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Indicios Atmosféricos - Johannes Bobrowski
Traducción, estudio literario y cronología de Alfonsina Janés, presentación de Clara Janés

 

 

 

LIBROS DE ORIENTE
Y DEL MEDITERRÁNEO

 

 

Después de Rilke y Trakl, los caminos de la lírica en lengua alemana pasan por la voz innovadora de Johannes Bobrowski, nacido en Tilsit en 1917 y muerto en Berlín en 1965.

Su libro Indicios atmosféricos es el primero que ve la luz vertido en lengua castellana.

 

STRANDGÄNGER

Noch immer

über dem Schilfland

die Mittagsflamme, über

der Düne

noch immer nicht

das Rauschen der Schwäne, noch immer

das Salzkraut

lautlos,

die Hände im Sand.



Wenn das Sternzeichen fliegt

über dem Sund,

Eis an den Flügeln,

die Wälder aus Grillenstimmen

heraufgehn

über die Öde,

mit hohlen Mündern reden

hinab auf die See -



ich hör dich kommen, du trittst

aus deinen Schatten, wirfst

von der Schulter die Last

Schwemmholz, aus der Hand

huscht dir ein Feuer.



Dich werd is fragen:

Wie heiß ich?

Wo bin ich?

Wie lang noch

bleibe ich hier?

PASEANDO POR LA PLAYA

Todavía

sobre los juncales

la llama de mediodía, sobre

la duna

todavía no

el susurro de los cisnes, todavía        

el caramillo

silencioso,

las manos en la arena.



Cuando vuela la constelación

por encima del estrecho,

hielo en las alas,

bosques de voces de grillo

ascienden

sobre el yermo,

hablan con huecas bocas

en dirección hacia el mar –



te oigo venir, sales

de tus sombras, echas

del hombro la carga

de madera acarreada, de la mano

se te escapa un fuego.



Te preguntaré:

¿Cómo me llamo?

¿Dónde estoy?

¿Cuánto tiempo

seguiré aquí todavía?

 

DAS WASSER

Du sprichst noch,

Wasser, du sprichst,

du kamst im Gesträuch mit den kleinen

Schritten unter dem Wind;

er suchte die Flüsse hinter

der Finsternis und das Boot,

darin der Mond fährt, im Heu,

du hörtest ihn sagen:

Hier sind die Weiden,

hier ist das Eulenhaus.



Aber der Mond blickt hinaus auf die Feuer am Sinai.

Aber das Wasser hört die Fröste von Skythien her.

Aber die Vogelschwärme heben sich über die Wälder.

Aber der Schnee vor dem Himmel errichtet sein Dach.

EL AGUA

Tú todavía hablas,

agua, hablas,

llegaste por la maleza, pasito               

a paso bajo el viento;

éste buscaba los ríos más allá de

las tinieblas y el bote

donde viaja la luna, en el heno,

le oíste decir:

Aquí están los sauces,

aquí la casa de la lechuza.



Pero la luna dirige la mirada a los fuegos del Sinaí.

Pero el agua escucha las heladas procedentes de Escitia.

Pero las bandadas de pájaros se elevan sobre los bosques.

Pero la nieve ante el cielo construye su tejado.

 

 

 

RAZÓN DEL LIBRO

 

Descubrí a Bobrowski por azar. Leí unos poemas suyos en una revista y, de inmediato, sentí que había que conocerlo y darlo a conocer. ¿Por qué me sedujeron hasta tal punto esos poemas? Por su belleza, por su atmósfera y por su atrevimiento. Y fue este atrevimiento, acaso, lo que actuó de reclamo. De hecho, el lector que se enfrenta a ellos no alcanza a saber siempre quién habla o a qué se refiere la voz poética, porque las palabras parecen quedar en el aire y sufrir cambios dentro de la frase, y el hilo de ésta, interrupciones… He aquí, me dije, la realidad y la realidad del pensamiento en su génesis. ¿Quién ha hecho esto, de este modo, en poesía? Era evidente que me hallaba delante de un paso nuevo en la lírica, que después de Rilke y Trakl, en su lengua, éste era el poeta. Como directora de la colección de poesía de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo puse en marcha mi idea sin demora. Encargué la traducción a mi hermana Alfonsina, que es germanista, y, por supuesto, no pensé en los obstáculos, en la enorme dificultad que entrañaría enfrentarse a unos versos llenos de sombras y destellos, que ofrecen un paisaje misterioso y fragmentario, de modo que obligan al salto y a la adivinación.

