Inicio Adamar - Revista de Creación - Obra Gráfica

Presentación Números Anteriores Mención Adamar Galardones Mapa Web Pliegos Adamar Lista de Correo
Poesía Narrativa Ensayo Obra Gráfica Música Reseñas Enlaces Las Voces del Árbol






































Escalantes
Adriana Veyrat

 

 


Templo

¿Adriana o Anairda?

Adriana propone un pulso, un salto al vacío, ese territorio que por desconocido e inquietante ejerce un brutal desasosiego. Su fuerza, su imaginación y su proyecto tan sólo tiene la limitación del vértigo.
Luces y sombras –envés y revés, la conocida o la oculta cara de la luna-.

Las esculturas de Adriana proponen ese recorrido, esa distancia: un trayecto desde la estética y desde la ética. Un paso quebradizo, un desfiladero sin dogmas.
Dos mundos probablemente opuestos, pero que de transitar por ellos, no es mentira, es pasión, es placer, es verdad.
Nunca traición.

Javier Tolentino

 

 


Escalante

 

ESCALANTES


La esquina me adelgazó

y la escalera

que entraba

en su ángulo recto

me condujo al punto

de la desaparición.

Pero ya en todo el espacio

me encontraba,

confundida con el aire.

Reconoce al dios del lugar

en el don

de la transparencia,

me dije.

Avanza hacia el misterio

de la negación de los bordes

donde nada arroja sombra.

 

                              Clara Janés

 

 

ESCALERAS DE AGUA

 

 

 

En las simas abisales de la noche,
un ángel blanco
deposita el dolor
y, alas de luz,
asciende deslumbrante.

Enmudece el oscuro
clamor del oleaje.

 

 

A PROPÓSITO DE ESTA EXPOSICIÓN

 

¿La vida se desarrolla en el límite entre el mundo aparente y un espacio misterioso en el que se resolverían, quizás, las incógnitas de la existencia. El hombre atraviesa definitivamente este límite con la muerte? ¿Puede hacerlo de una manera transitoria; hacer un viaje de ida y vuelta, entrever los misterios o sentir el vértigo de la nada, sin morir? Y el enigma, ¿puede hacerse presente allí donde vive el hombre y ser testificado por éste?

Estas esculturas con escaleras simbolizan una puerta en el límite, una vía de acceso al otro lado. Como la existencia, no se dirigen a ningún sitio aparentemente lógico, parecen sumergirse en lo oculto. ¿Cómo completar el recorrido que se entrevé, y para llegar a dónde? ¿Cómo descifrar la clave que insinúan, si es que existe? ¿Se puede atravesar esta frontera con el sueño, la magia, el rapto artístico o espiritual?

Imagino estas escaleras como un espejismo que se le puede aparecer al hombre en cualquier momento, esté dónde esté, dormido o despierto; tentándole, retándole a adentrarse en el camino que quizá sólo le conduzca al vacío. La puerta del límite, ¿está en todas partes y hace falta una percepción especial para atisbarla? El mundo oculto? ¿se entreabre y desvela sus misterios al existente? El hombre se imagina o vive este hecho como un milagro y para vivir el encuentro erige templos. Estas esculturas son también un intento de simbolizar este lugar específico de acogida; el espacio apropiado para el momento ¿de la fusión?, pero el enigma, ¿acaso no lo llevamos dentro? El límite ¿no nos atraviesa? ¿Podran ser estas esculturas una materialización exterior de nuestro interior?

Adriana Veyrat

 


Pórtico

 

Nuestro agradecimiento a la revista Metalocus.



poesía | narrativa | ensayo | obra gráfica | música | reseñas | enlaces
presentación | números anteriores | mención adamar | galardones | mapa web | lista correo
pliegos adamar | las voces del árbol
inicio

© 2002 - Revista de Creación