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LIBROS DE ORIENTE
Y DEL MEDITERRÁNEO

 

Cinco poetas checos, Nezval, Seifert, Halas, Holan, Orten
Selección, traducción y prólogo de Clara Janés (1993)


 

 

 

 

 

Destacamos uno de estos poetas:

Vladimír Holan (Praga 1905-1980) es una de las cumbres de la poesía del siglo XX. Si en un comienzo siguió a Mallarmé, alrededor de 1930, con el rumbo de los acontecimientos históricos modificó su estilo y escribió poemas sencillos para el pueblo, sobre todo durante la ocupación nazi de su país, Checoslovaquia. A pesar de ello, en 1948, el gobierno comunista lo acusó de "formalismo decadente" y lo prohibió. Como respuesta, el poeta se recluyó en su casa de la isla de Kampa e inició una vida extraña, nocturna, en la que no veía a nadie, mantenía las cortinas echadas y la puerta cerrada con tres cerrojos: no tardó en convertirse en mito vivo.

Fue a partir de este momento cuando escribió sus obras capitales: Sin título (1963), Avanzando (1963), Una noche con Hamlet (1964), Dolor (1965), Toscana (1963), En el último trance (1967), Un gallo para Esculapio (1967) y el póstumo Abismo de abismo.

En el año 1963 fue rehabilitado y su obra volvió a aparecer, se le concedió luego el Gran Premio del Estado Checoslovaco y por dos veces el Premio de la Unión de Escritores y se le nombró Artista Nacional. Él, sin embargo, no salió de su casa para recibir estos honores. Hizo una sola excepción, un viaje a Italia, en 1966, cuando le otorgaron el Premio Etna-Taormina.

El mundo de Holan, cargado de simbolismos, nos remite al dominio de la noche, donde todo es enigmático y fantasmal, donde las preguntas, surgiendo de la implacable oscuridad, repiten obsesiones. Y buceando en estos abismos, el poeta logra algunos atisbos de luz que nos comunica: es necesario remontarse a los orígenes de lo creado, buscar las huellas del paraíso, mirar a los niños y comunicar con los ángeles, porque todo es fugaz, la nada es omnipresente y hay que contar con lo invisible, como realidad, y vivir con los espectros. Todo es posible e imposible a la vez, y en sostener ese pulso reside el don misterioso que caracteriza al hombre.

Clara Janés

 

FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA

[Se trata de una de las dos que concedió Holan, realizada por Vladimír Justl con motivo de la publicación en revista de Una noche con Hamlet. Apareció en Literární Noviny, Nº 19, Praga, 1964, pág. 6.]

 

CON VLADIMÍR HOLAN

¡Noche, amiga mía, ya no sé dónde ir!
Para todas las nadas que no sirven para nada
tengo solamente algo de blanco aquí y allá…

Sí, contesta la noche,
pero si yo hubiera malgastado el negro como tú
                            
hace tiempo que hubieses dejado de ser tiniebla.

-Precisamente hoy ha aparecido en la revista Plamen, Una noche con Hamlet. Trabajó usted en esta obra muchos años, desde 1949 a 1956 y de nuevo volvió a ella en 1962; y todavía añadió algo e hizo algunos cambios y correcciones en las pruebas y tiene aún algunas más preparadas para cuando salga el libro, con ilustraciones de Vladimír Tešar, en el próximo otoño. ¿Qué podría decir del trabajo que ha supuesto esta creación?

-La época en que escribí Una noche con Hamlet fueron los años más crueles de mi vida. En mi desesperada soledad estaba bien situado para recibir todos los horrores de ese tiempo. Pero sería un error comprender el poema sólo como una expresión de esos sucesos particulares, puesto que siempre me ha concernido el hombre y el drama humano en general, la condición humana y su destino desgraciado, que soporta en todo tiempo. Estoy aquí y no lo estoy. También lo he estado.

Por supuesto el tema de Hamlet no me surgió de pronto, sino –como quedará claro a través de la sucesiva aparición de toda mi lírica- este tema se adelantó en diversos poemas y vivió en otros paralelamente. Me atormentaba la pregunta: ¿Quién fue Hamlet? Si fuera eso y sólo hubiera tenido una idea, no habría escrito ni una línea. Es seguro que durante muchos años vivió en esa casa, y nos dio a ambos la bendición. Fueron diálogos ad infinitum, no siempre tolerantes, no siempre amistosos, pero siempre apasionados. Algo de ellos he atrapado tal vez en ese poema.

-¿Hablaron también de arte?

 -Sí, sólo que precisamente de arte Hamlet no recibió mucho de mí.

 -En cambio él más de una vez iluminó con un relámpago el misterio:

“Tanto mejor es el poema cuanto mayor es el poeta,
¡y no al contrario!”, añadió, y continuó:
“Y ya eres un gran poeta, si te preguntas por quién perderte…
el arte como tarea que te impida enorgullecerte…
te digo que el arte es llanto,
algo para uno, nada para todos,
porque con sólo tener esperanza el futuro es tuyo…
Siempre nos está excediendo algo, pues incluso el amor
es sólo una parte de nuestra certeza… Armonía atonal…
Y el dolor como castigo, por ser,
incluso el dolor, pasajero…”

Habla usted de armonía atonal. Estos son sus términos.¿Qué quiere decir?

