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Hace
ya bastantes años, tuve la inmensa fortuna de conocer a una de esas pocas
personas “excepcionales” con las que en la vida nos es dado toparnos:
Clara Janés.
Su
amistad me mostró muchos y hermosos paisajes; uno de ellos fue sin duda
el conocimiento de un autor y su obra: Vladimir Holan. Ella mantuvo con él
una estrecha amistad y era su traductora; yo estaba, en
ese tiempo, cautivada por la lectura de Una
noche con Hamlet del
poeta checo. ¿Qué más podía pedir?
En
el
pasado 2000 se cumplieron
20 de la muerte de Holan; las líneas que siguen son fruto de una
conversación entre Clara Janés y yo sobre el poeta.
Vladimir
Holan pasó los últimos treinta años de su vida, recluido por voluntad
propia en su casa. “Una casa –dice Clara Janés- situada
a las orillas del río Moldava, en pleno corazón de Praga. Un árbol
inmenso ocultaba su ventana, un canal impedía la proximidad. No se le veía
nunca. Se sabía que estaba allí, porque la luz del interior permanecía
encendida cada noche hasta el alba”.
Sin
embargo no fue jamás un hombre alejado del espíritu humano; por el
contrario, es difícil encontrar un poeta más comprometido a lo largo de
su obra con el hombre y su
circunstancia, con todo aquello de lo que pueda ir acompañado el
vocablo humano: dolor, pasión, amor, fatalidad, esperanza, miedo… “
La soledad es para mí la condición para el trabajo. Mi aislamiento,
desde luego, nunca significó apartarse de la vida, de los destinos
humanos”.
Clara
comienza a hablarme de la muerte de Holan: “Murió un 31 de Marzo de
1980, tras una larga enfermedad que le impedía cualquier
movimiento, y que terminó afectándole el corazón…”.
Interrumpo
a Clara y le pido que me hable de la vida del poeta; poco, muy poco puede
hablarse de la muerte de un hombre que afirmó: “Sin
amor nada es posible. Ni
morir es posible sin amor”.
Clara
continúa:” Nació bajo el signo de Virgo en 1905 en Praga. Su infancia
transcurre en una pequeña aldea, Padolí, situada en la Bohemia Central.
Un bosque recorrido diariamente para asistir a clase, un misterioso y
calmado lago, y un espectral castillo; sin duda dejan huella en un niño.
Pasados
estos primeros años, Holan regresa a Praga para realizar sus estudios
secundarios, y más tarde encontrar trabajo en una compañía de seguros
donde permanecería siete años.
En
1926 publica su primer libro Abanico de delirio.
En
1930 Triunfo de la muerte y Soplo.
Hasta
1933 trabaja como redactor de la revista ZIVOT
( Vida )
En
1934 publica Arco.
En
1937 Piedra, Vienes.
En
1939 pasa a se redactor de la Revista PROGRAMA
40, donde permanece un año, a partir del cual, se dedica por entero a
la Literatura.
En
1940 publica su libro Trueno.”
C.D.E.
Guillermo Carnero en su prólogo a Una
noche con Hamlet habla del primer libro de Holan: Abanico
de delirio como de un libro dadaísta. ¿Qué te parece esta opinión?
C.J.
No. En este primer libro hay abundantes juegos de lenguaje, que
podrían encontrarse dentro de una línea de Mallarmé: el poema como
enigma basándose en la misma armonía de las palabras. Pero no es un
libro Dada. Por otra parte, se trata de una obra en la que todavía no
aparecen los temas fundamentales en torno a los que girará la poesía de
Holan; aquellas preguntas que al tener que dejar sin respuesta, hacen
llorar al poeta: “ pero ¿por qué llora el poeta?/ Puede que no se le permita
contestar a cierta pregunta, cariño”.
Así
que estos primeros libros, hasta Trueno (1940), marcan una etapa.
Más
tarde, Holan comienza a definirse claramente en su misma obra; en el
fondo, se tratará ya siempre de una búsqueda del absoluto, de un paso en
lo desconocido, de atrapar el misterio.
C.D.E.
Leyendo a Holan no es difícil hacerse una idea sobre sus
sentimientos a nivel político. Háblame de ello.
C.J.
En un momento determinado, Vladimir Holan, se convierte en un
portavoz poético. El pueblo, tal vez no comprenda del todo su poesía (no
es fácil), pero la aprende, la recita, la entona de memoria. Hay dos
libros claros en este sentido: Respuesta
a Francia y Septiembre 1938; le
sigue, Primer Testamento.
