WALTER SCOTT : LA NOVELA HISTORICA INGLESA

por Enrique García Díaz - LA NOVELA HISTORICA INGLESA

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Tal vez la novela histórica sea la innovación más importante de la era romántica y al mismo tiempo el descubrimiento historiográfico más inesperado.  Si consideramos a la novela histórica inglesa en su conjunto, veremos cómo surgen diversas tendencias generales fácilmente identificadas.

        De un lado encontramos cierta huida del tiempo presente, lo cual conlleva el regreso al pasado. Una especie de tendencia escapista afín a ciertos aspectos de la novela gótica y que se manifiesta en algunos de los seguidores de Scott, como en el caso de G.P.R James o W.H. Ainsworth entre otros. [i] La novela gótica se vio en cierto modo marginada y considerada como un género menor o incluso un subgénero literario. Para los críticos de la época era un tipo de literatura absurda y grotesca que no merecía la pena.  Sin embargo, el discurrir del tiempo ha dado la razón a este subgénero, como fue calificado, y pronto el surrealismo se nutrió de ella y, en concreto, el manifiesto de André Breton fue buena prueba de ello.  La novela gótica representaba para los surrealistas una ruptura con el orden establecido hasta entonces y que parecía imposible quebrantar. No surge de una manera preconcebida sino que es más bien producto de un momento y una época determinada en la que se buscan tendencias innovadoras. Desde el punto de vista estrictamente literario se busca su origen en la traducción de obras como The Arabian Nights,(Las noches árabes), Turkish Tales (Cuentos turcos)y Persian Tales (Cuentos persas). Obras que según se desprende de sus títulos aportan matices exóticos, lugares idílicos, paraísos soñados que en nada tienen que ver con la época del momento. A esta innovación literaria contribuyeron las sucesivas reediciones de la obra de Thomas Wharton, Observations on the Faerie Queen of Spencer (Apuntes sobre la reina de las hadas de Spencer) publicada por primera vez en el año 1754.

       El prototipo de novela gótica lo establecerá Horace Walpole en 1764 con su obra The Castle of Otranto.(El castillo de Otranto) La explosión de novelas góticas tiene lugar a partir de 1790 coincidiendo con la publicación de los trabajos de Ann Radcliffe y M.G.Lewis. Las novelas góticas se ambientaban en el pasado aunque la palabra gótica indicaba algún “fenómeno sobrenatural”; esto no ocurrió hasta finales del siglo XVIII con la aparición de la novela The Monk (El monje) de Matthew Lewis y la influencia de la novela alemana.  Estas novelas buscaban acomodar a la ficción literaria ciertos rasgos nuevos de la historiografía del siglo XVIII. Con ello los novelistas pretendían dirigirse a un público lector formado por mujeres, jóvenes y gente de clase media, que eran los que más frecuentaban las librerías y bibliotecas. [ii]

        Por otra parte, se percibe una orientación realista hacia el pasado que sirve para explicar el presente. Suele ir acompañada de ciertas connotaciones didácticas y moralistas como en el caso de los novelistas Charles Kingsleyo J. H. Newman. [iii] En la segunda mitad del siglo XIX tiende a desaparecer el espíritu romántico y se busca ya una mayor objetividad, seriedad y realismo y a comienzos del siglo XX se introducen las corrientes psicológicas y se aprecian otras muy diversas orientaciones. El desarrollo de la prosa en lengua inglesa durante el siglo XIX es extraordinariamente fecundo. La novela se convierte sin duda en el gran género de la Inglaterra burguesa e industrial. La importante tradición novelística proviene del siglo XVIII mientras en el siglo XIX la literatura se ve sometida a dos movimientos literarios casi simultáneos y contrapuestos: el Naturalismo y el Simbolismo. El primero se impone en la retórica novelística. El deseo de fidelidad a lo natural se inspira en el impulso racionalista del siglo XIX que potencia la hipótesis de Darwin sobre el origen de las especies y fomenta el avance de las ciencias biológicas y de la naturaleza. Por su parte el Simbolismo es como un romanticismo tardío que añora las verdades de la fantasía y la imaginación que se evocan mediante metáforas y símbolos.