-Esta conjunción se me ocurrió mientras trabajaba en Soldados del ejército rojo, cuando intenté acercarme al verso libre prosaizado, construido partiendo de principios distintos a los de la métrica del verso tradicional. Escribir en verso libre significaba desde luego el mínimo conocimiento de las principales creaciones métricas antiguas y no precisamente malas, sino perfectamente construidas. Escribir en verso libre significó para mí buscar de nuevo, pienso, de esto da testimonio mi obra Avanzando. Buscar el sentido original de las palabras, descubrir su semántica interna. Entiendo por armonía atonal una especie de instrumentación sin tono, una armoniosa disarmonía. Me interesó el ritmo interior de las imágenes, su armonía sin tono, las conexiones casuales y mutuas, la relación entre las palabras, su oculta tensión interna. Por supuesto: incluso el manuscrito del verso libre –aunque a menudo y para cada uno no a primera vista- revela su diletancia o su maestro. En poesía no hay dispensa de nada, porque la disciplina y el orden se suponen. Particularmente hoy, después de semejantes escuelas poéticas y principalmente después del jugueteo del Poetismo, es fácil escribir algunos versos buenos. Pero, ¿es eso poesía?

-Seguramente no.¿Qué es, según su opinión, lo que hace poesía a la poesía?

-No vacilaría en decir que es la atmósfera de metafísica, en la cual únicamente vive el pensamiento, alimentado por toda la existencia humana.

-Tras quince años de silencio, hasta 1963, han aparecido ahora numerosos libros suyos: Mozartiana, Guardia nocturna del corazón, Sin título, Historias, Avanzando, y ahora Una noche con Hamlet, y después aparecerá Dolor, una suerte de diario poético de los años 1949 a 55.

-¡Que pena, parece demasiado de golpe! Pero muchos de esos versos han estado en la maleta de soldado durante un cuarto de siglo. Primero no los quise dar, luego fueron prohibidos. Llegó el tiempo de callar…

Existe la mordaza y existe también la cruel pregunta ¿por qué escribir? Aunque la excitación de escribir un poema es la fuerza más ardiente, pero una vez alcanzada la forma, entonces la misma creación puede esperar una vida futura. Por supuesto hay momentos, y pueden durar años, en que al hombre no le queda sino hablar solo consigo mismo… Esto es por supuesto siempre una cárcel, como se diría: muro por muro…

-De esto da testimonio sobre todo el ciclo Miedo, de Triálogo, y habla de ello en el primer verso de Una noche con Hamlet y muy concretamente en el poema “Muro” que escribió en junio de 1963:

¿Por qué te pesa el año,
por qué así se rezaga?
Durante quince años hablé
al muro
y al muro solo arrastro aquí
desde mi infierno
para que él
os lo diga todo…

Creo que la pregunta de este poema no está bien planteada. Al menos como lector no se nada de los años más duros, de los posteriores sí. Trágico para el poeta y el desarrollo de la poesía, no para los poemas sólo. Su excepcional altura y fuerza poética demuestran precisamente eso, que estos versos no envejecen, que los captamos como poesía contemporánea.

-Aquí sólo debemos guardar silencio puesto que, desgraciadamente, existe el tiempo futuro…

-Pero la poesía vive en el futuro.

-Nunca eché la vista atrás, pero parece que oigo pasos tras de mí…

-¿Y qué hay del presente?

-Sólo fíjese en él: veo ya su espalda. Pero si a usted le interesa su rostro… Me gusta su rostro joven. Con una excitación llena de angustia escucho dos programas de radio: “Micrófono de los jóvenes” y “Ayer cumplí 15 años”. Para mí se trata en ellos de jóvenes, en general seres infelices, que –no temo decirlo- vegetan lejos de la vida. Sus voces adolescentes, jóvenes, tan a menudo rotas, rebeldes pero temblorosas –por qué no lo confesaría- me han empujado más de una vez a la desesperación.

[…]

-Y todavía una pregunta: ¿considera usted que la poesía debe ser declamada, recitada?

-Alguna sí, alguna no. ¿Cuál sí, cuál no? Hamlet no se hizo esta pregunta. Sin duda la poesía es hermana de la muerte, puesto que lo es de la vida… Nada del otro mundo pero toda ella misterio. Y usted la ve ya en la puerta, (como decía Bernanos) con aquel rostro obstinado suyo, su rostro de siempre, como se diría, el rostro de la penuria. ¡Pero princesa! ¡Pero Poesis perennis!

La sensibilidad del auditor de versos de hoy día pide, según creo, una declamación no patética, sin que por eso sea ordinaria, por ello entiendo una anonimidad callejera, una falta de colorido cotidiana. Incluso aquí se trata de la tensión interna, del entusiasmo individual del que declama…

[…]

-Y ahora una pregunta demasiado habitual, pero necesaria: ¿qué escribe en este momento?

