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Como
aficionado al jazz en algún momento, escuchando ese concierto o canción
especiales he deseado estar en el instante en que se grabó o compuso,
acompañando a sus protagonistas. Los motivos son muchos y variados.
Algunos de ellos van desde la curiosidad malsana de saber si realmente
Monk y Miles en la Nochebuena de 1954 se engancharon en una pelea, a la de
poder observar cómo era la convivencia diaria entre los componentes del
Art Ensemble of Chicago o de la Sun Ra Arkestra (¿ensayaban a todas
horas? ¿con todo tipo de instrumentos?), pasando por supuesto por los
conciertos: ¡Quién hubiera estado en el Plugged Nickel con Miles y su
quinteto, o con El Duque en Newport para poder ver a Paul Gonsalves en
acción, o con Benny Goodman allá por el año 1938 para ver a Gene Krupa!
Pero sin duda por encima de los demás existe un concierto en el que
realmente me hubiera gustado estar sin ningún género de duda tanto por
el resultado musical (uno de los mejores conciertos grabados en la
historia, con una formación mítica) como por las condiciones que lo
rodearon por encima de los otros: The Quintet en el Massey Hall de Toronto
en el año 1953.
LOS
ACTORES
Dentro
de la historia del jazz no es exageración afirmar que Charlie “Bird”
Parker, John Birks “Dizzy” Gillespie, Charles Mingus, Earl Rudolph
“Bud” Powell y Maxwell “Max” Roach son parte de los músicos que
llevaron a cabo una de las más importantes revoluciones/convulsiones que
ha sufrido esta música: el Be-Bop. Pues bien, estos cinco pesos pesados
coincidieron en uno de los conciertos míticos de la historia del jazz,
que tuvo lugar en el Massey Hall de Toronto en Canadá el 15 de Mayo de
1953.
LAS
CIRCUNSTANCIAS
Visto
desde fuera, la New Jazz Society, se metió en uno de los mayores líos en
los que podía meterse a la hora de organizar un concierto. Sin embargo,
la idea era excelente: ¿a quién en algún momento no se le ha pasado por
la imaginación la idea de elegir a sus músicos preferidos y contratarlos
para que todos juntos actúen en un concierto? Pues este es el sueño que
esta asociación de aficionados al jazz de Toronto decidió hacer
realidad: eligieron a los mejores músicos del momento y los contrataron
para celebrar un concierto con todos ellos. No obstante, el concierto
lejos de celebrarse con normalidad estuvo rodeado de una serie de
circunstancias que lo convierten en uno de los conciertos más extraños
de toda la historia del jazz. En primer lugar Charlie Parker llegó a
Toronto sin su saxo alto, debido a lo cual tocó con un saxofón de plástico
que le prestaron en una tienda del propio Toronto: el suyo seguramente
estaba empeñado en alguna tienda de Nueva York a cambio de dinero para
una dosis de heroina. Además en esa época se encontraba en la fase final
de su vida (moriría apenas un par de años después) marcada por el
infierno de los excesos del alcohol y la heroína. Bud Powell acababa de
salir del sanatorio mental de Creedmore, en Long Island y tocó totalmente
bebido. A esto se sumaba que Dizzy Gillespie y Charlie Parker, los líderes
de la banda, habían discutido fuertemente con anterioridad y aunque el
concierto fue una tregua en sus tirantes relaciones, la compenetración
entre ambos no parece que pasase por su mejor momento.
EL
CONCIERTO
A
estas circunstancias personales hay que añadir que la noche del concierto
se celebraba la pelea por el título mundial de los pesos pesados de boxeo
entre Rocky Marciano y Jersey Joe Walcott, por lo cual el concierto fue un
fracaso de público y económico:
de un auditorio para 2500 personas sólo se vendieron 700 entradas. Además,
Dizzy Gillespie, que era un gran aficionado al boxeo, durante toda la
actuación estuvo más dedicado a observar el desarrollo del combate entre
bastidores, que a estar concentrado en la actuación (de hecho Marciano
ganó por K.O. en el primer asalto lo que le disgustó bastante). Como
muestra del interés levantado por el combate, entre la actuación del
trio formado por Powell-Roach-Mingus y la del quinteto, tanto espectadores
como músicos salieron del teatro y fueron al bar de la acera de enfrente,
el Brass Rail, a beber y ver el combate: los organizadores tuvieron que ir
tanto a por los músicos como por los espectadores al citado bar para
poder continuar con el concierto.
