El silencio del terezín

por Pilar Martí Safón

Dejamos la Praga imperial con su castillo, su callejón del oro, y sus casas de cuento de hadas para viajar desde la estación de Florenc en un autobús que nos llevará por un camino sin complicaciones, soleado y verde como para un pic-nic a Terezín, un pueblo de la zona de Bohemia en la República Checa.

Terezín es un lugar silencioso y solitario.

Terezín fue una fortaleza, una prisión, un ghetto.

La fortaleza de Terezín fue construida por el emperador José II entre 1780 y 1790, para proteger a la región de Bohemia de las tropas enemigas durante las guerras prusiano-austriacas del siglo XVIII. Sin embargo, Terezín jamás pudo demostrar la solidez de sus fortificaciones: después de perder su estatuto de fortaleza albergó una guarnición y desde principios del siglo XIX fue utilizada únicamente como centro para militares, presos políticos y opositores a la monarquía de los Hasburgo.

Con la ocupación nazi de las tierras checas, Terezín se convirtió en una prisión policial de la GESTAPO, en 1941 fue fundado el ghetto y el campo de concentración en la fortaleza principal. La población local fue obligada a abandonar su pueblo. Terezín se convirtió en una ciudad tras las rejas, en una parada hacia la muerte para los judíos .

Los nazis crearon una falsa imagen de un territorio autónomo judío ante la comunidad internacional, que como ahora y en otros asuntos, miró hacia otra parte. Se conoció como la "Campaña de embellecimiento", puro teatro, se rodaban reportajes de la estancia en el campo como si estuvieran en un balneario, les disfrazaban con ropas nuevas, dejaban jugar a los niños en la plaza, les hacían hacer obras de teatro...

Desde el surgimiento del ghetto hasta el 20 de abril de 1945, fueron transportadas a Terezín unas ciento cuarenta mil personas de Alemania, Austria, Holanda, Dinamarca, Eslovaquia y Hungría.

En los últimos días de la guerra llegaron unos trece mil prisioneros más, provenientes de los extintos campos de concentración de Polonia y Alemania enfermos y extenuados. Se produjo una epidemia de fiebre tifoidea que se cobró la vida de centenares de personas aún varias semanas después de la liberación, lo que complicó la repatriación de los antiguos prisioneros, que se alargó hasta agosto de 1945.

El autobús te deja en una carretera comarcal, poco transitada, nada más bajar, te topas con dos indicaciones, una que señala a la izquierda a 300 metros el museo del ghetto y otra a la derecha que te lleva a la pequeña fortaleza y al cementerio nacional.

Da igual por donde empieces, el camino es agradable, colinas suaves, álamos, bicis, y silencio mucho silencio.

Me detengo para preguntar a un joven un dato, se nota que tiene ganas de practicar su inglés y me da la información, me dice que "la habitación del adiós" es decir el horno crematorio, no se puede visitar, pues las inundaciones pasadas destrozaron mucho y están trabajando todavía, es mejor, acaba diciendo.

Me dirijo al museo del ghetto que fue la antigua escuela de Terezín y sirvió como hogar para los muchachos. Aquí mi amiga Teresa se entera leyendo el folleto de que Terezín se llama así en honor a la emperatriz María Teresa, hermana del emperador José II y me comenta que no le hace ninguna gracia que su nombre lo sea también de este lugar porque los nombres provocan sensaciones.

esafon01.jpg En el museo, lo más sorprendente son los dibujos que acompañan a la escalera de subida a las salas, los niños expresaron claramente el horror que estaban viviendo de la mano de su querida maestra la artista Frield Dicker-Brandejsová.

En las salas de exposición encontramos fotos, utensilios de la de la vida diaria, ropa, cuadernos, muñecas que hacían las mujeres para las niñas, cartillas escolares clandestinas pues no se permitía la enseñanza, la agenda del médico con las operaciones realizadas y las pendientes con una caligrafía firme, impecable, las fotos de las maestras que además de enseñar clandestinamente se ocupaban de los huérfanos, las estrellas amarillas de fieltro, las maletas, el brazalete con tres puntos amarillos que indicaba que además de judío eras ciego, el instrumental básico del cirujano, fotos de familias felices alrededor de una mesa. Se hace necesario parar, es demasiado, los objetos están ahí, testigos mudos del horror, nos dicen tanto, es espeluznante.

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En la guía sobre Praga de Lonely Planet se advierte: sólo hay dos sitios para comer en Terezín, si es que a alguien le quedan ganas de comer en este lugar. Cuando sales al exterior vas a parar a una plaza cuadrada, vigilada e inaccesible para los prisioneros; durante la "campaña de embellecimiento" para "despistar" a la comunidad internacional fue convertida en parque y utilizada libremente.

