por C. Dolores Escudero
Zaragoza, 2004

Bastión de los muros interiores
de mi casa
casa abierta, innominable
monstruo cruento: escucha el diapasón
melódico, que el ave blande en mi perfil.
***
Yo, escorada junto a tu sombra
de celo. Complacida en esa luz.
Aguardando con acomodo. Calma.
Gozando el tiempo reposado.
***
En la primera puerta, alcoba vocativa,
sin mí.
Escultura de manzano.
Silencian tus piernas, la paráfrasis
de mi ausencia.
***
"El viaje"
Óleo de E. Brinkmann
Detenida bajo el nexo inasible
de la noche; mis pensamientos
son bosquejos brinkmanianos.
La patética proximidad de tu ausencia
araña mis sueños.
***
Si tú vieras que la luna
te llama cuando se va,
¿Qué harías, amor mío?
F.G. Lorca
La luna llena entre nubes. No tengo
bastante. Pasear sensual por los bulevares
de la muerte. Y un perturbador amanecer
inaplazable.
***
Dormida bajo el ala magnánima, ala
noble. En casa de piedra. Noche toda
de augurio. Mesurado mi cuerpo,
y también mi ánimo.
***
Yo asesiné el canto impreciso
del futuro que no es puerta
ni siquiera zaguán a ti.
Zaragoza, 2004.