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Río Hermoso - Ilhan Berk
(Traducción Mukadder Yaycioglu y Clara Janés, con ilustraciones de Ilhan Berk)
LIBROS DE ORIENTE Y DEL MEDITERRÁNEO
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Nacido en Manisa 1918, es una de las figuras claves
de la poesía turca contemporánea. Autor de numerosos libros de poesía (Libro de Estambul,
Buenos días tierra, Mar de Galilea, Escritura cuneiforme, Pabellón real, Galeón egipcio, Cenizas,
Veterano del mar…), ha publicado también una obra variada en prosa (El libro de las hierbas curaticas,
Gálata, Hay un sol en los manuscritos, Un hombre alto…) y es autor de una interesante poética
El infierno. Además es reconocido como pintor de talento.
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ERA UN DIA MUY LARGO YO VOLVÍA AL AMOR
Era un día muy largo yo volvía al amor
Muy largo, chiquilla mía, muy largo de haberte amado
Al fin decía el primer beso al fin tu abertura azulísima
Al fin las siete de la mañana y tu boca húmeda
Al fin la hierba antigua de tus ingles y tu vientre
Al fin lo que ha traído tu lengua al fin mis bosques
Al fin tu despertar larguísimo desnudo sobre el colchón
Al fin tu sombra antigua tu voz antigua que golpean la roca
Al fin en tu boca aquel pájaro moreno aquel río salvaje
Quédate como estás decía así totalmente desnuda uno dentro del otro
Quédate como estás decía que besaré primero tus partes
El amor imposible es una palabra bisílaba
Al fin justo así, mi enamorada, justo así decía
QUIZÁ SEA YO UNA PROSA
Tu rostro calles que bajan al mar
confluencias, clepsidras tu rostro
Cada vez que me inclino sobre tu cara
Tu rostro mercados que madrugan
Tú que eres un nenúfar sin métrica ni rima
Comprende que te soplo blanco, azulísimo
Como si trabajara yo en un poema muy largo
Tu rostro le deja caer las más largas rimas
Y quién sabe expulsado de tu rostro
Quizá sea yo una prosa
EL CUERPO ES RESBALADIZO AMOR MÍO
El cuerpo es resbaladizo amor mío
Es como hierbas alargadas, alocadas.
De noche toqué tu carne desnuda
Mi lengua deambuló por todas tus partes.
De este modo iba y venía por el nudo de tu boca
Me incliné después en la hondura de tu vello
Tu voz de alcohol, tu boca enorme, tus pestañas
En la noche cayeron sin cesar en mis papeles.
Ofrenda
(Salí con tu rostro luego
A una calle que se cree calle
Salir,
como si fuese un atardecer).
HERMOSA
Hermosa,
tu cuerpo es mi lugar de exilio
(Aquella hierba grisácea, querido lino)
Allí el cielo, los soles, la historia
El tabaco de tu pelo y tu cuello
Allí el pálido atlas de tu boca
Toda la geografía.
Yo que soy un hundido, un perdido, una chatarra
La aceituna resignada de nuestro siglo
El recuerdo de un bosque,
en sus dientes de leche.
Ofrenda
Estés donde estés ese lugar me cuenta
Hermosa,
el río profundo, sereno de tu cuerpo.
OPINIONES
Estos poemas de Berk, un gran lector, se mueven en ese instante
intermedio entre el sueño y la vigilia, espacio de donde proviene esa bruma misteriosa de sus imágenes
que aparentan la fragilidad de los objetos y lugares cotidianos, conocidos, pero tras los cuales se encuentra el
misterio de las formas. Las palabras al nombrar el amor, al nombrar la muerte, caen heridas, son palabras exiliadas,
pues el amor sólo puede sobrevivir mientras ya sólo sea nostalgia. […]
La última parte del libro, La sangre del poeta, esta poética de Berk, es fundamental para
conocer su pensamiento y ver cómo coincide en sus apreciaciones con algunos de los más importantes
poetas de este siglo, entre los que él mismo está. Por otra parte, con Río hermoso
consigue, en un tema tan manido como el del amor y la muerte, imágenes brillantes así como una
reflexión elegíaca de nuestra propia modernidad que no puede huir de la historia.
César Antonio Molina, (Diario 16)
Berk tampoco ha sido ajeno al surrealismo ni a la metapoesía.