Lo que sigue son todo barracones a los que se les dieron diferentes funciones, dormitorios de hombres, mujeres, prisioneros con discapacidad, archivos, talleres, cuarentena, almacén de comestibles, hospital, prisión, almacén de ropa y calzado, comandancia de las SS, comedor, y hornos crematorios. Al final un lugar a orillas del río Ohre, donde en 1944 por orden de los nazis, fueron arrojadas al río las cenizas de los prisioneros fallecidos.

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Acabas el recorrido y te sientas en la plaza de la gran fortaleza, justo en el centro de la misma, ves a otros que vienen o van con los folletos en la mano, como si no supieran por donde empezar, caras de perplejidad. Piensas en los habitantes de este pueblo.

Por la carretera y a 500 metros llegas a la pequeña fortaleza, recorrerla es como un Vía Crucis, con la diferencia de que aquí hay treinta y cuatro paradas. Puedes recorrerla sin guía, pues el folleto informativo explica claramente y está muy bien señalizado. No obstante hay una guía filipina que habla español.

Una vez más el silencio se apodera de todo, no hay turistas sólo dos o tres que vuelven con la cabeza gacha.

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Con lo primero que te encuentras es con la famosa frasecita "Arbeit macht frei", el trabajo os hará libres, esta entrada da al primer patio, donde están las celdas comunes y los confinamientos individuales. En las celdas eran recluidas hasta 100 personas.

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Continuamos hasta la "barbería modelo", diseñada en 1944 para mostrar como las autoridades de la prisión respetaban las normas sanitarias y que nunca se utilizó por los prisioneros.

Llegamos al pasaje subterráneo que recorre toda la fortaleza por debajo, un túnel que tendrá 1´80 cm de altura, frío y oscuro que conduce al lugar donde eran ejecutados los prisioneros. Sales al sol aliviada del frío y la oscuridad y te topas con el patíbulo y las fosas comunes. Continuamos con más celdas, cuartel,"casa de los caballeros" donde vivía el comandante y que ahora expone pinturas de artistas que han pintado sobre el tema, talleres de trabajo y el Cementerio Nacional, surgió entre los años 1945 y 1958. Aquí yacen los cuerpos de unas diez mil víctimas, 2.386, están sepultados en tumbas individuales.

En Terezín vivieron muchos niños, los niños no sabían nada de su destino, veían la realidad con su visión infantil, jugaban, pintaban, escribían durante meses, años, dependiendo de la suerte de cada uno, luego hacía el Este, hacia la muerte. Los niños acabaron intuyendo y dieron su versión de la verdad en los poemas y en los dibujos pero también veían lo que los adultos no podían ver: flores, álamos, nieve, lugares lejanos, magos, animales, celebraciones...

Eran 15.000 y regresaron 100.

Pienso en la mujer que enseñó a dibujar a tantos niños, para los que fue una alegría, una forma de escapar de la realidad que les rodeaba. Pienso en esta mujer y lloro.

La mayoría de los dibujos son de las niñas y la mayor parte de los poemas son de los chicos.

Fueron muchos los niños y las niñas intentando vivir y creo que mientras sean recordados a través de sus poemas y dibujos seguirán vivos. Nunca más.

Transcribo aquí alguno de los poemas del libro No he visto mariposas por aquí. Editado por Hana Volavková del Museo Judío de Praga en 1959, preparado para la publicación por Anita Franková y Hana Polovna. Prólogo por Jiri Weil. Traducido al español por Migdalia Plicková. Publicado por el museo judío de Praga.


La mariposa

La última, precisamente la última.
De un amarillo tan brillante.
Quizás si las lágrimas del sol
Tocarán la piedra blanca...

Tan, tan amarilla
Volaba, se movía ligeramente hacia lo alto
Se fue, seguramente quería dar al mundo
Un beso de despedida.
Hace siete semanas que vivo aquí
Encerrado en este ghetto
Pero he encontrado a mi gente aquí
Me llaman las florecillas
Y la blanca rama del castaño del patio.
No he visto más mariposas.
aquella fue la última.

Las mariposas ni viven aquí,
En el ghetto.

Pavel Friedmann 7.1.1921. Deportado al ghetto de Terezín el 28.4.1942. Deportado de Terezín a Auschwitz el 29.9.1944.


Terezín

Esta mugre en las sucias paredes,
alambradas a todo alrededor,
Y 30.000 almas que duermen
Que alguna vez despertarán
Y verán su propia sangre derramada.

Una vez fui un niño,
Hace tres años.
Un niño que ansiaba otros mundos
Ya no soy un niño,
Porque he visto el dolor
Ahora soy un adulto
He conocido el miedo.
Palabras sangrientas y un día muerto,
Es algo diferente de un espantajo.

De cualquier forma, yo creo que hoy sólo duermo,
Que volveré a ser niño otra vez,
Volveré a mi niñez suave como una rosa silvestre,
Como una campana que nos despierta de un sueño,
Como una madre que al niño enfermo.
Lo ama con todo su corazón;
Qué horrible juventud que espía
al enemigo, a las cuerdas de la horca,
qué horrible niñez que en su seno dirá:
este para los buenos, ese para los malos.

