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Cinco poetas
checos, Nezval, Seifert, Halas, Holan, Orten
Fue a partir de este momento cuando escribió sus obras capitales: Sin título (1963), Avanzando (1963), Una noche con Hamlet (1964), Dolor (1965), Toscana (1963), En el último trance (1967), Un gallo para Esculapio (1967) y el póstumo Abismo de abismo. En el año 1963 fue rehabilitado y su obra volvió a aparecer, se le concedió luego el Gran Premio del Estado Checoslovaco y por dos veces el Premio de la Unión de Escritores y se le nombró Artista Nacional. Él, sin embargo, no salió de su casa para recibir estos honores. Hizo una sola excepción, un viaje a Italia, en 1966, cuando le otorgaron el Premio Etna-Taormina. El mundo de Holan, cargado de simbolismos, nos remite al dominio de la noche, donde todo es enigmático y fantasmal, donde las preguntas, surgiendo de la implacable oscuridad, repiten obsesiones. Y buceando en estos abismos, el poeta logra algunos atisbos de luz que nos comunica: es necesario remontarse a los orígenes de lo creado, buscar las huellas del paraíso, mirar a los niños y comunicar con los ángeles, porque todo es fugaz, la nada es omnipresente y hay que contar con lo invisible, como realidad, y vivir con los espectros. Todo es posible e imposible a la vez, y en sostener ese pulso reside el don misterioso que caracteriza al hombre. Clara Janés
FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA [Se trata de una de las dos que concedió Holan, realizada por Vladimír Justl con motivo de la publicación en revista de Una noche con Hamlet. Apareció en Literární Noviny, Nº 19, Praga, 1964, pág. 6.]
CON VLADIMÍR HOLAN ¡Noche, amiga mía, ya no sé dónde ir! Sí, contesta la noche, -Precisamente hoy ha aparecido en la revista Plamen, Una noche con Hamlet. Trabajó usted en esta obra muchos años, desde 1949 a 1956 y de nuevo volvió a ella en 1962; y todavía añadió algo e hizo algunos cambios y correcciones en las pruebas y tiene aún algunas más preparadas para cuando salga el libro, con ilustraciones de Vladimír Tešar, en el próximo otoño. ¿Qué podría decir del trabajo que ha supuesto esta creación? -La época en que escribí Una noche con Hamlet fueron los años más crueles de mi vida. En mi desesperada soledad estaba bien situado para recibir todos los horrores de ese tiempo. Pero sería un error comprender el poema sólo como una expresión de esos sucesos particulares, puesto que siempre me ha concernido el hombre y el drama humano en general, la condición humana y su destino desgraciado, que soporta en todo tiempo. Estoy aquí y no lo estoy. También lo he estado. Por supuesto el tema de Hamlet no me surgió de pronto, sino –como quedará claro a través de la sucesiva aparición de toda mi lírica- este tema se adelantó en diversos poemas y vivió en otros paralelamente. Me atormentaba la pregunta: ¿Quién fue Hamlet? Si fuera eso y sólo hubiera tenido una idea, no habría escrito ni una línea. Es seguro que durante muchos años vivió en esa casa, y nos dio a ambos la bendición. Fueron diálogos ad infinitum, no siempre tolerantes, no siempre amistosos, pero siempre apasionados. Algo de ellos he atrapado tal vez en ese poema.
-¿Hablaron también de arte? -Sí, sólo que precisamente de arte Hamlet no recibió mucho de mí. -En cambio él más de una vez iluminó con un relámpago el misterio: “Tanto
mejor es el poema cuanto mayor es el poeta, Habla usted de armonía atonal. Estos son sus términos.¿Qué quiere decir? -Esta conjunción se me ocurrió mientras trabajaba en Soldados del ejército rojo, cuando intenté acercarme al verso libre prosaizado, construido partiendo de principios distintos a los de la métrica del verso tradicional. Escribir en verso libre significaba desde luego el mínimo conocimiento de las principales creaciones métricas antiguas y no precisamente malas, sino perfectamente construidas. Escribir en verso libre significó para mí buscar de nuevo, pienso, de esto da testimonio mi obra Avanzando. Buscar el sentido original de las palabras, descubrir su semántica interna. Entiendo por armonía atonal una especie de instrumentación sin tono, una armoniosa disarmonía. Me interesó el ritmo interior de las imágenes, su armonía sin tono, las conexiones casuales y mutuas, la relación entre las palabras, su oculta tensión interna. Por supuesto: incluso el manuscrito del verso libre –aunque a menudo y para cada uno no a primera vista- revela su diletancia o su maestro. En poesía no hay dispensa de nada, porque la disciplina y el orden se suponen. Particularmente hoy, después de semejantes escuelas poéticas y principalmente después del jugueteo del Poetismo, es fácil escribir algunos versos buenos. Pero, ¿es eso poesía? -Seguramente no.