La
guerra se palpa, sus horrores ya están presentes: en Junio de 1938, todos
los médicos y abogados judíos pierden su título, en Octubre se expulsa
de Alemania a 17.000 judíos polacos, en Noviembre las SS organizaron la
famosa “noche de cristal”, y Hitler instaura “el tributo
expiatorio”.
Durante
la guerra escribió el libro Terezca Planetona.
Tras
la liberación, su libro Gracias a la Unión Soviética; será este uno de los cantos más
exaltados de entusiasmo, junto con Soldados
del ejercito Rojo que Holan nos donará. En este ultimo, centra toda
su atención en el Hombre, en sus aspiraciones, sus crisis, su temor, su
sufrimiento.
C.D.E.
“Llegó el tiempo de
callar/ … / existe la mordaza y existe también la cruel pregunta”.
¿Qué sucede después de
1945, Clara?
C.J.
Llegó la ironía del destino.
Desde
1948 y hasta 1963, so obra deja de publicarse; se le excluye de la vida
literaria del país, se le acusa de practicar un “
formalismo decadente”.
Su
respuesta es tajante: se encierra en su casa, de donde ya no saldría más
que excepcionalmente.

C.D.E.
¿ Y durante ese tiempo?
C.J.
Tiempo, fructífero, de espera…
Entre 1939-42 escribe: Sin
trillo obra que no se publicaría hasta 1963. Entre 1943-48 escribiría:
Avanzando, que se publicó en 1964.
Holan
no cesa, prosigue su diálogo con el mundo, con el hombre, con el ser; no
importan los muros.
Desde
1949 a 1963: Dolor. Historias. Una
noche con Hamlet. Toscana.
En
1966 se le concede el Premio Internacional “ Etna-Taormina”, por Una
noche
con Hamlet. Holan comienza a ocupar el lugar que le corresponde en la
Literatura Universal.
He
leído, leído y releído Una noche con Hamlet… Holan en una entrevista, al hablar de esta
obra en su edición francesa, diría: “ La época en que escribí Una
noche con Hamlet , fueron los años más crueles de mi vida…. Lo que
es seguro es que durante muchos años vivió en esta casa. Hablamos.
Fueron diálogos ad infinitum, no siempre tolerantes, no siempre
amistosos; pero siempre apasionados “.
Cito
algunos versos de esta Obra; imposible resistirse a su complejidad, a su
riqueza, a su cordura y a su demencia:
“Así era también él...
¡Hamlet! / Le faltaba un brazo, y la tarde fluía / por la manga hueca de
su abrigo / como por el sexo de un ciego que hubiera mordisqueado la música
/ … / una sola vez el amor y al mismo tiempo estar condenados / …/ el
arte como tarea que te impide enorgullecerte. / Te digo que el arte es
llanto, / algo para uno, nada para todos / … / Tú aciago para contigo,
¡ Cómo me comprendes! “
C.D.E.
Clara, hemos hablado de la ironía del destino; pero puestas a
hablar de situaciones incomprensibles, de casualidades, de destino… ¿por
qué no pasar a Toscana?.
C.J.
Hubo una intuición en mí… Fue, esta, la primera obra de Holan
que yo me puse a traducir. Más tarde, Julio de 1978, el propio Holan me
diría: “ ¿Qué le ha inducido a traducir Toscana?
Es mi obra más querida.”
Toscana
es un largo poema de más de novecientos versos. Relata el angustioso
peregrinaje del poeta para encontrar a una mujer. Esta mujer, Gordana,
llama al poeta y a la vez le huye, le envía mensajes de ciudad en ciudad,
le deja notas primero proponiéndole, después cambiando el lugar de la
cita, el momento de el encuentro. Todo es misterio. Tan sólo al final del
poema, el lector intuirá que se trata de la muerte.
Seis
años pasó Holan entregado plenamente a esta obra.
C.D.E.
Hay un poema en el libro
Avanzando, que me parece fundamental, clave para lo comprensión de un
Holan, sobre todo, que se retiró del mundo habitual o cotidiano. Se trata
del poema La
voz humana: “… pero nosotros. / nosotros sentimos miedo y no solo en
la oscuridad, sino que incluso en la fecunda luz / no vemos a nuestro prójimo
/ y aterrados hasta un conjuro violento / gritamos: ¿Estas aquí? ¡Habla!”
C.J.
Holan repitió hasta la saciedad que, a pesar de su encierro en la
casa, él es un hombre que habla con el mundo, que habla con los muros,
que habla con Hamlet. “ El monólogo/
aquel error de suicidas”. Es el diálogo lo que diferencia al hombre
de la piedra, del animal, de la estrella.
