Antes de escribir esta introducción, he querido releer, disfrutar de nuevo, los libros de Aurora Saura, una poeta que sabe de palabras, también de insinuaciones, sugerencias. Una voz en presente que recoge los mundos más atribulados, y hace notorios los infortunios que parte de la humanidad padece. En otros momentos, es el recuerdo el que nos hace evocar lo vivido. Hermosos momentos de la infancia, ese gran manantial del que no nos desentendemos. Saura se atreve más y ahonda en esa pluralidad abarcadora que poseen algunos poetas. En su particular "galería", se van instalando artistas amados y libros memorables que reciben homenaje por lo mucho que han dado. A través de los años, los asiduos lectores de Saura, asociamos su poesía con tan relevante acompañamiento, sobre todo, por los atinados modos expresivos utilizados en cada caso.
El tiempo ocupa un lugar primordial en la poesía que nos ocupa, digamos que es su telón de fondo, y es su pasar el que impregna, muchos de los poemas, de nostalgia, no de tristeza, porque también Aurora Saura sabe, como Muñoz Rojas, que los poetas con su impulso, dan esperanza, y el consuelo es necesidad del hombre.
La poesía de Saura se nos da como una poesía hecha desde el primer libro, Las horas. En el verso inicial del poema prólogo leemos: "Siempre esta insatisfacción heridora", verso cuyo contenido podría revelar el tono y alcance de esta poeta singular, cuya voz se alza sin apresuramientos, desde la firmeza de sus palabras, que no temen ese algo de ocultamiento misterioso, que no tiene que ver con la claridad de las palabras, y que puede seducir a quien se acerca a esta poesía en cualquiera de sus manifestaciones.
Nos dice Aurora Saura, "a través de lo que escribo retengo y conozco más las cosas, la gente, lo que llamamos realidad, y que por tanto, me conozco mejor a mí misma". Así, en el segundo libro publicado De qué árbol, no solamente están presentes los autores y escritos preferidos. También la poeta da luz al "carpe diem" en poemas tan imaginativos como Visita a la farmacia, Aguja y Mañana de domingo, entre otros.
En el último libro publicado, Retratos de interior, hacen su aparición los poemas urbanos, y los referidos a la infancia, con el hermosísimo poema Imagen primera. Ciudades de la Guerra, es un interesante apartado que dice de la devastación de la naturaleza, y del ensombrecimiento en el que quedan sumidos los lugares que han padecido la barbarie. El tema de "los gestos" es presencia reiterada en la obra que nos ocupa. Ya en el primer libro, Las horas, leemos: "Toda la vida/no vale lo que un gesto". En Retratos de interior el apartado Gestos se abre con "Las manos de mi padre". Con estas alusiones, Aurora Saura logra crear mundos silenciosos que consiguen la complicidad del lector, a través del acercamiento de bellas imágenes, que la poeta logra vivenciar, porque de vida se trata en esta poesía.
Para finalizar diremos que Aurora Saura es una poeta de su época que no pierde de vista las realidades del presente, de ellas se hace eco desde un mundo solidario y entregado. Sin olvidar, por otro lado la huella de la clasicidad, y de la cercanía con los poetas de su tiempo.
Creo que estamos ante una autora que merece atención por la dignidad de sus versos, por los hallazgos que sus palabras aportan, en una poesía que sólo pretende ser ella misma, y que nos muestra en el tiempo las consecuencias de su bien hacer.

Aurora Saura
Aurora Saura Bacaicoa nació en Cartagena en junio de 1949 y residió casi toda su infancia en Alicante. En 1971 se licenció en Filología Románica por la Universidad de Murcia y desde entonces es profesora de Instituto.
Ha escrito relatos breves y otros textos en prosa (semblanzas, diario...) que permanecen en su mayor parte inéditos. También ha colaborado en coloquios, lecturas poéticas, programas radiofónicos, libros para estudiantes de español y diversas revistas literarias.