Y no es difícil encontrar, dispersos en sus libros, huellas y rastros de los dos. Pero para él -que ha
escrito "un lápiz, un pincel se sienten reprimidos"- la litografía, entendida como pictograma,
ha sido un estímulo directo y un económico modo de dicción.
Sin embargo, este adelgazamiento del verso y esta arquitectura de la estrofa no son lo más profundo de su voz:
corresponden a una voluntad de desnudez, que contrasta con su predilección por el versículo, y a un
interés por el paisaje, contrapuesto a sus poemas de inspiración intelectual. Por eso tal vez hay que
entenderlo como una pausa entre dos alientos, a los que lo plástico del trazo acometido somete a un proceso de
vigilia semántica y a la sintaxis mínima en que se objetiva una condensación.
En Berk no hay mecanismos, sino fases que a sí mismas se arrastran y que producen "poemas-camafeos"
de no siempre fácil intelección. Su gama es muy diversa y su composición muy única; hasta
el entorno urbano es leído como una mitologema inscrito en la cultura que le sirve de apoyo y definido por las
relaciones metonímicas que el lector debe descifrar.
Jaime Siles

ENTREVISTA
Ilhan Berk, uno de los mayores y el más revolucionario
entre los poetas turcos contemporáneos, estuvo en Madrid en 1995 con motivo de la presentación de su
libro Río hermoso (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), segundo, tras una antología
de poemas (Visor) que se publicaba en España.
-Usted ha sido un poeta innovador, ¿cómo fueron sus
comienzos?
-Primero estudié los senderos recorridos por los poetas anteriores, examiné las piedras, la arena, los
guijarros y así hice este camino. La poesía no se enseña, no se aprende, se encuentra. Cada poeta
cultiva su propia tierra. Lo que allí siembra no se parece a lo que siembra ninguno de los demás.
Aprovechando muchas venas de la tierra, ofrece su propia síntesis. La poesía es una cuestión de
lenguaje y la lengua se hace real caminando junto a ella, amasándola, lavándola. Las lineas propias de
una poesía se manifiestan en el propio lenguaje del poeta. Al principio parece que este lenguaje no deja hoyos
por donde meterse ni colinas que trepar, ni camino sin recorrer. Investigar el entorno, encontrar el propio terreno,
eso es investigar la propia esfera para hacer la propia opción.
-¿Tardó mucho en hacerla?
-Hasta el año 55 había publicado 3 libros Këroglu, Buenos días tierra, y Canto
de Turquía. Como profesor estuve en muchos pueblos de Anatolia. De este modo tuve la ocasión de
conocer las montañas, los campos los pueblos de mi país, las penas y las alegrías de su gente.
Por entonces veía el mundo a través de la óptica de un profesor de izquierdas. Y siempre con
miedo de que me llevaran a la cárcel. Muchas veces vinieron a mi casa, pues aunque no había participado
en la vida política activamente, mi poesía compartía esa lucha. Yo había leído a
Aragón, Eluard... Por mi libro Buenos días tierra, me acusaron de hacer propaganda comunista y me
llevaron al tribunal, pero me absolvieron. Después tuve otra visión poética. De repente me di
cuenta de que no me gustaba el estilo y la técnica de mis poemas, ni tampoco el contenido. Me parecían
lejos de la esencia de la poesía. Empecé a leer a poetas extranjeros. En Estambul encontré un
libro de Walt Whitman... Por aquellos años había surgido en Turquía una nueva sensibilidad
artística, que afectaba a poetas, pintores, escritores, cuyo órgano era la revista llamada Ses
(La voz). Sus abanderados eran Abidin Dino, un pintor, el cuentista Sait Faik y Necip Fazil. Yo, que entonces era
profesor en el Mar Negro, la leía. Había empezado a escribir poemas largos como los de Walt Whitman,
se los enviaba y me los publicaban. La Voz suscitó la oposición de las revistas de derecha,
el gobierno la cerró y envió al exilio a Abidin Dino. Yo publiqué entonces Estambul. En
este libro surgió mi personalidad como poeta y todos los críticos lo reconocieron. Había eliminado
el slogan y lo político. La poesía social se desarrollaba por su lado bajo la influencia de Nazim Hikmet.
Empecé a leer a Octavio Paz, Cummings, Mallarme, Cocteau, Char.
-¿Ningún poeta español?