-Desde el año 1961 estoy experimentando algunos destellos apagadizos de poesía, a través de los cuales finalmente se sitúe la muerte delante de la vida.

Hay sitio en mí, más aún, espacio
para vuestro dolor y las blasfemias
y también para vuestra alegría… No, nada os impide
entrar cuando brilla el sol
y mucho menos cuando ulula la tormenta…
Aquí podéis llorar y maldecir,
y más cerca del misterio reíros, sí, reír
y nada os impedirá marcharos.
Yo estoy aquí, vosotros vais pasando…

 -La muerte cara a la vida [se refiere a Toscana]. Este hallazgo está ya apuntado en Una noche con Hamlet: “Sólo si te reconcilias con la muerte” dijo Hamlet / aprenderás que todo es realmente nuevo bajo el sol”.

-Tal vez –acaso, ¡amigo!- la muerte cara a la vida! También princesa

[…]

-Desde 1961, dice. Pero el último poema de Dolor, el libro anterior, está fechado el 4 de marzo de 1955. ¿Significa esto que durante casi 6 años se ha dedicado a escribir sólo Toscana?

-Sí, me parecía inútil, después de tantos años de hablar a los muros, escribir versos como un muerto para los muertos. Tal vez por eso me obsesionaba el deseo apasionado de despedirme de la vida en la tierra. Así nació Toscana. Aunque quería morir en Bohemia, trasladé (¡ay de mí, sin alas!) la acción a Italia, que había visitado hacía muchos años. ¿Años? No, recuerdo bien, fue el año en que murió Otokar Březina, es decir, en 1929.

-Así que es su última obra de grandes dimensiones. ¿Se siente bien en ella, le gusta?

-Como mi muerte, que no me gusta.

 

POEMAS

 

CONOCIMIENTO

 

Si la vida navega siguiendo el curso de las aguas

y la muerte a contracorriente

no podemos conocer la desembocadura.



Si la vida navega a contracorriente

y la muerte siguiendo el curso de las aguas

no podemos conocer la fuente.

 

 

BUT NEVER DOUBT I LOVE

 

Una rata de agua sobre el pecho de Ofelia ahogada,

afligida de verla tan azul y por el dolor de la carne,

renquea doliente, pisotea, suspira, habla con la nariz

y suelta bufidos elegíacos,

bolas de saliva que se reducen

en un gruñido celoso de la corriente del río,

cuando de pronto ve a una mosca en el vientre de la anegada.

Rápidamente corre hacia allí y empieza a desgarrarle

la piel ya dura y que se desprende fácilmente,

roe, desgarra, chupa, muerde, saquea, traga,

saborea bocados sumergidos,

diseca y arranca las venas más delicadas y tímidas,

y mordisquea por doquier

y bebe a sorbitos menudos en recónditas hoyas,

bajo jirones enfermizos y repliegues legañosos,

bajo las insolentes nubes de membranas y cutícula,

brillantes como el restallar de su lengua;

comprime la carne hacia adelante, hacia las extremidades todas

de la conciencia

y se concentra seriamente toda ella en su trabajo de

descuartizamiento...

Pero, ¡cómo desconfía, ofendida de pronto,

cómo se vitrifica a la expectativa de su propio ojo izquierdo,

cuando hallándose en tal delectación desgarrante de la vida

se le aparece intacto el pequeño cuerpo infantil...!

 

 

MUERTE

 

La arrojaste de ti hace muchos años

y cerraste el lugar e intentaste olvidarlo todo.

Sabías que no estaba en la música, de modo que cantabas,

sabías que no estaba en el silencio, de modo que callabas,

sabías que no estaba en la soledad, de modo que estabas solo.

Pero, ¿qué puede haber sucedido hoy

para asustarte, como el que por la noche ve de pronto

un rayo de luz por debajo de la puerta

de la habitación de al lado

donde no vive nadie desde hace muchos años?

 

 

ENCUENTRO V

 

Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida

le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré

para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir,

porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.

Pero ella me dijo:

"¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!"

 

 

ENCUENTRO EN EL ASCENSOR

 

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.

Nos miramos sin hacer otra cosa.

Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...

En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,

comprendí que nunca más la volvería a ver,

que era un encuentro de una vez para siempre

y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,

y que si ella se hubiera vuelto hacia mí

sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

 

 

UN DÍA POR LA MAÑANA

 

Un día por la mañana, al abrir la puerta,

encontraste en el umbral los zapatos de baile.

Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida

y volviste a sentir alegría después de tantos años,

todas las lágrimas largo tiempo contenidas

ascendieron a tu risa.

Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar

con la tranquilidad de la juventud...

No preguntaste qué hermosa

dejó los zapatos en el umbral.

Nunca lo averiguaste

y, sin embargo, de aquel feliz momento

aún vives con frecuencia...



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