Grandes
abubillas ardientes nos llevan cóncava adormidera de visita a la sangre
para ver mejor arriba como perros consuelda alcaravea pisotea hermana en los cabellos de la primera y el alma de
los mancos de oído amarilis de simple
Cintas
de la noche hacia las tres algunas gotas de anisete arrugas de archipiélago
arándano siguen la orden
Pájaro
arrope de otro y yo hemos partido
Para
abrasar el miserable astrágalo.

La
colgadura que idolatraba lo parecía con voz dulce unas veces
Horrible
calor sudor sobre una piel el sueño ese consuelo a veces lago
Dar
forma a la sangre delicada arrancar la carne sus ojos a las aguas los
cabellos como medida de gratitud
Duerme
y no se equivoca.

Yo
me veo en ningún grupo isla oigo yo saciable
La
epidermis así muaré
Yo
veo la quilla acompañar puro lugar de borde malva la proa negra que no
piensa en hacerlo
Si
yo fuera soy menos jacerina salir olvidada la nuca
Días
relente eludí cuando te acercasme.

A
mí exhuberancia la espumosa muerte ha encendido soy agónica a ella
para mí aquello azul letal aire que nos bate hortensia bajo los dedos
jadeo los costados que llenan el centro
Levísimo
el pelo afilado desnudarse después sabemos el fuego a otro lado.

Las
manos fingir nada voraz en el calor
Tan
rito lirio no pudo ser
Enorme
ella
En
ese cuello largo a mí me gusta.

Recorrer
la torre degollada tres espaldas senos simples
Y
el arma en oro pero yo resiste viva
Golpear
el olor bajo de sus cristales o de los pájaros algún día
Tocar
las piernas nunca mis pasos arreglados
Solo
tromba.

Recomponemos
batallas espuma de celo luz magullada
Arrancar
si podéis la caricia tardía que habita espalda hoja hundida en la
memoria el hábito de verte
a la sombra verte arroja algo aguarda oro que apaga lento que apago
vuelvo río contra la cama
Espada
abierta luz pura en voz muy baja
Cabaña
mórbida no la mitad de culpa solo la mitad
Solo.

Pasan
días tristes vago aroma
Héroes
pelo oscuro de aire
Carpas
de luz
Un
rato largo y puente
Esos
amores agua que te arrollan los pies
Te
los sentencia
Te
los gatosalvaje.

Tan
desnudo a la puerta vienes aquí esquina fresca del alma tan desnudo a
la puerta abro la vitrina son años enteros empiezan a salir ecos iris
respiraciones
Te
doy la lejanía de sobras sin hurgar suave al tacto
Un
rostro me devuelves apresurado abriéndote es invierno mañana de mujer
lengua encarnada el reino transparente es ya posible
Y
este viento.

Día
maravilloso lagos imperdibles
hermosos
collares saliendo de los huesos
te
doy un hilo no te amo me mancho te nuca te látigo amenazo
animales
maltrato con las fauces abiertas piedras abiertas hacia el final abierto
plaga
de helio mata blanco puesto el calor nace la luz
Grita
el cuerpo del dolor
Espumas
a correr romper el rayo blanco
Blanco
los pájaros fieros lamieron
Qué
claridad cardenal esmeralda!

He
traído flores pero se echaron los caballos al agua
Contramarea