AHMAD SHAMLU

por Clara Janés - AHMAD SHAMLU

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Ahmad Shamlu

Ahmad Shamlu confiesa haber aprendido poesía primero de Federico García Lorca, Paul Eluard, Rainer María Rilke, Boris Pasternak y Langston Huges y sólo después descubierto los poetas que escribían en su propia lengua. Igualmente se interesóَ luego por el folklore de Irán y todos estos elementos, entreverados en sus versos con su visión de la naturaleza y reflexiones abstractas, dan un producto enormemente original. En el libro Aire fresco, que data de 1955, escribió sobre la necesidad de emplear el lenguaje de la calle y la vida cotidiana, lo que él llevó a la práctica ampliando el vocabulario poético con palabras modernas, sin descartar las clásicas. "Gracias a ello", afirma Kurt Scharf, "su poesía adquiere una fuerza que le convierte, en opinión de la mayoría de los iraníes, en el mayor poeta del siglo XX ".
  Nacido en 1925, con la publicación de Aire fresco (1957) y Jardín de espejos (1960) se reveló como heredero de Nima Yushidj, padre de la lírica persa moderna. Además de su propia creación -entre cuyos frutos figuran los libros Aída en el espejo (1965), Fénix en la lluvia (1966)Floreciendo en la niebla (1970) Abraham en el fuego (1973) y Daga en el plato (1977)- Shamlú  ha llevado a cabo una notable labor de editor, profesor y traductor (entre otros de Lorca). Durante dos años publicó la revista Jushe (Racimo), prohibida  en 1960.
   En el 1977 partió al exilio para regresar a Irán en 1979. Publicó el primer volumen de su monumental enciclopedia del folklore: Ketab-e kucheh (Libro de la callejuela) y Fund    una importante revista semanal Ketab-e jom'eh (Libro del viernes), que llegó a contar 36 números antes de que el gobierno la cerrara en 1980. Muere en 2000.

 

POEMAS

 

AUN SIGO PENSANDO EN AQUEL CUERVO

 

Aún
sigo pensando en aquel cuervo
sobre los valles de Yus[1]...

Con su doble susurro,
su tijera negra
recortó en el nublado cielo de papel
una curva inconstante.
Y al dirigirse a los cercanos montes,
el graznido seco de su garganta dijo
algo que los montes
                impacientes
                        bajo el ardiente sol
no dejaron
           de repetir,
rígidos de asombro, con sus cabezas de piedra,
                                  mucho tiempo después.
 
                 *

A veces me pregunto:
                 ¿Qué tiene que decir un cuervo
con su presencia  decisiva, tajante,
y su color de luto pertinaz
cuando
            a mediodía
extiende  las alas sobre el amarillo tostado del trigal
para sobrevolar unos álamos,

con tal aullido y tal furor,
a los viejos montes,
para que estos ermitaños cansados y soñolientos,
en el mediodía veraniego,
se lo repitan unos a otros
                todavía mucho tiempo después?

 

LLUVIA

 

 

Entonces vi a la altiva dama de mi amor
en el umbral de cada pétalo de lilio
pensando en el cielo lluvioso.

Y entonces vi a la altiva dama de mi amor
en el umbral de cada pétalo de lilio de la lluvia
cuyo vestido era presa del osado viento.

Y entonces la altiva dama de la lluvia
en el umbral de los lilios
regresaba
  de un fatigoso viaje por el cielo.

 

 

PECES

 

 

Pienso que
mi corazón nunca ha sido
                       así
                     tan rojo y tan ardiente:

Siento que
en los peores momentos de esta noche de muertes,
miles de manantiales de sol
                               brotan
de la convicción, en mi corazón.
             
Siento que
en cada esquina y rincón de este desierto de desesperación
miles de bosques tiernos
                            surgen
de repente de la tierra.

Oh, tú, convicción perdida, pez huidizo
que en las lagunas del espejo te deslizas de fondo a fondo,
soy un pantano claro, ¡busca, pues, con la magia del amor,
desde las lagunas del espejo, un camino hacia mi!

Pienso que
mis manos
         nunca han sido
                     tan grandes ni gozosas.

 

Siento que
en mis ojos,
          cuando cae una lágrima rojiza,
respira el sol sin ocaso de un himno;

Siento que
en cada vena mía
            con cada latido de mi corazón
                                                   se oyen ya
las campanas de levantamiento de una caravana.

Se presentó una noche en la puerta desnuda
como el alma del agua.
En su pecho dos peces y en sus manos un espejo.
Su pelo mojado olía a algas, y se entrelazaba como algas.

Yo, desde el portal de la desesperación, grité:
¡oh convicción hallada, no te perderé!

 

 

NIEBLA

 

 

Preso es de niebla de punta a punta el desierto.
La luz del pueblo está oculta
hay un caliente fluir en la sangre del desierto.
El desierto fatigado
           la boca cerrada
                   la respiración inquieta
                             despacioso suda por doquier en el                                            
                                      caliente delirio de la niebla.                             
"Preso es de niebla de punta a punta el desierto" (se dice a sí mismo el caminante)

Los perros del pueblo callan
oculto en el vaho de la niebla llego a casa. Gol lo ignora.
                     (Me ve de pronto en la puerta. Con lágrimas en                           
                   los ojos y una sonrisa en los labios, dirá:
"Preso es de niebla de punta a punta el desierto", pensaba que si durara              
                   la oscuridad hasta la mañana, los osados de este                          
                   pueblo irían a ver en secreto a sus amadas.

                 *

Preso es de niebla
                de punta a punta
                            el desierto.
La luz del pueblo está oculta, hay un caliente fluir en la sangre del desierto.
El desierto fatigado, la boca cerrada, la respiración inquieta,
despacioso suda por doquier en el caliente delirio de la niebla.


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Clara Janés  y Ahmad Shamlu (1999)


NOTA:
1 Pueblo del N. de Irán, donde nació el poeta Nima.