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En
conmemoración del Año
Verdi,
2001
Sobre
la ópera cómica y Verdi
En
1813 nació este genio de la ópera mundial, Giuseppe Verdi, en una
aldea llamada Le Roncale, cercana a Buseto.
Hijo
del posadero de la aldea, era tan aficionado el pequeño a la música
que su padre accedió a que recibiera clases del organista de la
iglesia. A los doce años el joven Giuseppe era el organista de la
iglesia.
Tras
ello el joven se trasladó a Buseto a estudiar en una escuela en la que
la formación musical formaba parte del programa de enseñanza.
A
los 18 años sus profesores decidieron que se presentara a los exámenes
del Conservatorio de Milán. Verdi no fue aceptado pues superaba en
cuatro años la edad máxima para inscribirse y porque sus examinadores
no consideraron sus méritos suficientes para alguien de su edad.
¿Qué
pensarían años más tarde aquellos caballeros? ¡Quizá algún día lo
sepamos!
Uno
de sus examinadores aconsejó al futuro compositor que acudiera a
recibir clases de Vincenzo Lavigna, director de La Scala de Milán.
Verdi estudió dos años con él.
Ya
con 23 años, Verdi compone su primera ópera, "Oberto",
con texto de Temistocle Solera. La ópera se estrenó en el Teatro La
Scala de Milán en 1839. La ópera supuso un ligero éxito y le valió
al compositor un contrato con La Scala para componer tres óperas más
en los dos años siguientes.
Así
pues la segunda ópera de Verdi fue un encargo del Teatro La Scala de
Milán. El empresario necesitaba una ópera buffa, una ópera cómica, y
rescató un libreto de Felice Romani para que lo musicara Giuseppe Verdi.
Verdi
comenzó a trabajar en el libreto y su música. Pero poco tiempo después
su esposa enfermó y falleció.
El
joven compositor solicitó del empresario que le liberara de su obligación,
pero éste, con muy buen juicio, no quiso saber nada y obligó a
continuar al compositor con su obra.
Y
en estas circunstancias vio la luz la primera ópera cómica de Verdi:
"Un giorno di regno"
(Una jornada de reinado)
El
estreno de esta ópera fue un estrepitoso fracaso; la crítica se ensañó
con la obra. Pero lo que más dolió al compositor fueron los abucheos y
silbidos con que fue recibida por el público. Tanto le afectó el
fracaso que Verdi prometió no volver a componer nunca más. Menos mal
que no cumplió su palabra.
"Un giorno di regno" es una ópera buffa al más puro estilo
rossiniano o donizetiano. Su música es hermosa, en algún momento
pegadiza, tiene bellas arias de barítono, tenor, soprano y mezzosoprano
y, algo que es imprescindible en toda ópera buffa, dos duettos entre
bajos buffos impresionantes e irrepetibles.
¿Por
qué fue un fracaso la obra?
Veamos
qué dice el propio Verdi:
"Un
Giorno di regno no triunfó. Parte de la falta de éxito se debe a la música,
pero parte se debe también a la interpretación".
Dos
años más tarde estrenaría el que fue su lanzamiento a la fama, “Nabucco”,
en La Scala de Milán.
Pero
Giuseppe Verdi no volvería a componer una ópera cómica hasta 1893.
Esa ópera fue "Falstaff", con libretto de Arrigo Boito y basada en "Las
alegres casadas de Windsor" de Shakespeare. Sería su última
composición.
Siete
años después, en 1901, fallecería el genial compositor.
Los
cincuenta y tres años que separan una obra de otra marcan notables
diferencias entre ambas. Mientras "Un
giorno di regno" es una ópera buffa tradicional, con
recitativos y arias, dúos, tríos, etc. bien marcados y separados, con
una orquestación mas bien pobre pero pese a ello una obra para nada
exenta de gracia y originalidad, "Falstaff", la gran obra verdiana, es una proeza de vigor, de
modernidad y, al mismo tiempo, una lección de composición "a la
antigua" con su deliciosa fuga final. Parece mentira que con
ochenta años el Maestro pudiera componer una obra tan viva, tan alegre,
tan maravillosa.
Durante
cincuenta años se consideró a Verdi como un compositor sin ángel para
la comedia.