        A finales del siglo la novela cambia incluso de aspecto, y deja de ser un gran volumen victoriano que al aparecer por entregas resulta largo y desigual. Ahora es más breve y sobre todo más armónica y homogénea en lo que a su propósito narrativo se refiere, así como mejor estructurada. Además de narrar una historia, que absorba por completo al lector, los escritores se centran ahora en el plot o argumento. [iv]  Se dice que la novela histórica inglesa nace con Walter Scott y que se trata de  la continuación directa de la gran novela social realista del siglo XVIII. [v] Cuando [Scott]  recuperó aquel manuscrito de Waverley comenzado ocho años antes y decidió terminarlo, dio un giro espectacular a su carrera literaria. Las consecuencias se iban a dejar sentir en la historia de la literatura y en la historia de la lengua. En efecto, al escribir Waverley Scott creó a primera novela histórica de la literatura inglesa y al incorporar el dialecto escocés en los diálogos produjo una innovación estilística cuyo alcance tuvo repercusiones no sólo en la historia del inglés, sino también en la de otras lenguas europeas, incluido el español. [vi]

       Lo que sí es cierto es que la novela histórica surge en un momento de cambios sociales, económicos, políticos y como resultado de cierto desencanto social estableciendo una conexión entre el pasado y el presente. Críticos como Herbert Butterfield, Avrom Fleishman, Georgy Lukács, y Harry Shaw, entre otro rechazan la ficción histórica publicada antes de Water Scott y lo califican como novela gótica o drama de costumbres e incluso fantasía histórica. [vii] Todos ellos coinciden en que  la novela histórica nació efectivamente con Scott cuando éste se dio cuenta de que la historia es un proceso en el cual el pasado actúa como una condición previa para llegar al presente. Y todos coinciden en que la ficción histórica es una manera de conocimiento. No obstante habría que especificar que cualquier trabajo literario sería y es una forma de conocimiento. La publicación de Waverley (1814) marca el hito inaugural de obra novelística de Scott  y del género histórico. Toda la historia de la frontera, las crónicas familiares y los anales de la historia le proporcionan material para proyectar de manera épica las hazañas de su propio clan y hacer de Escocia “el país del romance”. [viii]

       Sin embargo, no todos los críticos están de acuerdo en que Walter Scott sea el precursor de la novela histórica inglesa. La otra vertiente  entre los que destacamos a Katie Trumpene declara que la ficción histórica no comenzó con Walter Scott sino que la novela histórica del período romántico es notablemente diferente a la ficción histórica del siglo XVII. [ix]   En Inglaterra, las historias de escándalos ficticios o historias secretas fueron calificadas de “novelas históricas”. Éstas estaban influenciadas por las novelas francesas. Uno de los ejemplos más conocidos fue Secret History of Queen Zarah, (La historia secreta de la reina Zarah) de Delarivier Manley, de 1705 y New Atlantis (La nueva Atlántida) de 1709. En 1760 comienza a surgir un nuevo tipo de novelas, destacando entre otras  Longsword, Earl of Salisbury (Longsword, el conde de Salisbury) (1762) de Thomas Leland considerada tal vez como la primera novela histórica inglesa.  En la década de los años 70 se publicaron docenas de novelas supuestamente históricas.

        Anticuarios como Joseph Strutt se preocuparon por la melancolía de sus escritos históricos y recurrían a la  ficción como  una forma de relatarlos a sus lectores.

       Estas novelas se basaban en un manuscrito en ocasiones hallado, en otras vendido, donado o prestado por alguien, para introducir su obra, pese a que dicho manuscrito fuera una mera invención del propio autor. Walter Scott emplea en varias ocasiones este recurso para explicar al lector el motivo que le ha empujado a escribir la obra.  La historia de Inglaterra, desde la Antigüedad hasta la Edad Media, predomina en este tipo de obras.  Sin embargo en las últimas décadas del siglo XVIII las novelas históricas que se desarrollan en Europa, y en Inglaterra comienza a abarcar la historia de Inglaterra desde el período  de los sajones hasta un pasado más reciente. También llegaron a considerarse como novelas históricas las biografías de ciertos personajes históricos como en el caso de William Wallace o Ricardo Corazón de León . [x]

        Pero mientras algunos escritores se centraban en un único personaje histórico para sus novelas, Scott prefirió que su personaje fuese un “personaje colectivo” formado por varias figuras históricas. Como ejemplo, en El Talismán  Scott hace aparecer juntos a Ricardo Corazón de León , Felipe de Francia, el Archiduque de Austria, David, conde de Huntingdon (príncipe de Escocia) o al propio Saladino.

