Esquinas dobladas

por Berna Wang

El olor a azahar se pierde al final de la tapia. Al doblar el recodo, una brisa repentina le levanta un momento la falda. Un gato gris cruza apresurado la calle y desaparece. Es de noche, es un sueño. Están solos. Cada uno en una acera. Tan lejos que no pueden verse los ojos.

Él le devolvió sin decir una palabra los libros que ella le había ido prestando en los últimos meses. Y ella encontró entre ellos, inesperadamente, uno del que habían hablado y que, le dijo, le dejaría cuando lo acabase. Entre sus páginas hay varias esquinas dobladas.

Y como asidero último para no rodar hacia la desolación, ella lee con avidez para llegar a las páginas marcadas, para encontrarle y encontrarse en el único territorio común que les queda: las palabras de otro sobre otros. Febril, se aferra a su común costumbre de doblar las esquinas de las páginas en los libros: él, un doblez grande y rotundo, hecho con rapidez y como al descuido, siempre en la esquina inferior; ella, uno pequeñito, cuidadoso, en la superior. Se habían reído tanto cuando descubrieron que ambos lo hacían.

Va leyendo y va adivinando la frase, el párrafo que él quiso señalar —y qué fácil es encontrarlos, cómo le conoce, qué felicidad verle reflejado en la página—. Va leyendo y va doblando también, un doblez pequeño dentro del grande —como su mano en la de él aquella tarde de calor en el campo— cuando coinciden en la misma página, quizá en la misma frase, ocultando bajoel doblez de él el pico de la página. Va leyendo y va haciendo triángulos equiláteros, con cuidado de no tapar las letras, para que él los encuentre cuando le devuelva el libro.

Luego, una noche, sube hasta su casa. Y le deja en la puerta el libro, junto con otro de ella del que le había hablado hacía tiempo, con las esquinas pulcramente dobladas.

Cada uno en una acera distinta, a la vuelta de la última esquina de la ciudad, tan lejos que ni siquiera pueden verse los ojos. Es de noche. Es un sueño. Pero al despertar se buscan aún, y se encuentran, a tientas, en libros que son como espejos.