-En Turquía se conocen muy bien Lorca, Aberti, Juan Ramón Jiménez, pero yo he de confesar que mi
libro de cabecera es El Quijote. Inspirándome en él escribí más adelante sobre los
barrios de Estambul. Pero sigamos. Dejé la escuela para trabajar en la sección de publicaciones del
Banco Estatal de Agricultura. Los poemas que escribía eran novedosos en cuanto al lenguaje y su técnica,
no me interesaba el contenido. En aquel momento surgieron a la vez Edip Cansever, Turgut Uyar y Cemal Süreyya y,
posteriormente, Ece Ayhan. Fue un movimiento al que se llamó El Segundo Nuevo Movimiento. Duró
más de una década y no fue aceptado fácilmente. En esta poesía el sentido se ocultaba cada
vez más. Era revolucionaria en cuanto a la estructura y el lenguaje. Yo escribí también sonetos
con rima, un libro llamado Escritura cuneiforme. Empecé a interesarme por los poetas ingleses y americanos.
Conseguí una beca y me fui a Francia, donde conocí a Francis Ponge. Montaigne dice que lo que hace a un
francés es París. Yo cuando volví de París busqué nuestra propia identidad. Lo
primero que hice fue leer 12 volúmenes de nuestra historia. Ahora yo iba a ser yo mismo, fuera cual fuera mi
dimensión. Era un poeta que quería occidentalizarse, de un país que quería occidentalizarse.
Esto constituye la primera fase de mi poesía. Y la segunda fase es oponerme a ese poeta occidentalizado. Y
creía que podía llegar a ese punto siendo occidental a pesar de Occidente. Por entonces leí la
poesía de Cavafis. Mis poemas posteriores ya no serían tan largos. Estos poemas se consideraban sin
sentido. Con Ceniza empecé a escribir prosa poética.
¿Se oponía el Segundo Nuevo Movimiento al iniciado
por Orhan Veli?
-Cuando surgió el movimiento encabezado por Orhan Veli, Oktay Rifat y Melih Cevdet, yo, que había escrito
mis tres primeros libros, era de los poetas que hablaban de política. Ellos no hablaban directamente de
política, sin embargo su poesía encerraba también esos rasgos. Era otra forma de poesía
social. Nosotros hacíamos una poesía militante contra el gobierno. Los del grupo de Orhan Veli eran
funcionarios. No estaban totalmente vinculados al gobierno pero eran hombres que se movían en este ámbito.
Nosotros, yo con Mar de Galilea, Turgut Uyar con La Arabia más bontia del mundo, Edip Cansever
con La gravedad del clavel, comenzamos el Segundo Nuevo Movimiento.
-¿Y la poesía turca de ahora?
-La nueva poesía es la que todavía se está construyendo, no se ha cerrado. Todos los días
intentamos construirla, estamos a mitad de camino. ¿Cómo se construye la nueva poesía? En Turquía
se escribe mucha poesía, quizá por esto se espera mucho de la poesía. Y esto echa la poesía
fuera de la esfera de la poesía. Quizá eso no sea muy importante, pero lo más importante es que
se espere tanto de ella. Deriva de no conocerla bien. Sin embargo lo que esperamos de un poema no es tan diferente de
lo que esperamos de una escultura, de una pintura, y es más, la poesía no es una cosa palpable como la
escultura y la pintura, es decir no es un arte descriptivo, es un arte que se percibe, que se siente. A pesar de ser
un arte verbal, borra la palabra, anula la descripción y más bien pasea en la esfera de lo no explicable.
Intenta hacer sentir su existencia. Los poetas turcos que me interesan en nuestra literatura son Ahmet Hasim, Yahya
Kemal y Nazim Hikmet.
-¿Qué es, en realidad, la poesía?
-Hay tantas definiciones de poesía como poetas. Cada poeta es una definición de la poesía. La
poesía se encamina hacia las verdades y comete irrealidades. Aunque su propósito es decir la verdad, en
realidad se equivoca muchas veces. Se borra, se tacha la razón, es una forma de vida. Hay un aspecto oculto en
poesía. No radica en su historia, sino en su creación, y las etapas por las que pasa, las idas y venidas,
los callejones y el proceso que sigue, eso se desarrolla fuera de este creador de cáncer que es el poeta. De
este modo nace la historia oculta. El poeta no conoce esta historia mientras la escribe. A mitad del camino, lo que
había pensado, puede cambiar. El poeta escribe creando. Lanza una red a lo desconocido. El poeta no puede saber
de antemano el momento en que le llegará el poema, está siempre inquieto. El tiempo de la poesía
y la inquietud del poeta empiezan con la percepción del acercamiento del poema. Es cierto que me abandono a la
poesía, dependo de lo que ella me traiga. He salido al camino siempre así. La poesía es infinita.
