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LIBROS DE ORIENTE
Y DEL MEDITERRÁNEO

 

ODISEAS ELITIS, ORIENTACIONES
Traducción y prólogo de Ramón Irigoyen


 

 

EL AUTOR Y LA OBRA

Odiseas Elitis (Iracilon 1911, Atenas 1996), premio Nobel de Literatura en 1979, forma parte junto con Solomós, Cavafis, Palamás y Seferis, del grupo de poetas que han dado rango universal a la poesía griega moderna. Orientaciones fue su primera obra y apareció en 1940. En ella recogió el autor toda su obra publicada hasta entonces, en general en pequeños cuadernos o en revistas como Ta Nea Grámata en torno a la cual se vertebró la llamada Generación de 1930.

RAZÓN DEL LIBRO
CASCADAS DE LUZ

Dado que la poesía está estrechamente vinculada con el origen, pues es manifestación del ser, el primer libro puede encerrar la clave oculta de un poeta, o por lo menos una raíz insospechada. Dos selecciones de la obra de Elitis, 50 poemas, traducida por Luis de Cañigral, y Antología, traducida por Alfonso Silván, leídas y releídas durante años, me llevaron a la convicción de que algo así podía darse en su primer libro, Orientaciones. Esta idea me impulsó a incluirlo en la colección Poesía del Oriente y del Mediterráneo no sin cierto riesgo pues, al ser ésta la primera vez que se traduce entero a cualquier idioma, no lo conocía más que parcialmente.

Dos tipos de poemas surgen en las páginas de Orientaciones, unos más ceñidos y esencialistas, que completan las partes iniciales "Del Egeo", "Orión" o "Clima de ausencia", vinculados sin duda al momento en que Elitis estuvo próximo al hermetismo italiano de Montale, y otros, como los de "Clepsidras de lo desconocido" o "El concierto de los jacintos", donde irrumpe el surrealismo, por emplear el decir de Jorge Guillén, con frescura de génesis. Este primer surrealismo de Elitis, en la línea de Eluard, es dúctil y su verso, que parece seguir el enunciado de Aragon en el Traité du Styl, "como el agua que corre" y a la vez lleno de colorido, porque también dijo Aragon "eso tiene que arder".

Elitis, Premio Nobel 1979, fallecido el pasado marzo a la edad de 85 años, formó parte del grupo Ta Nea Grámata (Las Nuevas Letras), junto a Seferis y al novelista Zeotocás, entre otros, que luchaban por la renovación de los medios expresivos. Elitis cumplió con su parte no sólo a través del surrealismo, sino incorporando el lenguaje arcaico bizantino -lo que surge en su obra acaso más conocida Axion esti (Dignum est)-, y expresiones populares (él mismo señaló que la palabra "se pulimenta como la piedra en los labios del pueblo"), motivo por el cual suele decirse que su obra es intraducible.

Aunque no lo expresé, eso fue lo que sentí ante la protesta de Ramón Irigoyen cuando le encargué la traducción. A pesar de ello conseguí primero hacerle frente y después verla modificada en contento (de Irigoyen y mío). El traductor parte siempre de una imposibilidad, pero no absoluta, pues bien dijo el poeta turco Fazil Hüsnü Daglarca: "la poesía aparece cuando desaparecen las palabras". Elitis, por su parte, escribió: con las varetas puede que se cojan pájaros, nunca se coge un trino. Se necesita la otra vara, la de la magia".

La magia de un libro reside también en su presentación: su letra, su papel, su cubierta. Un excelente pintor que vive mirando al mar, Pedro Pertejo, se encargó de dar gaviotas y ventanas dibujadas a las ventanas escritas de Elitis, y también una luz especial. Orientaciones es un mundo lleno de destellos, de "azulada distancia", de "cascadas de luz". Al leerlo ahora de cabo a rabo esa luz lo señala no sólo como origen sino como testamento, pues también escribió el poeta:. "He aquí lo que espero cada año, con una arruga más en la frente y una arruga menos en el alma: la inversión total, la transparencia absoluta…"

Clara Janés
Artículo aparecido en Diario 16, (23.11.96)



ORION


Fue compatible con la amargura el mundo,

Mentiras fugaces dejaron los labios

La noche aliviada

Del ruido y de la preocupación

Dentro de nosotros se transforma

Y su nuevo silencio destella revelación


Encontramos nuestra cabeza en las manos de Dios.



II


Una plegaria transfigura sus alturas

Cambia de cauce el tiempo

Y desnudos de terrenal zozobra

A otros pensamientos nos conduce


¿Dónde está el pulso del suelo

La sangre en la memoria de nuestros rostros

El auténtico viaje de ida?



III


De las corruptibles lágrimas descendientes

Remeros de los vanos lagos

Dejamos la piel terrena

Y en el murmullo de los árboles palpamos

Nuestras palabras

Por última vez


Ahora en nuestras frentes se avecindaron estrellas.



IV


Imagen ¡oh! inalterable

Cascada de luz

Vistes cada suspensa noción

Que acerca nuestra esperanza

Hacia la ataraxia

Allí el interrogante que nos separa


Estás en todas partes Compartes

Nuestras oscuras arpas

Inmaterial envoltura.



V


Huyeron nuestros ojos pero iban por delante nuestras almas

En su encuentro en los cielos

Brilló un puro instante

Temblor angustioso

El fiel reflejo de nuestras entrañas


Más arriba

En la unida soledad de sus astros

Se entroniza la Calma


Porque la liberamos de nuestro cuerpo

Porque la dejamos vacía de nuestras esperanzas

Porque le llevamos en ofrenda nuestra Idea


Regenera sentimientos.



