Me encuentro de paseo entre las líneas al decurso que mi mente vuela
rendida y entreverada de evocaciones, de momentos
Llevo puestas palabras pronunciadas que suelo expresar en un solo mirar,
y que se entienden, y se aceptan, y se aman para siempre porque van
hiladas al deseo de saberles más.
En el salón principal, coloqué un pequeño objeto de bronce, en
rememoración a los poemas fieles y
añorados, que nos envuelven en la sutil elegancia de barrio, y
en el aroma macerado de las rosas acentuado al oscurecer.
El vino tinto, tiene una apariencia distinta cuando llega el ocaso;
evocadora presencia de la escritura y grandiosa,
que discurre con ufanación y prorrumpe en la sensualidad
acendrada del canto apasionado que regala el alma al amor; timidez que
escribe despacio, sin
descanso en voluptuosa insasiabilidad; encantos sentimentales enhebrados
en los idilios de la soledad y en los plañideros recuerdos de su devoción:
inspiración fina y cuidada de encuadradas suavidades, abordada en el
esotérico idioma secreto y profundamente casto.
Camino por un patio poblado de jarrones desbordados de flores de
intensos colores, pajarillos y jaulas, y el sonido melódico que guarda
de un piano cautivo en la caricia tierna de unas apasionadas manos que
lo tocan. Volver y re- encontrarse de pronto recorriendo el viso de la
ventana para recostar la frente y sentir la percepción del cristal que
insistente refleja amadas imágenes: Mi madre en la cocina preparando
aquel café todas las tardes, las conmovedoras notas del Concierto de
Aranjuez una mesa de noche, un tenue iluminar, algún libro en turno, de
esos aburridísimos que los chicos no entienden porque son
sólo letras, sin un dibujo, sin nada&el rezo&mis sueños.
Como una velardeana, con amor inmenso, maestro mío por siempre, y yo
siempre de él, y de nuestro profundamente amado rincón&nos espera
un intenso cielo azul.
De todo esto, amo todo, y en especial, este modo reservado y
acogedor&como saber que mi interno mundo es cómico y
sentimental&este modo. En fin
Hasta la fecha para mi, siempre existe el mañana&aunque uno nunca
tenga la certeza de lo que sucederá&yo, tengo confianza en ese día.
Aún así, hay algo de lo que puedo presumir: Soy con frecuencia una
buena espectadora de la vida y es desde ese cristal que me atrevo a
debrayar prosa en sus aspectos, en esos y en aquellos que muchas veces
no tomamos en cuenta y que los llevamos puestos en la epidermis que nos
compone.
A pesar de mi costumbre por exponer, me sorprende la buena respuesta de
los alcances que me han movido a esto ante una expresión intelectual
tan compleja.
Confieso que deseo una especie de magnitud, y que esto dicho me provoca
una especie de frío&.¿Será miedo?
Pero quien dijo frío?
Acaso yo?
No importa, si el frío es el que pretendo dejar de sentir provocando
esa corriente cálida al tratar de reflejar la vida diaria con su
realidad y sus maravillas
porque creo que nos falta aprender a ver.
No queda otro camino que esperar a que nuestros senderos secretos se
conviertan no en una tradición, sino en una fiesta en avanzada.
Tal vez, me encuentren como ese personaje rebelde e incitante que se
entrega a la pasión de los sueños&Si es así, no hay error.
Me rindo al hechizo de las palabras, de su
música, y al canto que refleja la incertidumbre, la
transparencia y la entrega de un corazón acostumbrado a ejercer una libertad descomunal al límite de preferir morir antes de
perderla.
Me establezco como símbolo de la pasión por la vida en todos los
sentidos.
La idea, ha sido un encuentro&los llamo mensajes y los llevo en el límite
de mis labios.