Clara Janés

 

 

OPINIONES

 

La misión de la poesía es, según Bobrowski, hacer que las cosas resplandezcan. El poeta consigue este resplandor gracias a la unión indisoluble de tema, construcción lingüística, sonoridad, ritmo y mundo de imágenes. Puesto que el poema es resplandor, debe ser captado no sólo ni en primer lugar por las potencias intelectuales del lector, sino especialmente a través de los sentidos. Los sentidos tienen la capacidad de vislumbrar la belleza del resplandor poético aunque en un primer momento la mente no capte del todo su significado. Así toma cuerpo la relación que la poesía tiene con la pintura y la música, artes siempre presentes en su obra y por las que Bobrowski sintió una fuerte atracción.

Alfonsina Janés

 

* * *

 

La poesía no es comunicación, es conocimiento, pero no tal como se entendió a partir de Aristóteles, es decir, como algo que se tiene que demostrar, sino precisamente de lo que no se puede demostrar; es conocimiento del enigma, del misterio; un conocimiento que sólo existe porque existe el poema y no puede traducirse en palabras que no sean las del poema. Esta es la vía que sigue la poesía de Bobrowski que, por un lado, entroncaríamos con el simbolismo de Rimbaud y por otro con el expresionismo de Trakl y también con el irracionalismo de Tristan Tzara. Como consecuencia, Bobrowski se salta todas las normas del lenguaje, en ello reside su gran dificultad, pero también su enorme poder de sugerencia.

Pere Gimferrer

 

* * *

 

Una vez más, ante una poesía como la de Johannes Bobrowski me viene a la memoria mi concepción del poema como el fruto de un granado. El poema no es, en este caso, el resultado de un mensaje lineal y plano, desprovisto de sustancia, sino una especie de microcosmo en el cual cada verso -como cada grano de la granada- es revelador de un mundo propio, de la totalidad del fruto poemático. Es más, no sólo cada verso sino incluso cada palabra. En estos casos, un libro de poesía tiene la virtud de poder ser abordado no sólo por cualquiera de sus páginas, sino a través de cualquier verso. De tal manera que cada verso, cada palabra, nos entrega un mundo. La poesía de Bobrowsi abre, a su vez, ese otro misterio que supone la palabra poética auténtica. En poemas, en versos, en palabras, este poeta nos entrega no sólo el mundo que el ojo ve, sino una realidad trascendida, una realidad que está más allá de la realidad. […]
Quizá por ello, a mí la poesía de Bobrowski me recuerda enormemente la pintura de Chagall, otro gran develador e intérprete de alegorías y símbolos. A veces, los paisajes poemáticos de Bobrowski nos parecen los de Friedrich, pero enseguida el vigor, la fuerza del símbolo nos hablan de una serenidad más compleja, de unos colores más vivos, de una simbología más evidente: la de Chagall.

Antonio Colinas

 

* * *

 

Destacaría esta radical construcción de un lenguaje caracterizado por la elipsis y la supresión del nexo, en el que sólo el sustantivo y el encabalgamiento configuran su aéreo esqueleto verbal. La creación de Bobrowski es un océano comprimido dentro de un solo vaso: las referencias culturales y la lección de la naturaleza constituyen un sistema de corrientes interiores en constante y místico fluir. Su tono melancólico y su carácter de invocación y de conjuro hacen de sus poemas tanto un enigma como una resplandeciente oscuridad tan lejos de Celan como de Lehmann, próxima a la tensión lingüística de Trakl y a la métrica clásica de Klopstock. […] Su comprensión nunca es total sino metonímica: atravesar la opacidad del texto produce un placer tan melancólico como intelectual, en el que figuras de la literatura o de la música funcionan como correlato objetivo del sentimiento que su autor quiere expresar.

Jaime Siles (El cultural de El Mundo)

 

* * *

 

La mejor poesía de la naturaleza pero todo menos que apacible y bucólica. Johannes Bobrowski, poeta alemán ligado profundamente a Prusia oriental, interpela en versos pausados a la parca luz septentrional, al cardillo, al vuelo de los pájaros, convertidos en símbolos de un mundo amenazado: "Las obras de arte son ofrendas en señal de expiación por acciones culpables".

Cecilia Dreymüller ("Los mejores libros de 2001", El País)



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