pediré ayuda para mi novela, pues yo no escribo novelas
¿Tu
marido?... Haz lo que quieras con él
¿Mi
mujer?... Mi mujer ya no es mi mujer
He
renunciado a comprenderte, pero yo no te abandonaré,
señora Chang.
Sólo
necesito un poco de distancia
y
que no te inmiscuyas en la higiene de mi vida.
Puede
que decida espiarte pero,
pierde
cuidado, tú no lo sabrás.
Estaré
atento, sin embargo, cuando se desate el aguacero,
llevaré
un paraguas rojo y me acercaré a ti.
Soñaré
con los estampados de tus vestidos
Me
dormiré mecido en el ritmo acompasado de tu andar.
Ignoraré
mi tristeza,
apartaré
suavemente la melancolía.
Si
las diosas sufren, no tenemos los mortales derecho a
la queja.
Y
siempre tendré el recuerdo de aquella noche, recostada
en mi cama,
la
desmesura de tu cuello palpitante,
la
desgarrada morbidez de tus caderas,
el
delicioso contorno de tus pantorrillas.
Y
tus pechos. Tus pechos, ay, tus pechos, señora Chang.
|