Una
vez finalizada la actuación, quizás temiendo por sus honorarios, Bird no
se fio de los pagarés que les dieron a los músicos e hizo avalar con su
propio dinero a los organizadores los cheques para poder efectivamente
cobrar por su actuación.
LA
GRABACIÓN
De
cualquier manera el resultado musical del concierto no resultó tan
desastroso como pudiera parecer inicialmente. Únicamente la parte de bajo
de Charles Mingus quedó tan mal registrada que para su posterior edición
fue regrabada. Gracias a Charles Mingus, quien recogió en un magnetofón
el concierto, el concierto se publicó estrenando el catálogo del sello
DEBUT. El famoso Norman Granz, creador de sellos como Verve, Clef, Pablo o
Norgram, sin duda impresionado por el resultado del concierto, pretendió
comprar las cintas para su posterior edición. La respuesta de Parker,
harto de todo el negocio montado alrededor de unos músicos
(fundamentalmente negros) mal pagados por unos empresarios y dueños de
casas de discos (fundamentalmente blancos), fue pedirle 100.000 dólares
como adelanto por los derechos de dichas cintas, una cantidad realmente
alta. En las ediciones originales de hecho no aparece Charlie Parker, pues
por motivos contractuales sólo podía publicar en el sello Mercury. Para
evitar este problema, en los créditos del disco figuraba como Charlie
Chan, en homenaje a su mujer Chan Parker. Finalmente el disco fue editado
como primera referencia del sello DEBUT. Posteriormente, debido a
problemas comerciales, este sello fue absorbido por Prestige, editado en
la actualidad por OJC, donde se encuentra publicado en la actualidad.
En
la grabación del concierto el grupo se encuentra totalmente compenetrado.
Todos ejecutan unos solos absolutamente espléndidos. Charlie Parker suena
como si tocara un saxofón de oro. Bud Powell toca con la mayor de las
concentraciones. Dizzy Gillespie está inmenso, los mismo que Max Roach y
Charles Mingus.
Su
desarrollo es el siguiente. Se inicia con el impresionante trio de Powell,
Mingus y Roach. A continuación entra el quinteto y es cuando aparece el
vendaval: bajo un puñado de clásicos nos podemos encontrar con toneladas
de swing y be-bop de primera. En definitiva, uno de esos momentos
especiales de la historia del jazz y uno de los mejores conciertos de toda
la historia.
Temas
del trío:
EMBRACEABLE
YOU, G. Gershwin
SURE
THING, Kern - Gershwin
CHEROKEE,
R. Noble
JUBILEE,
C. Mingus
LULLABY
OF BIRDLAND, Foster - Shearing
BASS-ICALLY
SPEAKING, C. Mingus
THE
QUINTET - JAZZ AT MASSEY HALL. OJCCD-044-2
Temas
del Quinteto
PERDIDO,
Tizol - Drake - Lenk
SALT
PEANUTS, Gillespie - Clarke
ALL
THE THINGS YOU ARE, Hammerstein - Kern
WEE,
D. Best
HOT
HOUSE, T. Dameron
A
NIGHT IN TUNISIA, Gillespie – Paparelli
BIBLIOGRAFÍA:
Bird.
La biografía de Charlie Parker – Ross Russell
El
Gran Jazz. Volumen III. La transición y la revolución del Be-Bop. Juan
Claudio Cifuentes. Ediciones del Prado.
DISCOGRAFÍA:
THE
QUINTET – JAZZ AT MASSEY HALL. OJCCD-044-2
Únicamente los temas del Quinteto.
Otras
ediciones:
INMORTAL
CONCERTS. JAZZ
AT MASSEY HALL. Edición
completa del concierto.
Charlie
Parker. The Massey Hall Concert, Toronto. GJ021.
Colección El Gran Jazz.
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