El
día 9 de febrero de 1893 en La Scala de Milán al estrenarse "Falstaff"
se demostró que ello no era cierto.
Cartel de la celebración del centenario
del
nacimiento de Giuseppe Verdi.
Un
giorno di regno
Argumento
Acto
II
Al
abrirse el telón los campesinos y vasallos de la casa de Kelbar
muestran su alegría por las dobles bodas de Giulietta, hija del Barón,
con el Señor La Rocca, Tesorero de Bretaña, y de la Marquesa del
Poggio con el Conde Ivrea, y por las buenas propinas que caerán (coro: Mai non rise un più bel dì). A las bodas asistirá también el rey
de Polonia Stanislao. Barón y Tesorero se hacen recíprocas
congratulaciones exaltando la progenie que nacerá (duetto: Tesoriere
garbatissimo). El regreso del coro cierra la escena. Entra el rey
que al entusiamo del Barón le hace comprender que la devoción que le
está reservando será premiada una vez regrese el rey a Polonia. A
parte, el rey se aproxima al público y se confiesa: él no es el
verdadero rey sino el Caballero Belfiore, disfrazado para permitir al
verdadero Stanislao reclamar su propio trono por sorpresa en la patria,
y goza de la situación pensando en la escasa fama de la que gozaba en
el colegio de armas en su juventud (aria: Compagnoni di Parigi). El Barón da noticia al rey del doble
matrimonio; mas cuando éste escucha que una de las esposas es la
Marquesa del Pogio, a la que él ama, se sobresalta, pues a causa de su
travestimiento se arriesga a perderla; solicita por una carta al
verdadero rey que lo libere de la misión, y entonces llega Edoardo,
sobrino del Tesoriere (duetto: Proverò
che degno io sono), que ama a Giulietta, mas al verla prometida a su
tío, solicita al (fingido) rey tomarlo como escudero para buscar la
muerte honrosa en batalla (cabaletta: Infiammato
da spirto guerriero). Pero la Marquesa, oculta, ve la escena y
reconoce a Belfiore, mas quiere fingir desposar a Ivrea esperando que
Belfiore por fin se declare (cavatina: Grave
a core innamorato). tras una intervención del coro (Sì
festevole mattina) Giulietta confía a los servidores su propia
cruz: ama a Edoardo, mas está obligada a desposar al Tesoriere La Rocca
(cavatina: Non san quant'io nel
petto). Llegan el Barón, Tesoriere, Edoardo y Belfiore, y éste
coloca separados a los dos primeros con la excusa de hablar de
estrategias bélicas, permitiendo a Edoardo conversar con Giulietta;
entra después la Marchesa, que es presentada a Belfiore, el cual finge
no reconocerla hasta que no haya orden de fin del travestimiento (sestetto:
Cara Giulia al fin ti vedo).
En principio Edoardo y Giulietta esperaban el apoyo de la Marchesa
quien, no obstante, se muestra contrariada por el comportamiento de
Belfiore (terzetto: Bella speranza
invero.) En la escena siguiente el fingido rey busca apoyar la
voluntad de Edoardo: habla aparte con el Tesoriere quien, bajo la
promesa por parte de Belfiore de un ministerio en Polonia, de la
princesa Ineska y de "un gran poder", rompe sin dudas el
compromiso nupcial: cuando el Barón lo escucha (duetto: Diletto
genero), amenaza con asesinar al infiel tesoriere (Finale: Tesorier!
Io creder voglio che sia questo un qualche gioco.)