Yo sé una cosa, el poeta sólo puede ser poeta. Todos los escritores escriben con palabras, pero los
poetas son los que ven las palabras. Lo que distingue la poesía de la prosa es el hecho de ver las palabras.
La palabra "ventana" no es diferente en prosa y en poesía, la diferencia surge cuando el poeta le da
un sentido diferente, una orientación, una evocación, una voz, un olor, una forma diferente. El poeta
utiliza la palabra ventana con el sexto sentido, que no se encuentra en los diccionarios.
-Dijo, por un lado, que leyó 12 tomos de historia de Turquía,
y por otro que no le interesaba el contenido. A mi, sin embargo, me parece importante en su poesía ese contenido donde aparece Turquía de modo tan vivo.
-Es cierto que leí esos doce volúmenes, porque me encontré a mi mismo. Quise hablar de los
pintores, de los calígrafos, de los grandes nombres turcos. Fue un momento importante. Los poemas se reunieron
en el libro Senlikname (Libro de las fiestas).
-Esta incorporación del mundo turco tiene, además, un
sentido político. Actualmente cómo considera la situación de su país?, ¿es
Turquía parte de Europa? ¿Cuál es el futuro?
-Hablando de arte, la poesía, la novela, la pintura turca son una contribución a la cultura europea, no
son una imitación de lo occidental. Si el turco fuese un idioma más conocido, los poetas europeos se
darían cuenta de ello. La situación económica de un país no va paralela a la
artística.
-¿Pesa el arte en la política?
-No hay nada que no entre en la política, hasta el agua es política. Yo sigo la política, pero no
me dejo llevar por ella.
-Pero ahora, por ejemplo, ¿qué puede el arte contra el
integrismo que en Turquía va en aumento?
-Hasta hace 5 años la cuestión de Oriente Medio no constituía un problema grave para Turquía,
pero en los últimos años sí. Se puede hablar de dos puntos. El primero es una visión de
derechas sobre Turquía. En este aspecto tiene mucha influencia Irán. Algunos partidos se muestran afines
a la política de Irán. Algunos países islámicos quieren formar una unión
islámica y presionan para que el Corán sea su constitución. El Partido del Bienestar, que ha sido
su representante, ha reunido y ha provocado al pueblo, que de hecho es musulmán, ha movilizado a la gente pobre
ayudándola y a las mujeres, que hasta ahora no tenían ninguna actividad política, las ha
incorporado a ella. Este partido surge contra los principios de Ataturk. Las mujeres turcas empiezan a taparse otra
vez. Beber o fumar en el mes de Ramadán crea ya algunos problemas en los pequeños pueblos.
-¿Se ven seriamente amenazadas las reformas de Ataturk?
-Sí. Turquía por ser un país democrático hasta cierto punto no quiere impedir estos
movimientos entre el pueblo. Y hablemos ahora del segundo punto. La gente del Este no ha sido muy protegida. El poder
no ha contribuido al desarrollo de esta zona de Turquía. Hasta ahora ha resuelto el problema de los votos del
Este a través de los agás, es decir los terratenientes, que predominan en el Este. Muchos pueblos del
Este son sólo de un terrateniente. El poder conseguía los votos no del pueblo sino de los agás,
la gente trabajaba para ellos, no encontraba otro apoyo que el suyo y suyos eran los votos. Eso duró muchos
años, al final explotó y el poder fingió no saber de dónde venía el problema.
Todo ese pueblo vivía triste tanto por causa del agá como por causa del poder. Y los que viven en el
Este son millones. De este modo avanza la derecha. Se han querido realizar reformas en el Este pero todavía no
se ha llevado a cabo una reforma agraria.
-¿Y el problema de los kurdos?
-Ante la constitución no hay ninguna diferencia entre un kurdo y yo, somos iguales. Los kurdos son ciudadanos
turcos, pero dejados de la mano de Dios. Entre los altos dirigentes hay muchos kurdos hoy en Turquía, han sido
ministros, diputados, no hay discriminación ante las leyes, pero existe también ese hecho real del que
hablaba: los gobiernos no han reconocido la realidad del Este.
-Con el escrito de Yasar Kemal, se ha removido el tema de los
escritores que están en la cárcel por apoyar a los kurdos.
