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101 Poemas - Hafez Shirazí
POEMAS
¿QUÉ SE HIZO? No hallo en nadie apoyo alguno, ¿qué fue de los amigos?
ANOCHE VI A LOS ANGELES Anoche vi a los ángeles llamar a la puerta de la taberna,
DESIERTO DE SILENCIOSOS ¡Levántate y en la copa de oro el licor del gozo vierte,
ME LIBERO Y ME LEVANTO ¿Las albricias de tu encuentro dónde están? que de la vida me libero y me levanto.
Del "Prólogo" "Comparables a los hermosos alicatados de las mezquitas iraníes, los versos de Hafez están tan llenos de destellos y de movimiento que nos atrapan; ostentan un dominio técnico, una brillantez de imágenes y una melodía tales que sólo pueden ser el fruto de un creador inspirado y, ante todo, inteligente y lúdico. A través de ellos podemos detectar el goce de su autor al realizar sus piezas como un orfebre y a construir ese mundo propio singular y deslumbrante, como un mosaico formado de piezas análogas que aparecen en posiciones distintas y cambiando de contexto, de modo que el ojo no tiene reposo y es siempre atrapado por la sorpresa. Esto explica que dichos poemas no envejezcan, que a cada lectura parezcan renovados, y que estén presentes en el mundo persa actual como referencia y punto de apoyo, tanto en la vida cotidiana -pues a ellos se acude para consultar el futuro- como en la creación."
Palabras pronunciadas en la presentación del libro, que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el 5 de febrero de 2002 Buenas tardes, es para mí un verdadero placer participar en la presentación de este libro por muy diversos motivos que tienen que ver muy directamente con el contenido del mismo. En primer lugar porque se trata de una magnífica edición bilingüe que va precedida de una introducción excelentemente documentada, erudita sin pedantería, y quizá lo más importante, atravesada de un sentimiento de empatía con el autor cuya obra se comenta, que una vez más pone de manifiesto la exquisita sensibilidad de Clara Janés y su buen conocimiento del tema y del poeta que presenta. En segundo lugar porque la traducción de los poemas, en la que convergen la maestría de Ahmad Taherí y la sensibilidad de Clara Janés, es a la vez directa y evocadora, casi en la misma medida en que sin duda lo es el texto original, al que yo, lamentablemente no puedo acercarme pero que puedo vislumbrar a través de mi experiencia con textos que pertenecen a una similar tradición en contenido y estética como son los escritos de poetas y místicos árabes. La cosa no queda ahí, la combinación perfecta de intereses y trasvases que se produce entre Clara Janés y Ahmad Taherí da lugar a un texto fiel que, sin perder nada de su belleza originaria, retiene sonoridades y colores propios de la lírica española, mientras que las resonancias particulares propias de la lírica persa, los aspectos simbólicos privativos, que al lector en castellano podrían escapársele, quedan recogidos en notas finales y en un glosario acertadísimo de términos que no entorpecen una lectura continuada y un disfrute directo de los versos. Así que no sólo la introducción sitúa al lector y los poemas lo fascinan, sino que notas y glosarios le aportan informaciones preciosas para el disfrute completo de la hondura de la obra de Hafez. Sin embargo, un texto no es sólo lo que dice o cómo lo dice, sino lo que trae a la mente y las posibilidades que otorga de abrir una reflexión diferente. A mí, personalmente, este texto me sugiere, y con ello voy a terminar, una idea que tiene que ver directamente con el presente y no tanto con el siglo XIV en el que viviera Hafez. Hoy hablamos de globalización y también de choque de culturas, de lo primero, como la gran solución uniformadora de la civilización humana, y de lo segundo como la amenaza que quiebre esa armonía unitaria. La producción de Hafez de Shiraz es un ejemplo perfecto de globalización, porque su obra es un tejido unido por hilos invisibles, cuya trama está compuesta por sedas que representan a los textos apócrifos del rabinismo judío, como los símbolos que recuerdan a Salomón y la reina de Saba, por sedas que expresan el simbolismo de la luz y las sombras, tan caro a la tradición más rancia de las literaturas semíticas, pues además del texto bíblico y otros textos mesopotámicos ya aparece en los poetas preislámicos árabes, compartido con el mejor platonismo griego. Otros hilos de la urdimbre presentan el logos de la tradición cristiana, esa imagen de Jesús como palabra, que por otra parte tan fiel es a la más genuina tradición coránica tal como aparece a la azora de María, o aluden a los reyes de Persia o a los lugares emblemáticos de sus gestas o a los cultos y deidades zoroastrianos, pertenecientes a la más cara y significativa tradición irania. Esta riqueza plural y abarcadora, se reúne por el genio de un individuo claramente incardinado en la tradición musulmana, Hafez de Shiraz, que compone un mundo poético rompedor e individual, con personalidad propia, y significativo de una identidad bien separada y definida. La poesía de Hafez es un ejemplo perfecto de suma y reelaboración de materiales de muy diversa procedencia cultural, perfectamente integrados y que niegan que la globalización deba ser monosémica o que el encuentro de civilizaciones haya forzosamente de llevar a un choque destructor. Este libro, pues, en mi opinión, suma todas las características que uno debe esperar en un libro: una edición cuidada formativa e informativa, un disfrute del texto, y la apertura hacia un nuevo pensamiento que lleve a la actualidad y nos proyecte hacia el futuro. Por todo ello vuelvo a dar las gracias a Clara Janés y a Ahmad Taherí por invitarme a participar de tan hermoso trabajo, pero especialmente nuestro agradecimiento a Hafez, que a través de los siglos sigue estimulando en nosotros la sensibilidad hacia la belleza y la búsqueda de la verdadera la naturaleza del hombre.