        Otro de los rasgos que define a la novela histórica inglesa es que se encuentran narradas en su mayoría en tercera persona con el fin de dotar de cierto aire de objetividad a su narrativa. El narrador, al igual que el lector de novelas históricas, habita por así decirlo, en la época en la que se desarrolla y en ocasiones llega a comparar el pasado que describe con el presente en el que vive, como el caso del poema anónimo de 1793 The Minstrel (El juglar). Si por el contrario el narrador empleara la primera persona, él mismo sería un testigo directo de la vida y del momento histórico que narra. Los novelistas históricos suplen la historia política y militar con otros aspectos del pasado, como la cultura o la vida social, en un intento por acercar el pasado de una manera más peculiar que no por ello resultan ser novelas que seducen al lector. Hemos mencionado aquí algunas de ellas, que podrían considerarse como históricas o biografías noveladas. Es por esto que en el momento en que Scott publicó Waverley  en 1814, estaba trabajando con un género ya creado. [xi] Dicha afirmación sería aceptable sólo si tenemos en cuenta la cantidad de obras publicadas antes de Waverley y que fueron consideradas como novelas históricas por la crítica y el público.

       La fama de Scott se fundamenta en una base legítima y en que poseía el poder de mantener al lector en suspense mientras jugaba con su curiosidad. [xii]  Tal vez la característica que llama más la atención de Scott sea la de emplear el truco del manuscrito. En efecto,  en algunas de sus novelas recurre a cierto manuscrito que ha encontrado o le han entregado, (no olvidemos que Scott fue anticuario) y tras leerlo queda tan impresionado que decide escribir una novela acerca del mismo. Dicho recurso sirve para avalar la narración salpicada de misteriosas credenciales. Así, en la introducción de Woodstock, Scott sostiene que dicho manuscrito ha llegado a él a través de un célebre anticuario, el doctor Rochecliffe, que después aparece en su novela como uno de los personajes más relevantes, pero que no nos va a dar detalles de cómo ha llegado el mencionado manuscrito a sus manos.  O, como sucede con Ivanhoe, a través del manuscrito Wardour. Este recurso permite a Scott disimular sus carencias históricas sobre Inglaterra. Pero pese a esas carencias, el poder `para revivir el pasado, al menos como él lo concibía, fue uno de los mayores regalos, pese a que su visión del pasado no siempre era la más adecuada, y pese a que muchos detalles causen hoy en día cierta sorpresa para alguien entendido en Historia. [xiii] La importancia de Scott es que hoy en día pese al tiempo transcurrido desde su muerte nadie ha conseguido crear un pasado tan vivo como él.  [xiv]

       Por otra parte, la estructura de las novelas de Scott se ajusta siempre al mismo canon: descripción del lugar, característica ésta tomada  en cierta medida de su predecesora Anne Radcliffe; de su gran amiga María Edgeworth adopta el colorido histórico, los aires regionalistas y coloquiales expresados en la lengua dialectal y las influencias que ciertos factores pueden tener cuando actúan sobre un personaje en un momento histórico decisivo. De la literatura alemana extrae una buena parte de su aproximación histórica y nacionalista a través de las traducciones de Bürger y de Goethe; de este último tradujo Götz von Berlichingen, obra cuya influencia en las novelas de Scott (en Ivanhoe sobre todo) es muy acusada. [xv]  Los capítulos están introducidos por una cita literaria, generalmente en verso; la acción y el movimiento están enmarcados en la adecuada escenografía local y temporal: nos encontramos con castillos, caminos, bosques, amaneceres o atardeceres, el campo o la ciudad. Una acción de carácter sentimental que compensará los sacrificios de los protagonistas.

