En éste breve ensayo que hoy me ocupa, un escritor (norte) americano llamado William Carlos Williams fue en el primer tercio del pasado siglo, uno de los exponentes que operó un cambio radical en las letras de lengua inglesa y que afectó por igual al verso y a la prosa, a la sensibilidad y a la sintaxis, a la imaginación y a las cosas.
Dije en otro escrito que la poesía inglesa (de Inglaterra) le debe a los (norte) americanos haberla liberado de la farfulla académica-metafísica y de los estertores de la agonía en que se encontraba... Nada más cierto.
Un reducido grupo de poetas operó ese cambio, a saber: Ezra Pound y T. S. Eliot desterrados a voluntad en Londres y París, Wallace Stevens y E. E. Cummings, dos espíritus cosmopolitas que deciden quedarse en USA, en fin, no quiero dejar de olvidar a Robert y a Amy Lowell, parientes entre si, a Marianne Moore, a H. D. (Hilda Doolitle) y a los posteriores herederos: James Laughlin, Allen Ginsberg, Creely, Duncan, Zukofsky, etc.
W. C. Williams es uno de ellos, retirado hasta su muerte en un apacible pueblo de las afueras de N. Y. Rutherford desde donde "opera" (era médico) con su imaginismo la realidad de las cosas...
IMAGISMO O MAGIA EN LA POESÍA
Fue Ezra Pound, entrañable amigo de Williams, quien inicia a éste en la estética de "imagismo", uno de los tantos "istmos" que junto con Amy Lowell lideró Pound.
Los principios del movimiento "imagista" (o imaginismo) postulaban que el tema o asunto del poema, no importa si de naturaleza objetiva o subjetiva, debía ser tratado de la manera más directa posible, que se emplearan las palabras estrictamente imprescindibles acordes al tema del mismo, y que el ritmo no fuera monótono sino que alcanzara el valor de una frase musical.
Era un movimiento en reacción contra la estética simbolista imperante en esos años, y así Williams desde sus poemas más tempranos lo entendió definiendo su búsqueda, "Componer: no ideas sino en las cosas".
Sólo que las cosas están siempre en el otro lado; la "cosa misma" es intocable, por ende Williams parte de la sensación que las cosas provocan, y es allí donde se plantea el problema: las sensaciones por si solas no construyen nada, son informes e instantáneas.
Williams debe transformar ese caos: y utiliza el lenguaje como agente de cambio haciendo que la sensación acceda a la objetividad de las cosas metamorfoseando la sensación en cosa misma, en objeto verbal.
La sensación se convierte en cosa verbal gracias a la operación de una fuerza irresistible: la imaginación.
La imaginación dice Williams "es una fuerza creadora que hace objetos", hace poemas que no son un doble de la sensación ni de la cosa. La imaginación no representa, produce poesía que antes no estaba en la realidad, "... el poeta se convierte en naturaleza y obra como ella..."
EL SENTIDO DEL RITMO
En una reconciliación parcial entre el sentido y la cosa, el sentido se convierte para Williams en la potencia activa al servicio de las cosas.
El sentido "hace" a los objetos, los trae al mundo real, el poema para W. C. Williams pasa a ser una metáfora en la que los objetos hablan y las palabras no son ya ideas sino objetos sensibles.
El ojo y la oreja: el objeto oído y la palabra dibujada; la imaginación no sólo ve, sino que oye, no sólo oye, también dice.
A partir de su adhesión al "imaginismo", Williams se mantuvo fiel al verso libre durante toda su vida, pero por vital que tal escuela fuera y para no volverse artificial, pasa a convertirse con obstinada coherencia en un observador realista del mundo social y natural en que el hombre vive, tratando de buscar en la observación e indagación de cada objeto, esto lo lleva a enfrentarse a las cosas y presentarlas tal cual son, encontrando Williams en el verso libre un eficaz instrumento.
Un verso que destaca un ritmo dócil e interno y adaptable a cualquier situación expresiva y así, sin explicar nada, teniendo como meta la objetividad más extrema, logra poemas de una frescura muy peculiar, plenos de dinamismo, realistas, como paisajes de un cuadro instantáneo que enmarca la foto de una polaroid...
"cuánto depende / de una / carretilla / roja /bruñida por el agua / de la lluvia / junto a los blancos / pollitos".
A veces, gracias a una observación detallista de un ojo implacable, logra transmitir una emoción...
"El abrazo de las hojas / en los árboles / es un mundo / sin palabras /...
Es el beso / de las hojas / no de la hiedra o de la ortiga, el beso / de las hojas de encina / Aquel que ha besado / una hoja / no tiene necesidad / de besar más".
BREVE BIOGRAFÍA
- Nace en Rutherford, en 1885, de padre inglés y madre puertorriqueña.
- Estudia medicina en la Universidad de Pensilvania.
- Conoce a Pound, amigo entrañable y a H. D. (Hilda Doolitle)
- Se doctora en pediatría, conoce a Eliot en Boston.
- Parte a Leipzig, Alemania, para una temporada de estudios.
- Se instala en Rutherford en 1910.
- Se casa con Florence Herman, su amor de toda la vida, en 1912.
- Viaja entre 1920 y 1930 varias veces a Europa.
- Publica sus primeros libros de poesía, en 1923 "Spring and All".
- En 1951 sufre un primer ataque de parálisis. se entrega a una vasta obra de libros de poesía, traducciones de Quevedo, memorias, novelas, cuentos, conferencias y lecturas públicas en universidades de sus poemas.
- Viaja por todo los Estados Unidos recibiendo doctorados y premios a su obra y trayectoria.
- Muere el 4 de marzo de 1963 en su pueblo natal.