Acto
II
Los
vasallos se preguntan qué sucede (coro: Ma la nozze si fanno?). Entra entonces Edoardo y se lamenta de la
suerte propia (aria: Pietoso al
lungo pianto). Visto que el obstáculo para el matrimonio de Edoardo
y Giulietta es la pobreza del muchacho, Belfiore ordena al Tesoriere que
ceda al sobrino una parte de sus rentas y un castillo, mas aquí irrumpe
el Barón, enfurecido, amenzando de muerte al Tesoriere (duetto: Tutte
l'arme ella può prender). En la escena siguiente, en el atrio del
palacio finalmente la Marchesa encuentra a Belfiore, para hacerlo
confesar su verdadera identidad (duetto: Ch'io
non possa il ver comprendere?), mas él se sustrae al enfrentamiento
al comprender la farsa de ella y que no desea casarse con Ivrea, cuando
entra el Barón para anunciar que el matrimonio del Conte y la Marchesa
se celebrará prontamente. La Marchesa se entristece (aria: Si
mostri a chi l'adora). Giulietta goza por la renuncia de la boda del
Tesoriere, mas no se ha dado cuenta que Edoardo ha prometido seguir al
rey a Polonia (duetto: Giurai
seguirlo in campo). Es el momento decisivo para el caso de la
Marchesa: la mujer promete a Ivrea desposarlo si en una hora no se
presenta Belfiore, que entra en ese momento con Giulietta y Edoardo,
bloquea la boda "por razones de estado" y solicita que Ivrea
lo acompañe a Polonia (settimino: A
tal colpo preparata). Llega entonces una carta del verdadero
Stanislao: el rey ya está en Varsovia y Belfiore está libre de su
empresa (Finale: Sire, venne in
quell'istante). Belfiore ordena el matrimonio de Edoardo y Giulietta
y nada más consentir el Barón, lee el contenido de la carta en voz
alta revelando su propia identidad y abrazando a la Marchesa.
Discografía
Pese
a la belleza y enorme interés que debería suscitar esta obra primeriza
del joven Verdi tan solo existe una grabación comercial de ella.
Marchesa
del Poggio
Fiorenza Cossotto
Giulietta
di Kelbar
Jessye Norman
Edoardo
de Sanval
José Carreras
Cavaliere
Belfiore
Ingvar Wixell
Tesoriere
La Rocca
Vincenzo Sardinero
Barone
di Kelbar
Wladimiro Ganzarolli
Ambrosian
Singers
Royal
Philharmonic Orchestra
Lamberto
Gardelli
PHILLIPS
1974
Sin
embargo existe una grabación “pirata” de una actuación en Como el
día 16/1/1973. Incluye algún extracto de una actuación en Parma en
1963 también dirigida por Alberto Zedda.
Marchesa
del Poggio
Franca Fabbri
Giulietta
di Kelbar
Maria Casula
Edoardo
de Sanval
Bernardino Trotta
Cavaliere
Belfiore
Angelo Romero
Tesoriere
La Rocca
Enrico Fissore
Barone
di Kelbar
Islen Moubayed
Ambrosian
Singers
Orchestra
e Coro dei Pomeriggi Musicali di Milano
Alberto
Zedda
Great
Opera Perfomances GOP Crema (Italy) Historic Recording
Falstaff
Argumento
Acto
I
Cuadro
I: Taberna de la Jarretera.
El
doctor Caius entra furioso y le dice a Falstaff que no sólo le ha hecho
beber y le ha robado la bolsa, sino que, además, sus secuaces le han
pegado a sus criados la noche anterior. El gordinflón se ríe y no le
presta atención a sus amenazas. Cuando Falstaff va a pagar sus
consumiciones se da cuenta de que han subido mucho y acusa a Pistola y a
Bardolfo de gastar demasiado, lo cual atenta no sólo contra su
bolsillo, sino también contra su gran obesidad (Monólogo.: So
che se andiam: Sé que cuando vamos). Luego les habla de las dos
conquistas que ha hecho, a las que ha escrito sendas cartas, pero los
bandidos se niegan a llevarlas, ya que ello se opone a su honor.
Furioso, Falstaff las envía con un paje y luego apostrofa a sus
secuaces sobre el honor de los ladrones (Monólogo: L'Onore!:
¡El honor! ). Añadiendo que prefiere prescindir de sus servicios, los
arroja de la taberna a escobazos.
Cuadro
II: Jardín de los Ford.
Alice
y Nanetta reciben la visita de Mrs. Page y Mrs. Quickly. Meg le cuenta a
la primera que ha recibido una carta de amor de Falstaff. Alice,
sorprendida, afirma haber recibido otra. Cuando las comparan, resulta
que son iguales; deciden entonces gastarle una broma. (Cuarteto: Quell'otre!:
Ese odre!). Por la calle se aproximan Mr. Ford, Cajus, Fenton, Pistola y
Bardolfo. Estos dos últimos han puesto sobre aviso al primero de las
cartas de Falstaff. Todos conciertan darle una buena lección (Quinteto:
E un ribaldo: Es un pícaro). Fenton logra escapar del grupo y
reunirse con su adorada Nanetta, a la que quieren casar con Cajus (Dúo:
Labbra di fuoco!: ¡Labios de
fuego!). Alice le da una cita al caballero y le pide a Mrs. Quickly que
le lleve el mensaje, mientras su hija sigue embelesada al lado de su
amado (Dúo: La mira è in alto: El objeto está muy alto). Cada grupo
por su lado vuelve a prometer vengarse de Falstaff (Concertante: Dei
tuo barbaro: Como tu bárbaro).
