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DESPERTAR
Dentro
de los despojos de mi cerebro dormita la eficiente
intelectualidad
todo
es símbolo de nada, a veces aumenta mi ego
y
otras me revienta ilusiones,
cuando
me dejo llevar por el mar
éste
me devuelve laderas de cobre
y
la sonrisa pétrea del sinsabor dolido
quiero
despertar vacío y que tú me llenes de nuevo,
con
tus palabras de sal,
con
tu semblante nuevo de cada día,
con
tus lágrimas de incienso y el sembrar de los años.
La
inexorable mente, que crece con la vanidad,
me
enfrenta a seres nunca inventados,
transparentes
como mis versos,
opacos
como mis silencios,
clandestinos
como mis sentimientos,
voraces
como luciérnagas de dorado plumaje.
Ansío
el crudo invierno de nalgas flotantes
y
la vergüenza de simientes fecundas,
quiero
despertar vacío
para
llenarme de ventosas y caminos,
de
iris masacradas y benditas, llenarme de un sol verde oscuro
y
naufragar en un río de cruces.
*
RESISTENCIA
AL AIRE
El
cáustico deseo de poniente,
el
sinpensar de azul cromado,
la
neblina de atormentada respuesta,
resiste
al aire más henchido,
a
la propuesta burguesa de la lengua rutinaria,
al
pensamiento debilitado por química deshilachada,
a
la monotonía monocroma del ensordecedor silencio,
a
la mentira disfrazada de tullida solicitud,
a
las alas de una vida completamente en blanco,
al
recuerdo de un ayer desnudo y zafio,
ayer
de odios y barcos hundidos;
resiste
al humor de gris iridiscencia,
convirtiéndose
en océano vivo,
en
tertulia de algas;
nunca
más enturbiado por la sinrazón institucional
y
la lucha de clases opuestas;
nunca
más será el espejo donde se miren los otros,
aquellos
a quienes tú y yo ni siquiera despreciamos;
nunca
más seremos vertientes de cauces paralelos,
sino
retazos de brisa, de cielo, de pensamiento abisal, de besos
al aire;
seremos
miembros de un sol acuoso y un libro sin trazas;
renaceremos
al vuelo del ocaso, para surgir de nuevo eternos;
resistiremos
sin despreciar el imantado deseo de la
ambivalencia,
el
recodo infinito de voces mancilladas;
resistiremos
al flujo otoñal de sienes en primavera,
a
la pétrea sonrisa de callejas sin alma,
al
despótico enfrentamiento de manos abiertas;
a
la mirada de incienso de una cofradía de pajes soñolientos;
nunca
más espejo de aquellos a quienes ni siquiera
despreciamos.
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