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Nichita Stanescu 

de Once Elegías

Nº 4

 

Primavera 2001

 
 
 

 

 

Quinta elegía

   

La tentación de lo real

 

 

   

No me enfadé jamás con las manzanas

Porque fueran manzanas, ni con las hojas porque fueran

       hojas,

Ni con la sombra porque fuera sombra, ni con los pájaros

       porque

Fueran pájaros.

 

Pero manzanas, hojas, sombras, pájaros

Se enfadaron de pronto conmigo.

Heme conducido ante el tribunal de las hojas,

Ante el tribunal de las sombras, de las manzanas, de los

       pájaros,

Tribunales redondos, tribunales aéreos

Tribunales tenues, refrescantes.

Heme condenado por el no saber,

Por el tedio, por la intranquilidad,

Por la inmovilidad..

Sentencias redactadas en el idioma de las pepitas.

Actas de acusación selladas

Con vísceras de pájaro,

Refrescantes penitencias grises decididas para mí.

Estoy de pie, con la cabeza descubierta,

Trato de descifrar lo que se merece

Mi ignorancia...

Y no puedo, no puedo descifrar

Nada,

Y este estado de espíritu, él mismo

Se enfada conmigo

Y me condena, indescifrable,

A una perpetua espera,

A una concentración de los significados en sí mismos,

Hasta que adopte la forma de las manzanas, de las hojas,

De las sombras,

De los pájaros.

 

 

 

*

 

 

Sexta elegía

   

Afasia

 

 

 

 

Estoy entre dos ídolos y no puedo elegir

Ni a uno ni a otro,

Estoy entre dos ídolos y llueve menudamente,

Y no puedo escoger ni a uno ni a otro

Y en la espera los ídolos se fosilizan

Bajo la lluvia menuda. Estoy aquí,

Y no puedo elegir entre dos

Trozos de madera, y llueve menudamente y no puedo

Bajo la lluvia putrefacta elegir. Estoy aquí

Y los maderos. Los dos, enseñan

Sus costillas blanqueadas por la lluvia menuda.

Estoy entre dos esqueletos de caballo

Y no puedo elegir a ninguno, estoy y

Llueve menudamente deshaciendo la tierra

Bajo los huesos blancos, y no puedo elegir.

Estoy entre dos fosas y llueve menudamente

Y el agua recorre la tierra con dientes

De rata hambrienta.

Estoy, con una pala en la mano, entre dos fosas, y no puedo, bajo la lluvia menuda,

Elegir cuál será la primera para luego taparla

Con la tierra mordida por la lluvia menuda.

 

 

 

 

                                                      II

 

 

Ni siquiera tiene presente,

Pero es difícil imaginar

De qué manera no lo tiene.

 

Es el adentro pleno,

El interior del punto,

Más apretado en sí que el punto mismo.

 

 

 

                                                     III

 

No tropieza con nadie

Ni se golpea con nada,

Ya que no ofrece nada al exterior

Con lo que pueda golpearse.

 

 

 

 

Traducción de  IOANA ZLOTESCU y JOSÉ MARÍA BERMEJO

Cortesía de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 
 

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