Allá en la lejanía, donde la niñez duerme dulcemente.
A lo largo del sendero entre los árboles.
Allá en la casa que un día fuera
mi orgullo y mi alegría.
En el jardín, entre las flores,
Donde mi madre me trajo a este mundo
Si pudiera llorar...
A la luz de las bujías al lado de mi cama, yo duermo
y quizás alguna vez comprenda
que era una criatura sumamente pequeña
tan pequeña como esta canción.
Estas 30.000 almas que duermen allá
Entre los árboles despertarán
Abrirán sus ojos
Y como verán muchas cosas

Se dormirán de nuevo...

Hanus Hachenburg nacido el 12.7.1929. Deportado al ghetto de Terezín el 24.10.1942. Deportado a Aushwitz el 18.12.1943. Después de medio año en el campo, murió en julio de 1944 en la cámara de gas. El original del poema Terezín está en la revista infantil Vedem, publicada por los niños del hogar I. La revista Vedem se conserva en las colecciones del memorial de Terezín.


El ratoncito

I.

Un ratoncito sentado en la repisa
coge pulgas en su abrigo de piel.
Pero a ésta no la pudo agarrar.
Se escondió bajo su piel.
El ratoncito se agita sin descanso.
Esta pulga es un mal bicho.

II.

Vino su papá
Buscó en su abrigo.
Y zas, agarró a la pulga
La cocinó en la olla.
El ratoncito llama al abuelo:
"Ven tenemos pulga para la comida."

Koléba, es la abreviatura de los tres nombres de los autores: Miroslav Kosek, 30.10.1932-19.10.1944. Hanus Lowy, 29.6.1931-4.10.1944. Bachner (no se conocen otros datos, probablemente sobrevivió). El poema se conserva en original y está escrito con caligrafía infantil, en tinta sobre una hoja limpia de un formulario. Arriba a la derecha con la misma letra. Koléba: Kosek, Lowy, Bachner.


Para Olga

Escucha,
Ya suena la sirena de la nave
Y debemos zarpar.
Hacia puertos desconocidos.
Escucha,
Ya es hora.

Navegaremos muy lejos
Los sueños se harán realidad,

¡qué dulce nombre Marruecos!
Escucha
Ya es hora.

El viento canta la canción de la lejanía.
Mirar sólo el cielo
Y pensar en las violetas.
Escucha,
Ya es hora.

Alena Synková. 24.9.1929. Sobrevivió.


El jardín

Pequeño jardín.
Lleno de rosas y perfumes.
La senda es estrecha
Y un niño camina por ella.

El niño es pequeño, hermoso,
Como un botón.
Cuando el botón florezca
El niño no existirá.

Franta Bass, 4.9.1930-28.10.1944.


Pensamientos

Me paré en la esquina y miré a la ventana,
Allí donde el corazón se separa del corazón.
En las camas yacían abatidas sombras de hades,
Y uno de esos infelices levantó una mano llamando:
¡Mamá!
Mamá —ven y juguemos juntos,
Nos besaremos y hablaremos, juntos los dos.

Pobre gente, locos, figuritas
Todos ellos, medio desnudos,
Temblando de frío, como si debieran gritar
Antes de que terminen sus días.

"Mamá, méceme en tus brazos, soy una hoja que cae,
mira, como me acurruco, tengo tanto frío"
Qué terrible coro resonaba por los cuarteles,
Y yo, arrastrado por el remolino, cantaba con ellos.

Hanus Hachenburg 12.7.1929-12.7.1944.




La canción de los pájaros

Quien sigue sentado en su nido,
No conoce lo que es el mundo,
No conoce lo que todos los pájaros saben,
Ni sabe sobre lo que yo quiero cantar,
Que el mundo está lleno de bellezas.

Cuando la luz de la mañana llena la tierra,
Y gotas de rocío brillan en la hierba,
Un mirlo canta sobre un arbusto,
Saludando al amanecer
Entonces sé que es maravilloso vivir.

Oye, trata de abrir tu corazón a la belleza,
Ve a los bosques un día
Y allí haz una corona con tus recuerdos.
Entonces, si las lágrimas enturbian tu camino
Sabrás que es maravilloso vivir.

Autor desconocido, está escrito con otros versos, debajo del poema se anotó 1941.


Fuentes: "No he visto mariposas aquí. (Dibujos y poemas de los niños de Terezín)". Editado por Hana Volavková del museo judío de Praga en 1959, preparado para la publicación por Anita Franková y Hana Pololna. Publicado por el Museo Judío de Praga 1996.

Folletos informativos del museo y la pequeña fortaleza. Una publicación de editorial Oswald para Památnik Terezín.