¿Qué es, según su opinión, lo que hace poesía a la poesía? -No vacilaría en decir que es la atmósfera de metafísica, en la cual únicamente vive el pensamiento, alimentado por toda la existencia humana. -Tras quince años de silencio, hasta 1963, han aparecido ahora numerosos libros suyos: Mozartiana, Guardia nocturna del corazón, Sin título, Historias, Avanzando, y ahora Una noche con Hamlet, y después aparecerá Dolor, una suerte de diario poético de los años 1949 a 55. -¡Que pena, parece demasiado de golpe! Pero muchos de esos versos han estado en la maleta de soldado durante un cuarto de siglo. Primero no los quise dar, luego fueron prohibidos. Llegó el tiempo de callar… Existe la mordaza y existe también la cruel pregunta ¿por qué escribir? Aunque la excitación de escribir un poema es la fuerza más ardiente, pero una vez alcanzada la forma, entonces la misma creación puede esperar una vida futura. Por supuesto hay momentos, y pueden durar años, en que al hombre no le queda sino hablar solo consigo mismo… Esto es por supuesto siempre una cárcel, como se diría: muro por muro… -De esto da testimonio sobre todo el ciclo Miedo, de Triálogo, y habla de ello en el primer verso de Una noche con Hamlet y muy concretamente en el poema “Muro” que escribió en junio de 1963: ¿Por qué te
pesa el año, Creo que la pregunta de este poema no está bien planteada. Al menos como lector no se nada de los años más duros, de los posteriores sí. Trágico para el poeta y el desarrollo de la poesía, no para los poemas sólo. Su excepcional altura y fuerza poética demuestran precisamente eso, que estos versos no envejecen, que los captamos como poesía contemporánea. -Aquí sólo debemos guardar silencio puesto que, desgraciadamente, existe el tiempo futuro… -Pero la poesía vive en el futuro. -Nunca eché la vista atrás, pero parece que oigo pasos tras de mí… -¿Y qué hay del presente? -Sólo fíjese en él: veo ya su espalda. Pero si a usted le interesa su rostro… Me gusta su rostro joven. Con una excitación llena de angustia escucho dos programas de radio: “Micrófono de los jóvenes” y “Ayer cumplí 15 años”. Para mí se trata en ellos de jóvenes, en general seres infelices, que –no temo decirlo- vegetan lejos de la vida. Sus voces adolescentes, jóvenes, tan a menudo rotas, rebeldes pero temblorosas –por qué no lo confesaría- me han empujado más de una vez a la desesperación. […] -Y todavía una pregunta: ¿considera usted que la poesía debe ser declamada, recitada? -Alguna sí, alguna no. ¿Cuál sí, cuál no? Hamlet no se hizo esta pregunta. Sin duda la poesía es hermana de la muerte, puesto que lo es de la vida… Nada del otro mundo pero toda ella misterio. Y usted la ve ya en la puerta, (como decía Bernanos) con aquel rostro obstinado suyo, su rostro de siempre, como se diría, el rostro de la penuria. ¡Pero princesa! ¡Pero Poesis perennis! La sensibilidad del auditor de versos de hoy día pide, según creo, una declamación no patética, sin que por eso sea ordinaria, por ello entiendo una anonimidad callejera, una falta de colorido cotidiana. Incluso aquí se trata de la tensión interna, del entusiasmo individual del que declama… […] -Y ahora una pregunta demasiado habitual, pero necesaria: ¿qué escribe en este momento? -Desde el año 1961 estoy experimentando algunos destellos apagadizos de poesía, a través de los cuales finalmente se sitúe la muerte delante de la vida. Hay sitio en mí, más aún, espacio -La muerte cara a la vida [se refiere a Toscana]. Este hallazgo está ya apuntado en Una noche con Hamlet: “Sólo si te reconcilias con la muerte” dijo Hamlet / aprenderás que todo es realmente nuevo bajo el sol”. -Tal vez –acaso, ¡amigo!- la muerte cara a la vida! También princesa […] -Desde 1961, dice. Pero el último poema de Dolor, el libro anterior, está fechado el 4 de marzo de 1955. ¿Significa esto que durante casi 6 años se ha dedicado a escribir sólo Toscana? -Sí, me parecía inútil, después de tantos años de hablar a los muros, escribir versos como un muerto para los muertos. Tal vez por eso me obsesionaba el deseo apasionado de despedirme de la vida en la tierra. Así nació Toscana. Aunque quería morir en Bohemia, trasladé (¡ay de mí, sin alas!) la acción a Italia, que había visitado hacía muchos años. ¿Años? No, recuerdo bien, fue el año en que murió Otokar Březina, es decir, en 1929. -Así que es su última obra de grandes dimensiones. ¿Se siente bien en ella, le gusta? -Como mi muerte, que no me gusta.
POEMAS
CONOCIMIENTO
Si la vida navega siguiendo el curso de las aguas
BUT NEVER DOUBT I LOVE
Una rata de agua sobre el pecho de Ofelia ahogada,
MUERTE
La arrojaste de ti hace muchos años
ENCUENTRO V
Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
ENCUENTRO EN EL ASCENSOR
Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
UN DÍA POR LA MAÑANA
Un día por la mañana, al abrir la puerta,
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