
El literato chino Fu Donghua, en su introducción a las poesías de Wang Wei, contrapuso su "aroma" y su "gracia" a la inalterada calma de un Tao Qian y a la osadía, espíritu borbollante e intrepidez de Li Bo. Ajeno a los valores épico-trágicos del arte, Wang Wei es el lírico por excelencia: su profunda compenetración con la naturaleza lo convierte en un maestro del paisaje interior. Enamorado de cumbres, rocas, árboles y flores, da prioridad, incluso en los horizontes del espíritu, a los momentos crepusculares vespertinos del ánimo, exentos de pasión y sombreados de melancolía.
Si de sus pinturas quedan solo copias, en general poco nítidas, la claridad de sus paisajes escritos sigue intacta el día de hoy como podrá comprobar el lector de este libro.
- Poemas -
Las murrallas de Meng
Mi nueva casa está
junto a las puertas de Meng
entre viejos árboles
y sauces marchitos.
¿Quién me sucederá?
Lo desconozco.
Vana fue la tristeza
de los que partieron.
(Wang Wei)
He levantado mi casa
al pie de la vieja muralla.
Cada día subo varias veces
la vieja muralla.
Nada queda del pasado
en la vieja muralla:
son los hombres de hoy en día
los que ahora la recorren.
(Pei Di)
Los montes de Hua Zi

Se van volando los pájaros
no se sabe hacia dónde,
y de nuevo se cubren las montañas
de color otoñal.
Subo y subo y luego bajo
por los montes de Hua Zi:
hasta qué extremo ha llegado
la tristeza que me embarga
(Wang Wei)
El sol declina
yel viento entre los pinos se eleva.
Vuelvo a mi hogar,
veo en la yerba gotas de rocío.
Los rayos del sol cruzan las nubes
e iluminan las huellas de las botas,
y el verde esmeralda de los montes
roza los vestidos del que pasa
(Pei Di)
Las montañas de Jinzhu
Se refleja en los sándalos
la melodía etérea,
verdes esmeraldas fluyen
en la onda del río.
Alguien ha entrado en secreto
por los caminos del Shang,
son acaso leñadores
pero no puedo saberlo.
(Wang Wei)
Las claras aguas discurren
ora en curvas, ora en rectas;
verdes pequeños bambúes
se aprietan en la espesura.
Directamente me adentro
por el sendero del monte,
cantando mientras camino
con los ojos en las cumbres.
(Pei Di)
Sauces y ondas

Divididos en hileras, juntos
los hermosos árboles
y sus sombras invertidas
que entran en las claras ondas.
En los fosos del palacio
la imitación no sucede:
el viento de primavera acrece la pena
de nuestra separación.
(Wang Wei)
Los reflejos del estanque
unidos en un color,
sopla el viento y los dispersa
cual filamentos de seda.
Has encontrado la sombra
donde poderte quedar:
¿cuándo te despedirás
de la casa de los Tao?
(Pei Di)
- Opiniones -
[…] Wang Wei fue un celebrado músico, calígrafo, poeta y pintor. Se le considera el precursor del paisajismo a la aguada. El hecho de que no se haya conservado ninguna de sus obras pictóricas ha alimentado el mito de unos cuantos cuadros de los que se tiene noticia a través de copias posteriores.
En su poesía destaca la capacidad de dar vida al fluir del paisaje en movimiento y de plasmar en imágenes la sabiduría de la contemplación silenciosa en la tradición del taoísmo y del budismo Chan (Zen). Los veinte poemas de Wang Wei que han traducido al alimón J.I Preciado y la poeta Clara Janés recrean el paisaje que rodeaba su morada perdida en las montañas, donde la soledad eremítica encontraba un contrapunto en la amistad gozosa. Estos veinte poemas vienen completados por otros tantos que le responden como un eco, compuestos por el amigo y también poeta Pei Di. Dos textos introductorias aportan datos básicos para situ al el libro, aunque se echa a faltar una bibliografía que explicite las fuentes utilizadas. La traducción es pulcra y sugerente y conduce a poemas consistentes en castellano, evitando balbuceos y galimatías.
La opción de partir los versos del cuarteto chino (jueju) conduce a una versificación discreta y por lo general eficaz, que sin embargo empaña el juego de espejos del paralelismo, tan importantes en la poesía china. se echan a faltar algunas notas que –sin necesidad de caer en la estéril erudición- ayuden al lector a transitar por el abismo que le separa de un siglo, una civilización, una lengua y una poética que le son ajenas.
Las bellas caligrafías de los originales –de las que no se aclara la autoría- confrontadas a las traducciones de los poemas y la reproducción de los fragmentos de copias de cuadros atribuidos a Wang Wei contribuyen a convertir el libro en un objeto para regalar o para regalarse a uno mismo.
Manel Olle (Diario A B C)
Traducido del chino por J. I. Preciado Idoeta - Versos castellanos de Clara Janés.