Acto
II
Cuadro
I: La taberna de la Jarretera.
Bardolfo
y Pistola fingen arrepentimiento ante Falstaff y le dicen que afuera le
espera una dama. Entra Mrs. Quickly y le cuenta lo de la cita, a la cual
debe acudir entre las dos y las tres, ya que a esa hora Mr. Ford no está
en casa (Dúo: Reverenza:
Reverencia), aunque no podrá ver a Meg, pues su marido siempre la tiene
encerrada. Falstaff le da una buena propina y cuando se queda solo, se
solaza con el buen rato que espera pasar (Va,
vecchio John: Anda, viejo John). De repente se presenta Ford y se
hace pasar por el señor Fontana. Entregándole una bolsa de dinero, le
dice que le agradecerá que conquiste a Alice, ya que así le resultará
más fácil ser aceptado por la inexpugnable dama (Dúo: Io
sono, davver, molto indiscreto: En realidad, no soy nada discreto).
Falstaff se vanagloria de tener una cita con Alice ese mismo día
(Madrigal: L'amor, l'amor),
luego se burla de Mr. Ford diciendo que ha nacido para cornudo. Mientras
sale para acicalarse, Ford estalla de ira y celos, y cree que en
realidad su mujer le engaña (Monólogo: E
sogno?:¿Sueño?. Vuelve a aparecer Falstaff. Ambos salen del brazo.
Cuadro
II: Salón en casa de Ford.
Mrs.
Quickly le cuenta a Alice cómo le ha ido con Falstaff. Luego Nanetta le
dice a su madre que Mr. Ford la quiere casar con Cajus, pero Alice le
asegura que sólo lo hará con Fenton (Presenteremo
un bill: presentaremos un proyecto). Alice se queda sola para
recibir al gordinflón, el cual cuando llega la corteja sin miramientos
(Dúo: Alfin t'ho colto: Por fin te tengo). Cuando la mujer observa lo
gordo que es, Falstaff evoca su juventud (Solo.: Quand'ero paggio: Cuando era paje). Entonces era esbelto y hermoso.
De pronto, Mrs. Quickly entra y avisa que Ford se acerca con sus amigos.
Esconden al gordinflón tras un biombo. Llegan los hombres y empiezan a
registrar toda la casa. Las mujeres ocultan a Falstaff en el cesto de la
ropa sucia. Fenton y Nanetta aprovechan la confusión para meterse detrás
del biombo y hablar de amor (Dúo: Vieni
qua: Ven aquí). Ford, que oye besos, cree que se trata de su mujer
y de Falstaff, y tira el biombo al suelo. Al ver a la pareja de jóvenes,
su indignación crece, pero sigue buscando. Las mujeres aprovechan esta
oportunidad para, con la ayuda de los criados, tirar el cesto por la
ventana al río. Cuando Ford vuelve a entrar, su mujer le enseña a
Falstaff que flota en las aguas (Concertante: Faciamo
le viste: Finjamos).
Acto
III
Cuadro
I: Exterior de la taberna.
Falstaff
trata de recuperarse del susto que le han dado y se queja del mediocre
mundo en que vive. Cuando el tabernero le trae vino caliente, todo su
malhumor se transforma en elogio de la bebida que hace vibrar al
universo entero (Monólogo: Ehi!
Taverniere!: ¡Eh! ¡Posadero!). Aparece Mrs. Quickly con otro
mensaje de Alice, quien le espera esa noche en el parque de Windsor y le
pide que se vista del cazador negro que, según la leyenda, se ahorcó
del cedro encantado. Aunque en un principio se niega a acudir, acaba por
aceptar. Cuando se marcha, el grupo describe cómo será la próxima
lección que le darán. Esa misma noche, Ford quiere cerrar el
compromiso matrimonial de su hija con Cajus; para ello se valdrá de los
disfraces con que los hará vestir, aunque su mujer, que lo oye todo,
trama lo contrario.