C.D.E.
“ Por que una gata,
chupando el pincel de Picasso, / no iba a recordarnos el deseo de la
mujer…?”
Parece
que a excepción de la figura de la madre y de la anciana, Holan trata a
la mujer en su obra con una tremenda ironía, o hasta incluso, con
crueldad.
C.J.
Si y no. Es cierto que da una visión casi siempre lasciva de ella,
como en el poema que acabas de citar, de la gata chupando el pincel, o tan
tremenda como en su poema EVA II
“Espléndida, con las cejas pintadas con un trozo de costilla
quemada del último de los castrados /…/ y los muslos en camino/ por los calvarios de la tentación.” Pero también hay
poemas como este: “ No, no te
vayas aún, no te asustes de todo ese alboroto, / es el oso que abre
colmenas en el huerto. / Pronto se callará. Yo también retendré las
palabras / que se abalanzan como el esperma de la serpiente / hacia la
mujer del paraíso. / No, no te vayas aún. No te bajes el velo. / El fuel
de los crocus ha encendido los prados. / Esto es lo que eres, pues, vida,
aunque dices: / con el deseo añadimos algo. Pero el amor / es puramente
él…” donde no solamente hay sentimientos de amor o ternura, sino
una tremenda comprensión hacia lo que se ha dado en llamar, la caída de
ella.
C.D.E.
Inevitablemente, hemos llegado al punto de la “contradicción”;
aquella contradicción que no asustaba a los surrealistas. ¿Qué siente
Holan ante esto?.
C.J.
A Holan no sólo no le asusta, sino que no puede imaginar al poeta
sin ella: “ ¿ Estas sin
contradicción?. Estás sin posibilidades.”
El creer y no creer a un tiempo, la lucha entre visión y
pensamiento, entre sentimiento y razón, entre lo concreto y lo abstracto;
es precisamente el elemento que hace de Holan un poeta renovador y genial.
Tensión entre lo expresado y tensión en la forma de expresarlo y entre
lo uno y lo otro, la palabra, el concepto.
C.D.E.
En la introducción a tu “ Antología de Holan”, hay un apartado que encabezas con el título: “La realidad, una técnica”.
Esboza
esto.
C.J.
Hay dos formas de expresión claramente distintas en él, que dan a
su vez dos clases de poemas: El poema largo, poema turbulento donde se
entremezclan distintos planos de realidad; y el poema de absoluta síntesis,
que es un poema breve. En ambos casos siempre hay una obsesión por la
precisión. Parece claro que en los poemas largos, donde Holan practica más
la turbulencia, el abigarramiento, sea más difícil lograr la precisión;
sin embargo, es con ese mismo abigarramiento con lo que lo logra:
aportando datos, dando una visión más totalizadora, ya que el hombre no
puede captar la realidad toda, puesto que su ser transcurre limitado por
el tiempo, por el espacio; incluso, por sus propias capacidades. Así, es
todo el conjunto lo que encierra el sentido del poema; allí tiene su
lugar lo poético y lo prosaico, lo trivial y lo filosófico, lo erótico
crudamente expresado y los sentimientos mas sublimes.
En
los poemas breves, Holan utiliza la “tensión” como catalizador; otras
veces, aun más escuetamente, todo se formula como una máxima. Si la visión
fragmentaria tiene el peligro de resultar tan aséptica que se pierda el
plano de integridad –cosa que no sucede en los poemas más extensos-
Holan, por medio de procedimientos técnicos, logra descubrirle al lector
la referencia la totalidad, poniendo en evidencia que se trata de
indicios, de apuntes…. Así la utilización de los puntos suspensivos,
el empezar el poema con palabras como:
pero, y por tanto, y sin embargo etc.
Si
según los surrealistas “la iluminación viene luego”, como muy bien
apunta Clara Janés “en Holan lo primero es la luz en las tinieblas y la
interpretación, viene luego”.
De
modo que cuando ésta llega, el poema ya está en nosotros. Llegándonos
antes la Poesía que la interpretación.
“No
hay conocimiento…Vivimos sólo de ilusiones”
(de “Una noche
con Hamlet”)
Pero
siempre apasionadas.
BIBLIOGRAFÍA
UNA
NOCHE CON HAMLET. Barral Editores, 1974
AVANZANDO.
Editora Nacional, 1981
DOLOR.
Ediciones Hiperión, 1986
HOLAN:
ANTOLOGíA. Clara Janés. Plaza&Janés editores, 1983
PERO
EXISTE LA MUSICA. Icaria Editorial, 1996
ABISMO
DE ABISMO. Editorial Bassari, 2000
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