        La descripción de las costumbres y las circunstancias de los acontecimientos, el carácter dramático de la acción y la estrecha relación con ello, así como la importancia del nuevo papel que desempeña el diálogo, son las principales características de sus obras. En la historia de Inglaterra encuentra el consuelo de que las más violentas oscilaciones de las luchas de clases se apaciguaron en el último momento. Así, la lucha entre sajones y normandos dio lugar al “pueblo inglés”, que ni es sajón ni es normando, o de las guerras de las Dos Rosas, blanca y roja, da lugar al glorioso régimen de la dinastía Tudor. [xvi]

        No incluye en sus novelas las cuestiones sociales del momento presente inglés, ni la incipiente lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. Scott responde a tales cuestiones dando un rodeo mediante la estructuración literaria de las principales etapas de la historia de Inglaterra. Aspira a demostrar literariamente la realidad histórica mediante la plasmación de las grandes crisis de la historia inglesa. Las luchas entre sajones y normandos, la guerra civil,  el período Isabelino o la Restauración que no significan el compromiso crucial entre Sajones y Normandos o entre Jacobitas y Hannoverianos, sino entre el Pasado y el Presente. [xvii]  Esa tendencia fundamental de su obra se expresa en su manera de hallar el tema o de seleccionar el personaje central. De manera que si nos atenemos a cada una de las épocas antes mencionadas nos encontramos con personajes históricos de la talla de Ricardo corazón de León, Oliver Cromwell, Carlos Estuardo , Carlos II o Isabel de Inglaterra. 

        El “héroe” de las novelas de Walter Scott, es siempre un gentleman inglés más o menos de clase media. Los héroes de Scott son aquellos que son capaces de sobrevivir al cambio del pasado al presente, que pueden pasar de uno al otro y saben reconocer esos cambios y se adaptan a ellos. [xviii]  Por lo general posee una inteligencia práctica, nunca superior, rectitud y decencia moral que incluso le lleva a sacrificarse por los demás pero a quien nunca embarga una intensa pasión humana, ni se entrega con entusiasmo a algo grande. No sólo los Waverley, Morton, y otros muchos se constituyen en representantes decentes de la nobleza inglesa, sino también el caballero romántico por excelencia de la Edad Media: Wilfred Ivanhoe. En la construcción de sus novelas alrededor de un héroe mediano y sólo correcto pero nunca heroico, queda de manifiesto el extraordinario talento épico de Scott. El héroe es a su manera igualmente típico para el presente género como Aquiles y Ulises lo eran de la epopeya. La diferencia entre ambos tipos de héroe muestra claramente la separación entre epopeya y novela y precisamente en un momento en el que la novela alcanza su mayor semejanza a la epopeya. El héroe posee como personaje central una función opuesta. Su misión es la de poner en contacto los extremos cuya lucha constituye la novela. En El Talismán vemos como Kenneth de Huntingdon es escocés, lucha a las órdenes de un monarca inglés de cuya sobrina, Edith, está enamorado y al final lo vemos como servidor de Saladin. En Woodstock el coronel Markham Everard, defiende los intereses del Parlamento en contra del rey, y por otro lado su familia y su gran amor, Alice Lee, son realistas declarados. Y en ambas novelas los personajes terminan uniendo sus vidas en matrimonio como si Scott pretendiense unir simbólicamente ambos bandos. 

        Las novelas de Scott  tienen un carácter puramente épico. Scott se convierte en un gran narrador épico de la “época de los héroes” a partir de la cual nace la auténtica épica. En sus novelas nos presenta grandes crisis de la vida histórica. A ello se debe que en todas partes chocan fuerzas sociales hostiles que quieren aniquilarse (sajones y normandos; o realistas y parlamentaristas). Aquí arranca la importancia del personaje mediocre. Scott escoge siempre protagonistas que por su carácter y su destino entran en relación humana con ambas facciones. El destino adecuado del héroe mediocre que en la gran crisis de la época no se une apasionadamente a uno de los bandos en lucha. 

