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Silvia Long-ohni

POEMAS

Nº 2

 

Otoño 2000

 
 
 

 

 

 

 

DESCENDIENTES

 

 

 

Acantilados de soledad

impávidos ante la infinitud

yerguen esos ojos marítimos

al fin del horizonte,

buscando el más allá

de sus propias arenas,

el barco que no llega,

el rumor que agoniza

en el mar memorioso.

 

Desde este Sur que mira,

emigran las gaviotas

y el eco del idioma

hacia un tiempo distante

de orillas europeas.

 

Sobre la piedra insomne,

las huellas dejan huella.

 

 

 

 

 

A TIEMPO

 

 

 

Sólo con ver

como las olas caen

redondas como pámpanos

sobre la arena hambrienta.

 

Sólo con escuchar

el aleteo de las hojas

recorriendo el otoño

de la mano del viento

 

Sólo con ese pulso

vacío de minutos

la vida tiene tiempo.

 

 

 

 
 
ARTE DE AMAR
 
 
Deja quieta la boca
que yo alzaré las alas
para alcanzar su vera.
 
Entrégate al silencio
y deja que mi boca
renueve ese silencio,
que luego de besarte
rondaré tus mejillas,
tus muslos y tus senos,
tu frente y tu mirada
oculta como un duende
tras tus párpados yertos.
 
No murmures mi nombre,
que me sabrás más hondo
cuando el beso te alcance,
pues si eres mi jardín,
mi sólo anhelo
en tus labios callados
develará el deseo.

 

 

 

 

 

OLVIDO
 
Enajenado olvido,
todo sepultas
bajo inmortal arena
que la memoria hunde
al paso inadvertido del futuro.
 
Médanos memoriosos.
Cumbre del tiempo.

 

 

 


 

 
 

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