Montserrat Abumalham
Estoy totalmente de acuerdo con Montserrat con todas las alabanzas que ha hecho tanto a la traducción como a la introducción y al glosario y, por tanto, me eximo de hacer más comentario a ello. Únicamente quiero señalar que a mí me parece que los dos traductores han logrado realmente un mosaico en danza. Yo no conocía a Hafez, pero he recorrido otros poetas persas y árabes, he leído mucho a Corbin y Hafez me ha impactado por las razones que voy a decir ahora y, naturalmente, me ha impactado en una traducción castellana que me parece espléndida. Como digo me parece que se trata de un mosaico en danza, en el que prima la ligereza, el repiqueteo sobretodo, que es lo que a mí más me ha llamado la atención. Hafez me parece un poeta esencialmente trágico y de gran musicalidad. Creo que el título del libro de Hillman que cita Clara es perfectamente adecuado: La danza de la vida. Diría que Nietzsche todavía está removiéndose en su tumba con los poemas de Hafez. Puesto que todo son alabanzas, solamente voy a hacer una pequeña crítica: hay un personaje, que considero es el personaje que al trasluz está en Hafez, llamado Jezr, el verde. Quizá es el más hermoso que existe en toda la literatura y en toda la mística islámica. Pues bien, en un momento determinado del glosario, aparece la voz "Experto en verdor", y hay una duda sobre qué puede ser este "Experto en verdor", y no debe haber ninguna, pues claramente es el verde, Jezr, y las conexiones que esto lleva y que en la traducción se ven espléndidamente, deben quedar claras en el glosario, la conexión entre Jezr, las partículas y esas chispas divinas gnósticas, el Malakut, la forma interior de luz y el pavo real, sin olvidar otro de los tutores de Hafez, que a mí de esta literatura persa es el que me sigue conmoviendo más, al Hal.lach (o Hallay). Y Mansur Hal.lach era llamado el pavo real. Los musairíes y los drusos lo tienen a él por el pavo real, la perla y, en definitiva, el hombre verdadero. Yo creo que este trabajo de Clara y Ahmad es un verdadero azar concurrente maravilloso. Ya nos han dado nada menos que los Rubayat de Rumi y Tres poetas persas contemporáneos y Clara ha traducido, además a Farid ud-Din Attar, El libro de los secretos. Se trata, por parte de Clara, en este peregrinaje de amor que es toda la trayectoria de su propia poesía, de un auténtico viaje a Oriente en el que se ha encontrado con Ahmad. Y este libro, 101 poemas, es una especie de aventura sin fin, de encuentro sin fin con la poesía de Hafez, con el barzaj, ese mundus imaginalis que también ha recorrido Corbin. Hay una obra de Clara Janés, que preludia ya esta traducción, el Diván del ópalo de fuego, o la leyenda de Layla y Machnún, leyenda que también aparece en Hafez. Yo creo que lo que se ha producido aquí, perdóneme el publico persa, pero los españoles lo van a entender muy bien, es un Hafez clarificado. Y empieza la tragedia, pues a mí me parece que, de haberle conocido, Nietzsche habría amado profundamente a este poeta, como lo amó profundamente Goethe, y no se ha puesto de manifiesto todavía cómo Goethe sigue cursos persas y sobre todo de Hafez. Yo creo que lo que hay en él es una permanente danza dionisíaca, en términos nietzscheanos, y son muy curiosos los paralelismos y la broma fundamentalmente al centrarse en el zoroastrismo. Zoroastro está en los dos. Hafez le habría enseñado mucho a Nietzsche. Pero sería muy largo hablar de esto y es cuestión de ser breve. De todos modos hay una expresión de mi maestra, del onceavo aniversario de cuya muerte hoy es el día previo, María Zambrano, pues murió el 6 de febrero de 1991 -hoy estamos a cinco-; decía que hay una expresión de ella sobre Nietzsche, con la que estoy totalmente de acuerdo, en la que lo califica de "éxtasis malogrado". Yo estoy preparando un libro con los textos de María Zambrano sobre Nietzsche y, que me haya caído a la vez en paralelo Hafez, ha sido un azar muy concurrente porque ahora entiendo mucho mejor por qué María Zambrano dice que Nietzsche es un "éxtasis malogrado". En todo caso hay muchos elementos en común entre ambos, inclusive el eterno retorno, el giro de las esferas de Hafez, el año del ser de Niezsche, los eones, ese profundo amor a la vida, pero también quiero señalar otros elementos en este típico poeta trágico que es Hafez, en común con el propio Chaucer, con Fraçois Villon, con Rabelais y, sobre todo, con Gérard de Nerval. Y no les eximo a ustedes de escuchar unos versos de Nerval, que Hafez hubiera entendido muy bien, y con esto acabo, porque me parece que toda su poesía está aquí, en el Malakut, ese ser divino que permite que uno pueda ser un libertino y un bohemio y, sobre todo un gran crítico de todo género de hipocresía como es Hafez, y también ese ir al fracaso, ir a la ruina y encontrar el tesoro… ¿Y cuál es el tesoro? Gérard de Nerval lo decía casi en términos de Hafez. Dice Gérard de Nerval en los "Versos áureos o dorados" Con frecuencia en el ser oscuro
Jesús Moreno Sanz
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