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Ketty Alejandrina Lis

Poesía contemporánea: conflicto y contenido

Nº 0  
Mayo 2000
 
 
 

 

 

Contrapuntística por excelencia, rica en posibilidades del

maniobras técnicas, audaz en el manejo del espacio, libre de toda sujeción métrica y emitiendo su propio fraseo musical, la poesía contemporánea ha puesto el acento en la hondura más conflictiva del ser, rozando lo cotidiano con los dientes apretados y sumergiéndose en lo lírico sólo sí hace al contenido del poema.   

 

Valorando la imagen sobre la metáfora, ajustando la palabra hasta exprimirla en sus definiciones muchas veces múltiples y dejando en algunos casos huecos irritantes, se interna en los sentimientos personales sin empantanarse con ellos y se adentra en la realidad sin confundirse con la crónica. Claro que es necesario señalar que sin Poe, Dickinson, Mallarmé, Pound o Eliot, por citar sólo a cuatro, la poesía aún estaría enquistada en la rigidez lírica del Romanticismo.   

 

Un jardín poético es la resultante de tres factores básicos:

 

1) El tiempo y la cultura de los cuales emerge el poeta.

2) El poema en sí y quienes lo elaboran.

3) Los que lo leen.

  

1) Sin ubicarse en el tiempo y su devenir, y sin tomar en cuenta el entorno socio-cultural que ha sido propio de cada poeta, habría quienes podrían caer en la impaciencia y aburrirse con la poesía amorosa de Catulo, las Odas y Sátiras de Horacio, la épica y bucólica de Virgilio, el dolce stil nuovo del Dante, los sonetos de Petrarca, la monumental obra dramática de Shakespeare, el conceptismo de Góngora, la metafísica de John Donne, el misticismo de Teresa de Ávila, el neoclasicismo inglés de Coleridge, Shelley o Keats, el romanticismo francés de Hugo o Vigny, el romanticismo alemán de Heine o Novalis, o el pesimismo de Leopardi, disfrutando solamente el modernismo de Darío o Lugones, la generación del 98 española con Machado o Juan Ramón Jiménez, o la vasta y musicalísima obra de García Lorca.   

 

La renovación de la estructura poética se debe fundamentalmente a Poe, Whitman y Emily Dickinson con la difusión de versos libres, aunque la gran revolución surge con los simbolistas. Y es Francia—más concretamente París, ese excepcional caldo de cultivo para propios y extraños—  quien nos regala a Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Nerval, Rimbaud, Laforgue, Lautréamont y Valéry. Sin olvidar obviamente a Rilke o a Yeats.   

 

Pero aún no estaba todo dicho en esta etapa tan fecunda en cambios deslumbrantes y, a la vez, tan confundida por el desmoronamiento de muchos valores tradicionales. Y vuelve a ser París el almácigo propicio para la segunda revolución. El surrealismo de Breton, Apollinaire, Aragón o Eluard y el lacerado grito de Artaud trasladarán el eje, ubicado en la razón cartesiana, a la razón de la irracionalidad, esa aparente paradoja.   

 

Con el imaginismo de Eliot o Pound, el hermetismo de vanguardia de Ungaretti, Saba, Montale o Quasimodo, la poesía soviética de Esenin, Pasternak, Evtuchenko, Maiakovski, Ajmátova o Mandelstam,  la vanguardia española de Aleixandre, Cernuda o Hernández, el alemán Hesse, el griego Elytis, el inglés Dylan Thomas, el neorrealista italiano Pavese, los estadounidenses Frost, Stevens, Williams o Marianne Moore, los hispanoamericanos Vallejo, Neruda, Paz, Huidobro o Parra, el portugués Pessoa, los brasileños Drummond de Andrade o Bandera, la poesía transita decididamente por la cumbre.   

 

En cuanto a la Argentina, si bien sus poetas no han producido cambios estructurales significativos —con la excepción de Juan L. Ortiz, cuya poética está teniendo la difusión que merece luego de un largo semi-silencio—,  han encontrado un sólido lenguaje propio para expresar una realidad tanto interna como externa que se re-conoce en el poema.  La lista es extensa y muy valiosa, tanto por las disimiles corrientes en las que ha bebido como por la calidad individual.   

