Soy mi única ruta
Manuel Camacho Higareda
Al garete
Estás en mi inmensa mayoría,
Y yo,
Sin saber por dónde asirte,
Subiendo
Bajando...
La estupidez navega
Con el grave riesgo
De llegar a buen puerto.

Tengo más de un latido
Para romperme el pecho
Sobre las aguas negras
Que entero me transcurren.
Tengo más de un latido
Para indagar a gritos
En dónde y cuándo el sueño
Que a mi soñar no asiste.
Es hora de romper...
La tarde
Múltiple quebrar de horas,
Azota mi ventana.
Digo una palabra a ciegas:
Calma.
Y por el vidrio lacerado
Se fuga el interior de mi casa
Arroyo abajo.
Acecho
Como trampa que no cierra,
Mi cara de innumerables
Rostros
inmóvil espera
El encarnado crepúsculo
Bajo tu piel de cervato.
Ah, vida. Ávida tribu
Al acecho del gran magma,
Para vestirse de fuego
Desde la faz infinita.
Cumpleaños
Treinta y uno...
Elefantes tomados
Del rabo
En este circo sin carpa.
Ahora viene
El número principal...
No hay dicho atrás
El cinismo es un grito
De callar silencios.
Esta es la palabra
Que traga bocas y manos,
Que rasga el pecho
Y cruza verdades
Que atraviesa mis sienes
(En mi vocación de tronco
y sus anillos parlantes,
El filo doblega tamaño
Pero no materia).
Son las deudas del cuerpo
Mi biografía.
Este mundo me topó
De frente
Cuando partía el mar
Con mi sola lengua.
He desplegado el alma
Y agitado el polvo.
En el nombre
De unos cuantos
Aposté mi casa.
Anduve a tientas
Por las cosas.
Desaprendí a vivir.
Vale, pues, mi claustro
De tierra
Donde sólo la humedad
De infinitas bocas
Dará forma a la memoria.
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