        Walter Scott se ha convertido en un incomparable creador de grandes figuras de la historia. En su obra encontramos las personalidades más significativas de la historia de Inglaterra: Ricardo, Carlos Estuardo, Cromwell, Isabel, María Estuardo...Todos ellos aparecen en su magnitud histórica real. Para Scott la gran personalidad histórica es el representante de una corriente importante y significativa que abarca grandes partes del pueblo. Así, escribe sobre la base del descubrimiento de las condiciones de vida reales del pueblo todos los problemas de la vida popular que conducen a la crisis histórica representada por él. Y es después de esto cuando comprendemos exactamente las causas que originaron la crisis,  causas por las cuales la nación se ha dividido en dos bandos, y cómo las diferentes capas de la población se comportan frente a la crisis cuando el gran héroe histórico aparece en  escena dentro de la novela. Pero el lector nunca tiene la impresión de algo rígido y completo, porque las luchas sociales ampliamente descritas que preceden a la aparición del héroe muestran que en ese momento para resolver esos problemas ha de surgir la figura del héroe.

        Pero Scott no sólo aplica este modo de creación a las grandes figuras representativas históricamente certificadas y conocidas. Todo lo contrario. En las  novelas de Scott sólo unas personas históricamente desconocidas, históricas a medias o de ningún modo históricas, desempeñan papeles importantes. Piénsese en Cédric, El Sajón y Robin Hood en Ivanhoe o en Rob Roy. Estos personajes-caudillos tan directamente relacionados con el pueblo, son los que ensalzan la popularidad del arte histórico de Walter Scott. Éste deja que sus figuras relevantes broten de la esencia de la época, nunca explica la época a partir de ellos tal como lo hicieron los grandes románticos de manera que nunca pueden convertirse en protagonistas de la acción. Las grandes figuras históricas sólo son personajes secundarios desde el punto de vista narrativo lo cual no impide que, sin actuar desde un primer plano, posean gran importancia para la correcta articulación de la trama. [xix]   Ahora bien, Scott no estiliza estos personajes ni los coloca sobre un pedestal, sino que los configura como hombres de carne y hueso, con sus inquietudes y sus sentimientos, sus debilidades, con propiedades buenas y malas que pese a todo no caen mal al lector y siempre poseen una grandiosidad histórica. Esto se debe a que Scott tiene una comprensión muy profunda de cada uno de los períodos históricos. El personaje histórico como figura secundaria puede realizarse completamente en su aspecto humano y puede desarrollarse libremente en la acción sus propiedades humanas, grandiosas y mezquinas, pero está incluido de tal forma en la acción que sólo en las situaciones históricamente importantes llega a actuar y a expresar su personalidad.  En una novela como Ivanhoe el protagonista que da título a la obra queda oscurecido por las figuras secundarias; esta cuestión formal de la novela histórica tiene un contenido claramente histórico-político y popular. Ya que entre las figuras que oscurecen a Ivanhoe, se encuentran su padre, Cedric El Sajón,  y sus siervos Wamba y Gurth.  Ivanhoe es un personaje que pese a dar título a la novela no deja de ser un segundón.  Y para colmo se pasa media novela herido y postrado en una cama al cuidado de Rebeca de York.

        Del mismo modo resulta el cuadro de la vida popular en las restantes novelas. En Waverley el heroísmo auténtico y humanamente sobrecogedor no lo encontramos en el personaje principal, Vich Ian Vohr sino entre sus partidarios en el clan escocés. En tales rasgos aparece con toda claridad en Walter Scott la unidad del espíritu popular con su propia comprensión para la autenticidad histórica. Ésta significa para él la particularidad temporalmente condicionada de la vida espiritual, de la moral, del heroísmo, del sacrificio... Scott muestra en primer lugar la complicada trama de la vida del pueblo, cuya concentración en un hecho histórico constituye la misión de la figura históricamente rectora. Narra las grandes revoluciones de la historia como revoluciones de la vida del pueblo. Su punto de partida es siempre la influencia en la vida cotidiana del pueblo de los grandes cambios históricos y su reacción ante ellos. Quería despertar viejos tiempos a una vida que se pudiera revivir. La inclusión del elemento dramático en la novela, la concentración de los acontecimientos, el mayor significado de los diálogos, se hallan íntimamente relacionados con la aspiración de configurar la realidad histórica tal y como realmente sucedió y ser revivida por lectores posteriores.

