Óxido, de Lara López

por C. Dolores Escudero

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Óxido
De Lara López
Xordica, Zaragoza 2004

Óxido es palabra que se usa, en sentido figurado, para hacer referencia a aquello que ha perdido su buen funcionamiento.

Nada se oxida de golpe. Necesita la herrumbre, para ser, tanto del oxigeno como del tiempo; y ambos unidos, sin descanso, se ocupan de dar la pátina mortal a la materia que, como en este caso, no es siempre de hierro.

Óxido, el libro de Lara López, no es fácil de clasificar en genero: hay poesía en él, prosa poética, narración; y ahora que lo minúsculo parece ser bien visto, yo me atrevo a decir que el libro que he leído, es una micronovela: lo cotidiano, lo verosímil, el mundo circundante del hoy y ahora, narrados con intimismo y con cierto estilo de diario.

Comentaba el editor de Óxido, en la presentación, que la obra le había traído recuerdos de una M. Duras de textos cortos. No es mi impresión. Si es necesario orientar en un ejemplo de estilo, yo diría que Lara López ha refrescado mi recuerdo de aquel rotundo libro de Handke, titulado: El peso del mundo; y también, de alguna forma, las Crónicas de motel de Sam Shepard.

¿Qué narra Lara López en Óxido?

Narra ese hacer lento, casi imperceptible, del óxido del desamor. La protagonista mira fotografías y dice:

«Esta es de un mercadillo en Maro. Una hilera de tarros antiguos de colores. Al lado estoy yo. Deseando perderte de vista. »

La protagonista recuerda y leemos:

«Según tú, no me gustaban las cosas nuevas. Según tú, estabas cansado. Según tú, hacía tiempo que querías decírmelo. Creo que no fue en ese orden, pero eso fue lo que dijiste. Llevabas puesta una chaqueta nueva. »

Y narra la autora, uno de sus mayores atractivos, con una fragmentación magistralmente hilvanada, que permite una lectura continuada, o de recreación pagina a pagina —¿poema a poema?—.

Al fin del libro uno sabe que, como escribiese Maiakovski: "la barca del amor sigue rompiéndose contra la vida cotidiana".


Editado por Xordica.