Insomnios

por Juan Planas Bennásar

rjuanplanas.jpg

Ed. La Bolsa de Pipas
Col. La Guantera, nº44
Palma de Mallorca, 2003

(De la Contraportada)

Juan Planas Bennásar, Palma 1956, publicó en la década de los ochenta sus primeros poemarios: Hipertelía y Pasión Impresa.

Decidió entonces desaparecer para acabar diseñando sus telarañas conceptuales en Internet.

Quizá Insomnios sea el precio de un rescate o la prueba de un regreso.

Seguramente ambas cosas.


El Espejo

Hay en los espejos una crueldad y un gozo literarios, una túnica blanca y un horror antiguo al vacío, un fácil paralelismo con la paralelismo con la creación primera, unos renglones bíblicos que nos devuelven a los jardines donde fuimos el primer hombre y la primera mujer, un acento que se prodiga en las profecías y también en la ciencia, un instante de temblor y acogida, una multiplicación rápida y un eco hambriento, una semejanza ambigua que nos convierte en otros, y así nos reconcilia con nosotros mismos.

Hay en el azogue generoso de los espejos una metáfora de la otredad y más de un enredo narcisista, una mezcla de realidad y deseo circundantes, de tormenta y calma aparentes, de superficie firme, brillante, que sin embargo se curva y se desgarra, se hace añicos, se crispa, y nos revela un trasfondo inagotable, un universo en otro. Un cruce de formas contenidas que los pensamientos desbordan, un juicio solemne y un debate en mudo, ausente, una balanza inservible, y un coro enloquecido de testigos que deambulan por las aristas persiguiendo una única verdad que no existe. Hay también una lágrima mutilada, una sonrisa recién nacida, un Apocalipsis revelador, y un crisol áureo por el que acabamos dando la vida.

¿Qué no desaparece jamás de los espejos? La mancha indeleble del aliento que acompaña nuestras palabras.