        La misión del novelista histórico consiste en reflejar con la mayor riqueza posible un efecto concreto de cambio en consonancia con las circunstancias históricas concretas de la época representada. Y precisamente aquí tenemos una de las mayores virtudes de Walter Scott. La gran meta literaria en la narración de las crisis históricas en la vida popular es la de mostrar la magnitud humana que a consecuencia de tal conmoción de la vida del pueblo, queda al descubierto en sus más importantes representantes.

       Mediante este tipo de narración humano-histórica Scott revivifica la Historia. Como ya sabemos, representa la Historia como una serie de grandes crisis. Su descripción del desarrollo histórico, en primer lugar de Escocia y después de Inglaterra, constituye una serie ininterrumpida de crisis revolucionarias. Así, cuando Scott presenta y defiende el progreso que pasa por todas sus obras, éstas están llenas de contradicciones. Un proceso cuya fuerza motriz y base material es la viva contradicción de las potencias históricas en lucha, el contraste de clases y  naciones. Scott afirma ese proceso, es un patriota orgulloso del desarrollo de su pueblo. Esto es completamente necesario a la hora de escribir una novela histórica que revive el pasado. En su obra  nos encontramos con maravillosas escenas y personajes de la vida de los campesinos libres y de los siervos, de los contrabandistas, ladrones, soldados profesionales, desertores, etc. También debemos mencionar su inolvidable reflejo de los restos de la sociedad primitiva de los clanes escoceses. En el aspecto temático material se representa aquí un elemento tan fuerte del período heroico de la humanidad que sus novelas se aproximan en sus puntos culminantes a las viejas epopeyas. Scott es un gran descubridor y evocador de este pasado desaparecido hacía ya tiempo. Sólo él evocó realmente ese período introduciéndolo en la vida cotidiana de los clanes. Scott se convirtió en el gran cantor de tiempos pasado, en el verdadero narrador de la Historia.

       La tradición histórica es el sujeto, pero no la forma en sus novelas cuya dimensión temporal  es necesaria para trazar el curso histórico de ciertos valores como, por ejemplo, el heroísmo caballeresco. La visión de la historia por parte de Scott es libre y abierta a cualquier final. Sirva de ejemplo que no escribió las Waverley Novels en un orden histórico cronológico ni tampoco pretendió dar una visión novelada de la historia de Escocia o de Inglaterra (aunque escribiera una versión de la historia de Escocia para jóvenes y para adultos). Es más, sus novelas no abarcan ni mucho menos toda la historia de Escocia, Inglaterra o Europa, aunque  comiencen en las cruzadas y terminen en el siglo XIX. Existen épocas y momentos dentro de la Historia acerca de los cuales no escribió nada. La Historia para Scott es la historia de la aristocracia de la Europa Occidental desde comienzos de la Edad Media hasta su propia época.  Y dentro de ese intervalo de tiempo transcurrido entre ambas épocas se centra en los períodos más relevantes desde el punto de vista histórico-humano. Selecciona cuidadosamente los años que supusieron un cambio para la sociedad. Así, en una obra como El Talismán, Scott se adentra en  la época de la tercera cruzada organizada por Ricardo de Ingalterra . Éste al abandonar su país lo expone al cambio que se produjo con la subida al trono de su hermano Juan. Y después con Ivanhoe vuelve a hacer lo mismo pero al contrario: el cambio que se produjo en la sociedad inglesa del siglo XII con el regreso del monarca inglés de Tierra Santa. En Woodstock, asistimos al final de la guerra civil inglesa y al período de la Restauración de los Estuardo. Una vez más estamos ante un  período de cambio.

       La Historia es el motor de sus novelas pero con otros propósitos históricos. El uso más sorprendente que hace Scott de la historia como fuente de energía dramática aparece precisamente en su novela que trata el presente, St. Ronan’s Well (El balneario de San Ronan) En ella Scott intentó escribir una novela cuya acción se desarrollara en el presente a la que le faltaba el toque necesario para hacer de sus personajes y situaciones algo interesante como lo hacía Jane Austen. El Balneario de San Ronan no refleja al mejor Scott y demuestra que se desenvolvía mejor en el pasado que en la contemporaneidad.

