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Ediciones
SAO, Lugo
2000
XII
Te
abres
como
el helecho
ante
el paso húmedo
de
los ciervos
o
como los círculos
del
agua
cuando
arrojo mi lengua
a
tu centro
y
te emocionas
condensando
en ti
la
perenne humedad
de
todos los bosques
para
decirme las palabras
que
preceden a las lluvias.
XVIII
Llueve.
Pero
también llueve en ti
Y
el centro de ti misma se concentra en llover.
Hundimiento
lento de nuestros cuerpos
en
la convergencia de las lluvias.
XXII
Esta
noche,
todas las noches
son
nuestra noche:
Noche de agua
donde
culminamos todas las posturas
con
las que los Hopi invocan a las lluvias.
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