OBRAS
Su poesía ha sido reunida en cuatro volúmenes:
- Collected Earlier Poems (1906-1939).
- Collected Later Poems (1940-1946).
- Pictures from Brueghel (1950- 1962).
- Paterson (1946-1958).
Además de un delgado volumen de poemas en prosa, allá por 1920, con influencias surrealistas: "Kora in Hell, Improvisations".
Podemos agregar varias novelas, cuentos y obras teatrales, como así también una obra fecunda como ensayista: "In the American grain" de 1926.
POEMAS
Los poemas que reproduzco son tomados de las versiones traducidas por: Octavio Paz y Alberto Girri.
Retrato de una dama
Tus muslos son manzanos
cuyas flores tocan el cielo.
¿Qué cielo? El cielo
donde Watteau colgó el escarpín
de una dama. Tus rodillas
son una brisa del Sud, o
una ráfaga de nieve. ¡Ajá! ¿qué
clase de hombre era Fragonard?
... como si eso respondiera
algo. Ah, sí: debajo
de las rodillas, puesto que de este modo
iniciamos la canción, es
uno de esos blancos días de verano,
la alta hierba de tus tobillos
ondula sobre la playa.
¿Qué playa?
la arena se pega a mis labios
¿Qué playa?
¡Ajá!, pétalos quizás. ¿Cómo
podría saberlo?
¿Qué playa? ¿Qué playa?
Dije pétalos de un manzano.
(Alberto Girri)
La carretilla roja
cuánto depende
de una
carretilla
roja
bruñida por el agua
de la lluvia
junto a los blancos
polluelos.
(Alberto Girri)
La acacia en flor
Entre
la verde
rígida
vieja
brillante
quebrada
rama
llega
el blanco
suave
mayo
nuevamente
(Alberto Girri)
Lamento
Me llaman y voy.
Es un camino helado
después de medianoche, una nevisca
atrapada
en los tiesos carriles.
Se abre la puerta.
Sonrío, entro y
me sacudo el frío.
Hay una mujer corpulenta
de costado en la cama.
Está enferma,
acaso vomitando,
acaso esforzándose
para dar a luz
su décimo hijo. ¡Alegría! ¡Alegría!
¡La noche es un cuarto
oscurecido para amantes,
a través de las persianas el sol
ha enviado una aguja dorada!
le aparto el pelo de los ojos
y contemplo su dolor
compadeciéndome.
(Alberto Girri)
La calle solitaria
La escuela ha terminado. Hace excesivo
calor para vagabundear. Erran
en claros vestidos por las calles
para matar el tiempo.
Han crecido. Llevan
llamas rosadas en la mano derecha.
De blanco de la cabeza a los pies,
con oblicuas, perezosas miradas;
en amarillas, sueltas telas,
cinturones y medias negras;
acariciando sus ávidas bocas
con palillos envueltos en azúcar rosada
cada una lo sostiene en la mano como un clavel
suben por la calle solitaria.
(Alberto Girri)
Consagración de un pedazo de tierra
Este pedazo de tierra
frente a las aguas de esta ensenada
consagra la viviente presencia
de Emily Dickinson Wellcome
que nació en Inglaterra, se casó,
perdió a su marido y con su hijo
de cinco años se embarcó
en un barco de dos mástiles, rumbo
a Nueva York, fue aventada hasta las Azores,
encalló en los bancos de la Isla del Fuego,
en una casa de huéspedes de Brooklin
encontró a su segundo marido,
se fue con él a Puerto Rico,
parió otros tres hijos, perdió
a su segundo marido, vivió
trabajosamente ocho años
en Santo Tomás y en Santo Domingo, siguió
a su hijo mayor a Nueva York, perdió
a su hija, a su "nene",
recogió a los chicos del hijo mayor
de su segundo matrimonio, los crió
quedaron huérfanos peleó
por ellos con la otra abuela
y las tías, los trajo aquí
verano tras verano y aquí se defendió
contra pícaros, tormentas, sol, fuego,
contra las moscas, contra
las muchachas que venían a husmear,
contra la sequía, la cizaña, las marejadas,
los vecinos, las comadrejas ladronas
de gallinas, contra
la flaqueza de sus propias manos
y la fuerza creciente
de los muchachos, contra el viento,
las piedras, los intrusos, las grietas,
contra su propia alma.
Desenyerbó esta tierra con sus manos,
tiranizó desde esta parcela, puso
como trapo al hijo mayor
hasta que no la compró, aquí
vivió quince años, aquí
alcanzó la soledad final y
Si no puedes traer nada sino
tu osamenta: quédate afuera.
(Octavio Paz)
Para despertar a una anciana
La vejez:
vuelo de pájaros
que pían
al rozar
pelados árboles
sobre la nieve tersa.
Los sacude
de aquí para allá
un viento oscuro
¿Y qué?
Sobre varas ásperas
se posa la bandada,
la nieve
se cubre de cáscaras
de semillas,
un estridente
gorjeo de hartazgo
serena el viento.
(Octavio Paz)
BIBLIOGRAFÍA
- Williams, William Carlos. Veinte Poemas, traducción y prólogo de Octavio Paz, 1973. Ediciones Era, S.A. México, D.F. Edición bilingüe. 1ª Ed. Libro N°: 1711, firmado y dedicado por el autor.
- Williams, William Carlos. Poemas, traducción, versión y notas de Alberto Girri, Ediciones Corregidor, 1980. Bs As, Argentina. 1° Ed.
- Historia de la Literatura Contemporánea. Robert Spiller, Colección Ensayistas, 1955. Mac-Millan Company, N.Y. USA. Original en inglés.