        Las novelas de Scott raras veces se organizan alrededor del principio de dramatizar las vivencias internas de sus personajes. Su caracterización apunta hacia los lugares y los acontecimientos históricos, pero estos no simbolizan el desarrollo espiritual del individuo. Puede parecer que las novelas de Scott echen en falta retratos convincentes del crecimiento espiritual y moral de sus personajes, pero esto no significa que no comprenda la naturaleza humana o que sus personajes no parezcan reales. Pero ¿qué elementos influenciaron a Scott para retratar a sus personajes de esa manera?. El primero sería la novela de su época; el segundo, la propia psicología del autor, y por último su formación intelectual. Y, ¿por qué la novela histórica surgió en la época y en la persona de Scott? O ¿por qué sus obras tienen la forma que tienen?.  Scott intenta convencer a sus lectores y quizás a él mismo de que una novela acerca del pasado no es necesariamente una simple colección de tópicos históricos y un lenguaje arcaico, como el empleado por Joseph Strutt o Jane Porter. [xx]  El sentido de la historia de Scott se basaba en no modificarla simplemente para su conveniencia. Creía en la máxima de contar la verdad acerca de la historia. Su visión histórica surge de los componentes históricos del lugar, la geografía y el medio social. Quiere que veamos cómo era el pasado y cómo funcionaba el entorno social. Scott  creó en su novelas sobre el pasado reciente de su país natal Escocia, el trabajo de un riqueza semejante a Shakespeare. A finales del siglo XIX los escritores siempre se encontrarán bajo su influencia pero nunca consiguieron rivalizar con él.  [xxi]


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[i] G. P.R. James es autor de The History of Chivalry. William Harrison Ainsworth autor de The  Tower of London: A Historical Romance

[ii] Román Álvarez Rodríguez, Origen y Evolución de la novela histórica inglesa, Salamanca Ediciones Universidad de Salamanca, 1983.

[iii] Charles Kingsley autor de Hereward, the Wake (1866)Newman es autor de Callista.(1856).

[iv] Aranzazu Usandizaga, “La novela inglesa del siglo XX”, en Historia de la literatura inglesa, vol.2. Madrid: Taurus, 1988, pp. 419-89.

[v] Gyorgy Lúkacs, “Walter Scott” en Sociología de la Literatura, Barcelona: Península, 1989, pp. 401-30.

[vi] Fernando Toda Iglesia, “Traducción, introducción y notas” en  Sir Walter Scott La viuda montañesa y Los dos arreadores, Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1991, pp. 9-58.

[vii] Cfr, Anne H. Stevens,  pp. 1-13.

[viii] Félix Martín, “La familia y la historia, dominios imaginativos de la narrativa romántica” en Historia de la literatura inglesa, Madrid: Taurus, 1988, pp. 184-93.

[ix] Citada por Anne H. Stevens, op.cit., pp. 1-13.

[x] Véase James White, Adventures of King Richard Coeur-de-Lion y Henry Siddon, William Wallace, (1791). Jane Porter The Scottish Chiefs (1810).

[xi] Cfr. Anne H. Stevens, op. cit., pp. 1-13.

[xii] E.M. Foster,  Aspects of the  novel,Great Britain: Penguin, 1987, p. 45.

[xiii] Citado por  Cfr, Hillhouse, op.cit., p. 322. 

[xiv] Cfr, Devlin, op.cit., p. 72.

[xv] Román Álvarez Rodríguez, Origen y evolución de la novela histórica inglesa, Salamanca, 1983, p.70.

[xvi] Cfr, Lukács, op.cit., p. 180.

[xvii] Cfr, Devlin, op.cit., p. 86.

[xviii] Ibid, p. 88.

[xix] Cfr. Román Álvarez, op.cit., p. 84.

[xx] Joseph Strutt autor de Quen-Hoo- Hall . Jane Porter es la autora de The Scottish Chiefs que narra la vida de Willian Wallace durante las guerras escocesas de la independencia.

[xxi] Cfr. McEwan, op.cit,. p. 5.