Cuadro
II: El parque de Windsor.
Fenton
canta una tierna romanza de amor mientras espera que comience la
mascarada (Del labbro il canto: Del labio el canto). Llegan Alice y Nanetta. La
primera cambia los disfraces de los jóvenes para que su marido no pueda
llevar a cabo el compromiso de su hija con Cajus. Aparece Falstaff con
una inmensa cornamenta de ciervo en la cabeza. Pronto descubre a su
amada, pero ésta enseguida desaparece al ver que se acerca la reina de
las hadas, que no es otra que Nanetta, la cual convoca a los espíritus
del bosque (Canción: Sul fil d'un
soffio: Sobre el hilo de una brisa). Falstaff no quiere mirarlos
pues cree que si lo hace morirá. Mientras se tapa la cara todos le
rodean y pellizcan hasta hacerlo enloquecer (Coro: Pizzica:
Pínchale). Entonces Falstaff descubre a Bardolfo y se da cuenta de la
broma. Chasqueado, admite que, a pesar de todo, sin él no se habrían
divertido. Ford procede a bendecir el compromiso de la que cree que es
su hija con Cajus. Su mujer dice que hay otra pareja que quisiera ver
también bendecido su enlace. El hombre no se opone; cuando los
enamorados se quitan los antifaces, comprueba que ha unido a Nanetta con
Fenton y a Cajus con Bardolfo. Falstaff aprovecha la ocasión para decir
que el burlado ha sido Ford. Alice añade que, además de su esposo,
Cajus y Falstaff también lo son. Alice empuja a su marido para que
vuelva a bendecir a su hija y a su amado. Falstaff, adelantándose al
proscenio, afirma que todo el mundo es una chanza y que ríe mejor quien
ríe el último. Todos repiten la moraleja de la obra (Fuga: Tutto
nel mondo è burla: Todo en el mundo es burla).
Discografía
Existe
una vasta discografía del Falstaff verdiano. Todas son versiones
estupendas.

Falstaff
Renato Bruson
Ford
Leo Nucci
Alice
Kattia Ricciarelli
Nannetta
Barbara Hendricks
Fenton
Dalmacio González
Quickly
Lucia Valentini-Terrani
Orquesta
Filarmónica de los Ángeles
Carlo
Maria Giulini
Deutsche
Grammophon 1981

Falstaff
Juan Pons
Ford
Roberto Frontali
Alice
Daniela Dessí
Nannetta
Maureen O'Flynn
Fenton
Ramon Vargas
Quickly
Bernadette Manca di Nissa
Coro
y Orquesta de La Scala
Ricardo
Mutti
SONY
1993
Falstaff
Titto Gobbi
Ford
Rolando Panerai
Alice
Elizabeth Schwarzkopf
Nannetta
Anna Moffo
Fenton
Luigi Alva
Quickly
Fedora Barbieri
Orquesta
Filarmonía y Coros
Herbert
von Karajan
EMI
1956
Falstaff
Dietrich Fischer-Dieskau
Ford
Rolando Panerai
Alice
Ilva Ligabue
Nannetta
Graziella Sciuti
Fenton
Juan Oncina
Quickly
Regina Resnik
Filarmónica
de Viena
Leonard
Berstein
CBS
Masterworks/SONY 1966

Falstaff
Giuseppe Taddei
Ford
Rolando Panerai
Alice
Raina
Kabaivanska
Nannetta
Janet Perry
Fenton
Francisco Araiza
Quickly
Christa Ludwig
Filarmónica
de Viena
Herbert
von Karajan
Deutsche
Grammophon 1980
Falstaff
Geraint Evans
Ford
Robert Merrill
Alice
Ilva Ligabue
Nennetta
Mirella Freni
Fenton
Alfredo Kraus
Quickly
Giulietta Simionato
Orquesta
de la RCA Italiana
Georg
Solti
DECCA
1963

Falstaff
Jose van Dam
Ford
Paolo Coni
Alice
Luciana Serra
Nannetta
Elisabeth Norberg-Schulz
Fenton
Luca Canonici
Quickly
Marjiana Lipovsek
Filarmónica
de Berlín
Georg
Solti
DECCA
1993

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