Inicio Adamar - Revista de Creación - Narrativa

Presentación Números Anteriores Mención Adamar Galardones Mapa Web Pliegos Adamar Lista de Correo
Poesía Narrativa Ensayo Obra Gráfica Música Reseñas Enlaces Las Voces del Árbol






































Encuentro Casual
Rosa Elvira Peláez

 

 

Yo estaba caminando cuando lo encontré en una esquina cualquiera. Nunca nos habíamos visto. Pero ahora creo que nos conocemos de toda la vida.

Me preguntó que a dónde iba, le contesté que no iba a ningún lado sino que venía, pero no sabía de dónde.

"¿Estás loco o te haces?", dijo, y por como me miraba, noté que estaba irritado.

Alcé mis hombros con displicencia. Le comenté que, seguramente, de donde venía las cosas no me habían ido bien porque no me acordaba de nada. Tampoco me interesaba reventar mi memoria para averiguarlo. Esto se lo aclaré bien, sin importarme si contribuiría a su irritación.

"¿Nada de nada?", insistió. Me miraba tan fijo que me picaban los ojos. Pestañeé varias veces. Molestaba su mirada: ya no la veía trasluciendo enojo sino una sensación de ternura que me alteraba. Decidí seguir caminando. Que era seguir llegando desde un punto de partida que yo ignoraba. Tal vez no fuera más que una fuga eterna. Intentar alejarme de donde venía y no me acordaba.

"¿Estás seguro de que quieres irte?", dijo. Su preguntaba la tomé como un reto; su tono me exasperaba.

Volví a alzar mis hombros al responderle: "Estoy seguro. Me voy, o me sigo yendo. Como sea... ".

"¿Y si te digo que sé de dónde vienes?" La insinuación se me enroscó en el cuello, ahogaba. Me hizo titubear, pero no quise preguntar. Negué con la cabeza. No podía hablar, sólo quería seguir mi camino.

"No digas nada, no vale la pena, total... Ve con suerte, hermano", dijo con cariño el desconocido. Después, me dio la espalda y se fue.

Se alejaba y no conté los pasos, para qué, pero supe que la sensación de distancia se congeló en un punto: siempre parecía estar a la misma distancia de mí. Inexplicablemente, yo caminaba detrás de él. Sin poder evitarlo.

Y sigo caminando detrás suyo. Nunca ha vuelto la cabeza hacia atrás. Desconozco si sabe que sigo sus mismos pasos.

No sé a dónde se dirige. He tratado de detenerme pero no puedo. Él nunca se ha dado vuelta para ver el camino que va dejando, pero, lo terrible, es que nunca se ha detenido. Soy su camino y parece no darle importancia.

Sigo sin saber de dónde vengo. Tampoco sé a dónde voy, y esto me desequilibra. Comienzo a temer que ese hombre no vaya a ningún lado, ni recuerde de dónde viene.

 

(De la serie "Cuentos y azares".)



poesía | narrativa | ensayo | obra gráfica | música | reseñas | enlaces
presentación | números anteriores | mención adamar | galardones | mapa web | lista correo
pliegos adamar | las voces del árbol
inicio

© 2002 - Revista de Creación