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Antonio Mengs

 

ELEGÍA a un niño muerto en Palestina

Nº 1

 

Invierno 2000

   
 
 

 

   

 

 

                          hay por la calle brotando

                      lágrimas de oro

                                         Manu Chao

 

 

 

Es difícil pensarte, el gris

toma el celeste y lo aprieta contra el muro,

reduce tu camisa en el cobijo del padre

y de pronto sólo hay polvo y confusión

y tu bulto caído

 

el interés se cubre de ridículo

si te indaga la raza, la familia, por qué

estabas allí, qué hacías ayer

precisamente en esa calle, por qué no

unos metros más atrás o por delante

quién disparó

quién no te trajo salvación

quién decidió que la fe bastaría

y glorificó tu muerte

 

y de pronto sólo hay polvo y confusión

y tu bulto caído, rastreras nubes blancas,

el cámara se detuvo detrás de las balas

y filmó su partida

lamentaciones de metal contra la piedra

de un muro no santo

un muro contra la huída, un muro ruin,

un muro que allí estaba,

porque el azar lo puso

 

es difícil, así, creer en nada o en algo

pero es

aún más difícil tal hielo sentir,

tal corte sin sangre aprehender

como misterio, misterio siquiera

pues tampoco los años,

niño, dilucidan

en qué consiste nuestro tiempo,

quien lo toma o lo deja,

quien lo roba o lo da

 

tu muerte sin comentarios, más inocente

y más súbita que el miedo

reviene en el apócrifo latido

de la sombra, extiende una vaharada

de rojo sobre Europa

y rompe las ventanas que dan al mar

o a la escuela, o al precipicio;

qué más da dónde reposen los ojos,

se van contigo, se vienen contigo

y de tanta tierra hacen

un no hacer de errante lágrima

 

muchos fuimos sedentarios y nómadas

y nos mezclamos y le cedimos paso

al ocio de las razones mixtas

si sabían hablar, hilar,

aunque su música

rechinara

y le dimos por nombre democracia

no más que un anhelo

que nunca existió...

 

ya se que mis palabras desvarían, niño,

que son el incapaz de la oración

y es que no soy bueno pensando la política

y no me quitan sueño

ni la divinidad ni el gran desastre—

es como si te me hubieras muerto,

y todo se arriesga a sombras

imágenes, memorias y plegarias

mueren contigo, conmigo

cabizbajos en la sombra

 

 

 

 


 

 

 
 

 

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