  

2) Esta apretada síntesis que hace a la historia y la contemporaneidad de la poesía dista de ser exhaustiva, pero sin una adecuada lectura de estos poetas, además de la de aquellos brillantes prosistas que jalonan la historia de la  literatura, el conocimiento de por lo menos algunas de las más importantes doctrinas filosóficas y de las a-percepciones de Sigmund Freud, la formación del poeta sería, cuanto menos, una des-información. Si bien cada uno debe tañer su propia campana, es imposible que la Señora Poesía, la pura sensitiva nos señale con su misterioso dedo sin acumular más lectura que poemas propios, y esa lectura medida en horas-años.   

 

Por otra parte no hay, por fortuna, un solo estilo valioso el cual —y como bien señala Cabrera Infante—, suele ser muchas veces el del propio poeta que opina. Y esto es lamentable pues por este camino poco valdría lo ajeno y hasta se podría llegar a la aberración de cuestionar a los clásicos. Algo así como si no le debiésemos nada a nadie siendo lícito, claro está, que nos deslumbren más unos que otros en función de nuestra propia subjetividad.   

 

De todos modos existe un parámetro ineludible: tener algo que decir a los demás. Una verdad, la parcial de cada uno que pueda penetrar en el y al otro. Y huir de lo superfluo, porque con la simple ayuda de un diccionario cualquiera puede advertir la riqueza conceptual y definidora de las palabras.  El mero hecho de un padecimiento personal puede autorizar al que padece a volcar sus sufrimientos en un cuaderno, el que tendrá un valor privado más que respetable. Pero poesía es bastante más que un desaguadero de pieles o corazones sensibles, desaguadero que terminará más temprano que tarde en el camino circular de la reiteración.   

 

Poesía es un bisturí sin concesiones que vivisecciona antes que nada la copa del árbol, y así como el árbol concreto hunde sus raíces en la tierra, las raíces del ser humano se hunden en el angustiante misterio de la existencia,  no habiendo en todo el universo nada tan imposible de aprehender.  Por eso mismo las búsquedas son constantes, por eso mismo el producto es agotador.   

 

Ezra Pound, al lanzar los tres "dogmas" del imaginismo, metodifica lo que son hoy las bases de la poesía contemporánea. Los llevó adelante utilizando una persona o máscara que le permitió establecer una distancia entre el objeto y la subjetividad, la que de todos modos estará siempre presente en el poema.  Este elemento formal es de un valor inestimable, salvo que se puedan decir en primera persona estos bellísimos fraseos de Eliot, extrapolados de "La canción de amor a Alfred J. Prufrock", donde en tan pocas palabras hay un contenido hondamente lírico y reflexivo a la vez: 

 

He oído a las sirenas cantándose

entre sí.

No creo que vayan a cantar

para mí.

 

   Del mismo poema, con el ser pensante y desnudo, ahogado de preguntas y desprotegido de respuestas:

 

¿Me atrevo

a perturbar el Universo?

En un minuto hay tiempo

para decisiones y revisiones

que un minuto habrá de revocar.

 

    3) El tercer factor de esta ecuación es el lector que lee en soledad los poemas  que le están dirigidos, por esa necesidad que cada uno tiene de ser en-el-otro. Sin la persona que lee no se cerrarían los eslabones de la cadena a que hacía referencia Sócrates en el diálogo con el rapsoda Ion de Éfeso. Pero tampoco habrá lector si ese otro no pre-dispone y pone en juego su propia necesidad de reflexionar. Y hablo de necesidad y no de capacidad de reflexión, porque la agitación de lo cotidiano suele cubrir con aterradora frecuencia y a manera de mortaja esa necesidad. Que corramos desenfrenadamente ya es insalubre, pero si además lo único que hacemos es correr con desenfreno, ¡ay! de nuestra interioridad.   

La poesía contemporánea no ofrece un producto fácilmente digerible sino que obra a modo de un disparador. Cuando encuentra eco en el otro, aquel que lee extraerá conclusiones muchas veces distintas de la idea nuclear que el poeta tenía en la mente al escribir el poema.  Conclusiones valiosas en tanto se re-conozcan en una pequeña verdad que ya vivía dentro de él y la ve expresada con transparencia en una línea.   

 

Y es precisamente en ese enriquecimiento donde reside la razón de ser de la poesía.

 

 

 


 
 

 

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