Hasta ahora ha publicado tres libros de poemas: Las Horas (1986), De qué árbol (1991) y Retratos de interior (1998). Su poesía, generalmente en verso libre aunque con predominio de los ritmos clásicos, trata, entre otros temas, los de la comunicación, la solidaridad, el paso del tiempo y la emoción ante la belleza.
Su lema podría ser la famosa frase de Terencio: "Nada humano me es ajeno".
"I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra...".
(C.E. Ferreiro)
A pedazos se cae la noche:
pesadamente cae
con todas sus estrellas.
Una mirada
podemos intentar,
todavía
un momento.
Intentaremos gritos,
un susurro,
algún juego:
no digamos palabras.
Una mirada
sólo,
un momento, hacia arriba,
mientras
nos van tapando
pesadamente caen
fragmentos de la noche...
Del libro: Las Horas
Imagen primera
El frío de León.
La mesa en donde dices
iba yo desplegando lo que eran mis juguetes.
Palabras en voz baja. La luz tenue.
Las tardes eran largas.
No había Dios, ni Moral. Ni Caudillo.
Ni Patria.
Ningún modo de ser o de mirar
de tan distinta forma el mundo.
Ningún prejuicio todavía.
No había la distancia de las vidas vividas,
ni esta impresión de andar
por donde tú no has ido.
Ellas tampoco estaban: sus voces
no alcanzaban aquella luz de nieve
ni la quietud aquella,
paredes sin aristas.
Allí existían el frío, el hornillo de gas,
tus dedos encendiéndolo,
tu cabello admirable.
Y el silencio del mundo
que mis manos tapaban dispersando botones
oh, mínimos juguetes
que después, por la noche,
tú sola guardarías.
Del libro: Retratos de interior
Retrato de Viriginia o Epílogo
Puedes, benignamente, entender
que, cada día,
mirándote, cedamos
a un impulso distinto de aquel tuyo:
mirabas tantas veces el río,
y tantas veces
dejabas irse el agua...
Hasta el día que sabes,
cuando,
liberadas tus manos y clara la corriente,
pesó la sombra en ti
más que la vida.
Hoy que vemos tu rostro
escrito con benévolo gesto para siempre,
como si no estuviera
pendiente de nosotros,
adivinamos en tu perfil,
en esa tu firmeza delicada,
que tus ojos, Virginia,
sin volverse a mirarnos,
nos comprenden.
Del libro: De qué árbol
Despedida
("Triunfará del olvido tu hermosura")
(A:R:F:)
Tú no te morirías.
La muerte no vendría a tocar tus ojos puros
y estarías a salvo
en mis palabras.
Este es día de fiesta
y de abandonos:
se aparta cada cual a su orilla
y nuestras horas
ya van tomando un aire
de mansitud y olvido.
Pero aún quisiera hoy
que volvieras los ojos
y desear de nuevo
como antes tantas veces
que la muerte no tocara ese gesto
sino con el fervor
con que te miro.
(Inédito)
Lager (Primo Lei, In Memoriam)
(Para Aurora y para los jóvenes alemanes)
Quién volverá a decir con labios puros
la palabra "Lager".
Quién la salvará del horror
con que la oyeron,
del horror con que la aprendieron,
la pronunciaron y odiaron
tantos seres.
Quién le devolverá su gracia inocente
de trigo y arboledas.
Decid ahora vosotros la palabra "Lager".
Decidla despacio con voces generosas.
No olvidéis la desesperanza, el dolor,
el rechazo con que la vivieron,
y poned sobre ellos un intenso amor.
Que vuelva "Lager" a ser en vuestras bocas
una palabra humilde,
y digna, y verdadera.
Aclaración:
Lager significa en alemán "campamento", "asentamiento en el campo", pero fue usada en la época del nazismo como forma abreviada, y común, de
Konzentrationslager (Campo de concentración).
(Inédito)