-Desde luego los escritores turcos, incluso desde el Pen Club, toman postura de apoyo. Es una realidad que no se
puede negar. Yo tampoco puedo resignarme a que se oprima a la gente que vive en esta parte de Turquía. Sucede
que algunos diputados del Este están ahora en las cárceles por haber ido contra la constitución
turca: yo también estaría ahora en la cárcel si hubiese ido contra la constitución turca.
-Volviendo al tema poético, ¿cómo surge el
libro que acaba de publicarse en España, Río hermoso?
-Río hermoso está escrito en la lengua de los niños, lo expreso así: esta lengua
turca que tiene olor de manzana. Es porque estar enamorado es estar de nuevo en el mundo, volver a nacer, por ello su
lengua es recién nacida. Hay que ser niño. El poeta debe escribir con las palabras de un niño y
estar completamente desnudo, como un cuerpo de mujer. Roland Barthes dice que si quieres vivir no puedes olvidar la
historia de tu cuerpo. Río hermoso supone una aproximación parecida. Yo, desde luego, mientras lo
hice no olvidé que el cuerpo es un infierno. No es sólo esto. En el primer libro, el primer verso toma
todos los estados del cuerpo: respirar, tocar. El erotismo es no poder tocar. La segunda parte se centra en el arte
poética pero no la ve como una montaña de reglas. Subraya la imposibilidad de contar, llamar y escribir.
El amor es la imposibilidad, es más, es no poder encontrarse. El hombre va al amor como si fuese a la muerte, o
lo vive o va a la muerte. Además la muerte y el amor no se separan, es una gran catástrofe.
-Hablemos algo de erotismo.
-En el erotismo la fase más avanzada es el mirar y perderse ahí. El erotismo es un mar, es el grito de
la carne y del cuerpo, y de este mundo. El cuerpo es un mundo y es una gran memoria. Es una zona prohibida donde se
hace un paseo peligroso. El cuerpo vive el erotismo. El cuerpo con este levantamiento se refleja a sí mismo.
Su verdadera libertad es su realización con otro cuerpo. Esto es el paraíso y el infierno del cuerpo.
El infierno del cuerpo es su soledad. Un cuerpo solo está muerto. Es un objeto, el cuerpo. El erotismo es la
insoportabilidad de todas estas locuras del cuerpo. Es el testigo de la irresistibilidad. Es una horrorosa
insaciabilidad. La piel es resbaladiza. Todas las artes se han recobrado a través del erotismo y se han
convertido en cosas vivas. Por ejemplo yo veo como un gran cineasta erótico a Buñuel porque trata,
precisamente, del no poder tocar.
-Usted no sólo habla del cuerpo de la amada, sino del suyo
propio.
-Yo siempre he querido escribir sobre mi propio cuerpo, es un tema que me interesa desde hace mucho tiempo. No
sé si será consecuencia de mi relación con los objetos. Hubo un tiempo en que me decía:
por qué no voy a hablar de mi cuerpo como de una silla, de una mesa, de una col, de una planta de salvia.
Quisiera hablar de mi cuerpo como si hablara de una manzana. Un escritor sabio dice que todo está escrito, es
suficiente leerlo. ¿Cómo no voy a leer mi cuerpo desde este punto de vista? Quiero que sea mi punto de
partida. Cuando lo tomo de este modo, me parece que no pienso con la razón, es como si no comprendiera, como si
el cerebro no tuviera semejante función, como si todo existiera con el cuerpo. Veámoslo desde el tacto.
Mi mano existe mientras toca, puede percibir el objeto mientras toca. Escribo sobre la salvia. No me satisface tenerla
delante de los ojos, no es suficiente ver. La cojo entre las manos y sólo tocarla la existencia de la salvia
se refleja en mí.
-Y entonces surge el poema, se alcanza un modo de felicidad...
-La felicidad... Miremos por donde miremos, en un mundo tan inmensamente despiadado, ¿por qué iba el
poeta a ser feliz? Yo he visto siempre en la palabra felicidad una cosa que no va bien con el hombre, encuentro un
rasgo despectivo en la felicidad. El papel que tiene el poeta delante de sí está lleno de heridas y todo
lo que ve, en todas partes, es desesperación. El poeta asume la desesperación como esperanza. La
apropiación de la desesperación por parte de los poetas subyace en su existencia. Pero ¿qué
le importa la felicidad al poeta? Lo mismo sucede con el dolor. El pariente radical de los poetas es el silencio. El
silencio, por otro lado, es sinónimo de infinitud.

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