La experiencia abisal, de José Ángel Valente

por Miguel Arnas Coronado

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La experiencia abisal
De José Ángel Valente
Galaxia Gutenberg, 2004
240 páginas, 17.50 euros

En el número anterior de esta revista se celebró con un humilde homenaje el quinto aniversario del fallecimiento de Valente. Aún estamos en este año con cifra mágica, de modo que podemos continuar homenajeando.

Es extraño que de un poeta se lean con igual placer sus prosas ensayísticas, conferencias o reseñas periodísticas que sus poemas. Cernuda, por ejemplo, tiene una extensa obra de este tipo de cuyos volúmenes ya apareció reseña en Adamar, pero no es, desde luego, tan imprescindible como su poesía. En el caso de Valente, sus prosas no le pasan la mano por la cara a su poesía, pero tampoco a la inversa.

Conjunto de ensayos cortos, artículos para revistas y periódicos o prólogos aparecidos en diversos medios, ya Valente pensó en su publicación conjunta meses antes de morir, según asegura el editor. Y es un gran acierto porque junto a los ensayos de Las palabras de la tribu, libro en el que habla más por extenso pero con más juventud de muchos de los poetas citados en este que aquí se reseña, y Variaciones sobre el pájaro y la red y La piedra y el centro (publicados en un solo volumen por Tusquets en 1991), ilustran y explican las obsesiones del poeta, obsesiones, o mejor llamarlas preocupaciones, que conformaron su poesía.

Por supuesto que no son exégesis de sus propios poemas sino ojeadas, como ya he dicho, sobre poetas, poéticas y temas que los alumbran. Aparece de nuevo la mística, que tanto contribuyó al esculpido de su obra, con Miguel de Molinos como portaestandarte, Juan de la Cruz, el de Ávila, Teresa Cepeda y Valdés, pero también Meister Eckhardt y la Cábala, tema éste tan recurrido por Valente (algo personal quiero añadir aquí: Valente no acudió para investigar sobre la Cábala a falsos libritos divulgativos que más tocan el esoterismo tontorrón que la verdad de la mística, sino a los orígenes, el Sefer Yetsirá, el Zohar, a Sabbetai Seví y sobre todo, a Gershom Scholem, el gran investigador, modernizador y heraldo de aquellos saberes antiguos; fue ese tomarse en serio el estudio de la Cábala lo que le hizo captar la gran carga mítica y filosófica del misticismo hebreo).

Pero no se queda ahí la cosa, porque el tema místico ya lo trató por extenso en los ensayos publicados por Tusquets y a los que he hecho referencia antes. Lo curioso de estos textos reunidos es observar en qué poetas se fijó Valente, cuáles le impresionaron tanto como para citarlos y escribir sobre ellos: Jabés, Celan, Zambrano, Vallejo, Westphalen, Rimbaud, Mallarmé son, entre los modernos, los casos más destacables a mi entender. Conociendo la poesía de Valente, ¿es extraño que sean esos sus dioses lares?

Y ahora se me dirá, ¿por qué incluir a María Zambrano entre los poetas?: la respuesta está en el libro que comento, de igual forma que pensar cuáles filósofos interesaron a nuestro poeta y por qué, es algo inevitablemente remisor a su lectura. ¿Por qué Zubiri, Heidegger y Pascal?, filósofos todos que, rozando un cierto misticismo, se asomaron al pozo del Ser para atisbar la Nada.

De entre ellos, sólo un narrador moderno: Tabucchi, su Lisboa y su Pessoa. Y una serie de citas, e incluso un artículo exclusivamente dedicado a él, de Gracián, el gran ninguneado de nuestra literatura, el despreciado por políticamente incorrecto, el protector del disimulo y la cautela como forma de defenderse en una sociedad que no sólo fue opresora sino que continúa siéndolo y peor que se va a poner. Valente parece indicarnos en el último tiempo de su vida que releamos a Gracián, que lo analicemos bajo la lente de aquel tiempo pensando qué de él se puede aprovechar hoy, que es la mayor parte de sus cosas.

Y desde luego, como ya se ha dicho, grandes dosis de esos que a él le apasionaban: San Juan de la Cruz y Miguel de Molinos, muerto este último en los calabozos de la Inquisición romana y menospreciado o incomprendido el segundo, tanto por la Iglesia oficial como por la crítica literaria universitaria, hasta devuelta la democracia a España más acá del 75.