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LA INDETENIBLE QUIETUD (selección) |
Nº 2 |
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Otoño 2000 |
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El alba sopla pétalos de luz. Vibra el vacío en invisible movimiento e invita a orientación. El secreto del silencio revela su ser secreto: la quietud sin fondo del amor.
La paloma invisible de la conciencia establece los planos del silencio donde un ave insinúa a las azules, canto infinito, hilo de agua entre la boca sumergida y el alto manantial inalcanzable.
Médanos de la mente, formaciones fugaces de la memoria, ahogo y mansedumbre... El látigo del sol fustiga las horas. El tiempo alimenta la eternidad y no desmaya en su avance, pero el olvido es el río oculto donde se lavan los días para llegar purificados a la muerte. Nada dicen los astros. El augur agoniza de deseo.
Exfoliaciones, maclas, drusas, facetas, estratos, sinclinales, fractales, nervaduras, umbelas, esporas, anteras, dehiscencia, lluvia, irisación, irradiación, succión, ligereza, gravedad, invertebrada opacidad de la muerte, frecuencia del fuego en el pulso ansioso, espiral abierta del espacio insomne, remolinos del tiempo en pos del anillo invisible de la noche.
Corre la luz y por ello fugaces son la imagen y el momento y hasta el árbol que su destello bebe, él se entrega a la danza entre el ser y el no ser y en su candor al incendio se abandona. Sólo la helada apacigua el torbellino de las hojas.
Desasosiego del signo. El viento obliga a la danza, las hojas secas dibujan campos cambiantes, traslaciones y trascabos, dudas. El aire dilacerado incita hasta al tímido latido, y el Ser, que no puede dar el salto... Fluctúan los cielos, la sombra de una nube se desliza por el corazón.
Mientras los durmientes, suspensos en su nebulosa, ignoran la dirección del tiempo, la blanca caracola que recorre sus sueños vagarosa gira en la amplitud nocturna. Mas un ovillo de luz inicia su rotación y la seduce, y a sí mismo, con tal fuerza que al fin sólo un punto negro y luego nada. La materia oscura se pone a calcular con números imaginarios.
Aligera el horizonte la luz oscura hasta el punto en que, privada de tiempo, se desvanece la música.
No hay hilo que descifre el laberinto del mar, que no es trayecto del mar; que esbozo es de lo invisible el mar, condensaciones, tendencias; que siempre es pasado el mar, origen, materia madre, sin forma, sin sombra, el mar; que es deseo puro el mar, pura posibilidad.
nuestro agradecimiento a Boza Editor por autorizar amablemente la publicación
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