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Quinta
elegía
La
tentación de lo real
No
me enfadé jamás con las manzanas
Porque
fueran manzanas, ni con las hojas porque fueran
hojas,
Ni
con la sombra porque fuera sombra, ni con los pájaros
porque
Fueran
pájaros.
Pero
manzanas, hojas, sombras, pájaros
Se
enfadaron de pronto conmigo.
Heme
conducido ante el tribunal de las hojas,
Ante
el tribunal de las sombras, de las manzanas, de los
pájaros,
Tribunales
redondos, tribunales aéreos
Tribunales
tenues, refrescantes.
Heme
condenado por el no saber,
Por
el tedio, por la intranquilidad,
Por
la inmovilidad..
Sentencias
redactadas en el idioma de las pepitas.
Actas
de acusación selladas
Con
vísceras de pájaro,
Refrescantes
penitencias grises decididas para mí.
Estoy
de pie, con la cabeza descubierta,
Trato
de descifrar lo que se merece
Mi
ignorancia...
Y
no puedo, no puedo descifrar
Nada,
Y
este estado de espíritu, él mismo
Se
enfada conmigo
Y
me condena, indescifrable,
A
una perpetua espera,
A
una concentración de los significados en sí mismos,
Hasta
que adopte la forma de las manzanas, de las hojas,
De
las sombras,
De
los pájaros.
*
Sexta
elegía
Afasia
Estoy
entre dos ídolos y no puedo elegir
Ni
a uno ni a otro,
Estoy
entre dos ídolos y llueve menudamente,
Y
no puedo escoger ni a uno ni a otro
Y
en la espera los ídolos se fosilizan
Bajo
la lluvia menuda. Estoy aquí,
Y
no puedo elegir entre dos
Trozos
de madera, y llueve menudamente y no puedo
Bajo
la lluvia putrefacta elegir. Estoy aquí
Y
los maderos. Los dos, enseñan
Sus
costillas blanqueadas por la lluvia menuda.
Estoy
entre dos esqueletos de caballo
Y
no puedo elegir a ninguno, estoy y
Llueve
menudamente deshaciendo la tierra
Bajo
los huesos blancos, y no puedo elegir.
Estoy
entre dos fosas y llueve menudamente
Y
el agua recorre la tierra con dientes
De
rata hambrienta.
Estoy,
con una pala en la mano, entre dos fosas, y no puedo, bajo la lluvia
menuda,
Elegir
cuál será la primera para luego taparla
Con
la tierra mordida por la lluvia menuda.
II
Ni
siquiera tiene presente,
Pero
es difícil imaginar
De
qué manera no lo tiene.
Es
el adentro pleno,
El
interior del punto,
Más
apretado en sí que el punto mismo.
III
No
tropieza con nadie
Ni
se golpea con nada,
Ya
que no ofrece nada al exterior
Con
lo que pueda golpearse.
Traducción
de IOANA ZLOTESCU y JOSÉ
MARÍA BERMEJO
Cortesía
de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo
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