VI


En nosotros se diluyó el Silencio

Su arcángel tocó el fondo

A inhabitable caos hizo rodar a la memoria

Cuando nos ofrendamos a una increíble ribera


Ribera de las leves sombras

Soñada por lágrimas antaño

Los áureos estigmas nos miraron

Tanto que nos desprendimos de nuestro peso

Como nos desprendimos del pecado!



VII


Inteligible destello

Azulada distancia

¡Purificación del alma!

Como si faltara el terrenal ruido

Como si se detuviera la maldad de la memoria

Puro palpita

Nuestro nuevo sueño

Nos lleva de la mano una invisible mano


Donde calma se vuelve el cielo inocente

Donde el alma es puesta a prueba inalterable.




OPINIONES

EL PRIMER ELITIS

Escribo Odisea Elitis porque así lo hace y lo aconseja un traductor del griego tan fino y ajustado como es Ramón Irigoyen, a cuyo cargo ha estado la traslación de Orientaciones el primer poemario del Premio Nobel de 1979, fallecido el pasado mes de marzo. El lector en castellano tiene ahora la primera oportunidad de disfrutar de este libro ya que, salvo poemas sueltos o fragmentos, no se había traducido al completo.

Irigoyen, que es, en mi opinión, el mejor traductor de Kavafis, la ha emprendido ahora con Elitis y celebro que no haya huido ni tan siquiera de la farragosa e interesante cuestión del nombre, de modo que en lo sucesivo cada uno lo podamos ortografiar a nuestro criterio, pero teniendo criterio. […]

Irigoyen opta por Odiseas Elitis siguiendo a Linos Politis, Manuel Galiano y Pedro Bádenas y sugiere que se haga así en lo sucesivo. Bien, pues aquí tiene su primer y obediente discípulo.

Elitis (1911-19996), seudónimo de Odiseas Alepudelis, es ya como personaje, un ser fascinante por homérico: campeón de los 100 metros lisos, estudiante de Químicas, de Derecho y otras carreras (todas sin terminar), profeta, pintor y estilista, su proximidad con Lorca nos lo acerca aún más, aparte de que fuera un escritor amigo de España, hasta el punto de que en 1980 fue nombrado hijo adoptivo de Toledo… No ocultó su admiración por la obra de Lorca, de Salinas, de Altolaguirre, de Alberti, de Aleixandre, las cuales conocía razonablemente.

El poemario que ahora nos llega
Orientaciones se publicó por primera vez en diciembre de 1939 aunque lleva fecha de 1940. Unos pocos años antes había editado tres plaquettes, una, en 1936, con este mismo título, y otros dos en los años 1937 y 1938 con los títulos de Las clepsidras de lo desconocido y Espóradas, que no son sino partes del mismo conjunto.

El libro, leído ahora como conjunto unitario -¡tan tarde para muchos de nosotros!- nos muestra a un poeta atentísimo a la palabra, cuidadosísimo del lenguaje al que todavía la falta la voz personal que posteriormente adquiriría, pero la apunta, de eso no caben dudas.

Irigoyen hace unas observaciones que me parece atinadísimas:

  • "En el terreno del estilo, desde los primeros poemas se hace patente la enorme capacidad verbal del poeta."



  • "Elitis es, primordialmente, un estilista nato de primerísimo nivel: lima la palabra hasta dejarla destelleante como un lingote de oro".



  • "Tiene un chorro de voz de poeta bíblico".



  • "Elitis tiene la garganta profunda de un jotero aragonés que se hubiera pasado la vida memorizando a Píndaro (…) junto con los mejores poetas de la himnografía eclesiástica bizantina" (…) "Cavafis en cambio, sabe muy bien que su poesía mejora cuanto más se aleja de la canción y se aproxima más al tono de un buen editorial de periódico".

He preferido poner, es esta reseña, las opiniones más directas en boca de quien mejor conoce el tema; no obstante quiero dejar constancia aquí de que la lectura de Orientaciones me ha revelado un poeta de intensidad ya conocida, pero de una estética muy próxima a la poesía española que le es contemporánea. Pese a su estrecha relación con Nicos Gatsos y su proximidad con Seferis, he visto en este Elitis más a Lorca y a Eluard que a sus contemporáneos. Afirmo esto en base a las imágenes superpuestas, excesivas incluso, morosas y robustas, a un mundo luminoso, a unas metáforas que hacen daño.

Ricardo Bellveser
Las provincias, 16 de noviembre de 1996



Ramón Irigoyen se ha enfrentado con éxito a los retos de la traducción creativa: la arquitectura de la obra, los esquemas rítmicos y sintácticos, los efectos (aliteraciones, repeticiones, simetrías y asimetrías…), las imágenes, las sinestesias, la elección de palabras -de vital importancia-, el uso de raíces griegas… La lectura de Irigoyen penetra con tino en la urdimbre en que se teje la semántica de Orientaciones y su escritura toma prestado el telar de Elitis, e incluso muchos de sus hilos. Irigoyen no cae en la tentación de convertir a Elitis en un poeta de la generación -española- del 27. El mejor homenaje al poeta muerto. Nueva vida a sus versos en otra lengua. "En el fondo de la música viajamos juntos…" ("El concierto de los jacintos, VIII", Espóradas).

Vicente Fernández González
Laberinto de Zinc, nº 3, Málaga, primavera, 1997




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