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Facilidad del aire - Antonio Ramos Rosa
Entre sus obras fundamentales destacan Viagem Através de Uma Nebulosa (1960), A Construçao do Corpo (1969), Posso Adiar o Coraçao (1964), Ciclo do Cavalo (1975) (Ciclo del Caballo, del que existe una traducción española a cargo de Ángel Campos Pámpano, Pre-Textos, 1985), No calcanhar do vento (1987), O Livro da Ignorância (1988), Acordes (1989), As Armas imprecisas (1992) y Facilidade do Ar (1990) (Facilidad del aire). Su poesía ha sido traducida a numerosas lenguas y ha recibido prestigiosos premios, como el Fernando Pessoa, el del Centro Português da Associaçao Internacional de Críticos Literários, el Grande Prémio da Associaçao Portuguesa de Escritores.
POEMAS
LA FUSION LIBERADORA
Qué dulce y profunda es el agua
EN LA PLENITUD DEL OCASO
Miré los lentísimos caballos del ocaso.
EN EL FONDO ABIERTO
Te escribo mientras algo resbala, acaricia, huye
ALGO SIN NOMBRE
Algo que no tiene nombre
ADAGIO
El ocaso compone su adagio
ENTREVISTA En una penumbra cubista, hecha de retazos blancos grises y marrones, poblada de libros y de papeles escritos o dibujados que nos cercan como un revoloteo de alas, me recibe Antonio Ramos Rosa, uno de los grandes poetas contemporáneos. Esa luz distintamente distribuida por el espacio se transforma en manantial en cuanto el poeta empieza a hablar. Se diría que los libros y los papeles se han vaciado y que toda posibilidad de palabra reside en la que brota de sus labios. Se trata de una posibilidad abarcadora, profunda y amplia, a través de la cual poesía e interpretación se entretejen en una trama de pensamiento totalizador, que se manifiesta con naturalidad efusiva. Quien escucha a Ramos Rosa ve latir la poesía a medida que las palabras se expanden y encarnan, también ellas, los títulos de sus libros: Acordes, Gravitações, A nuvem sobre a Página, Facilidade do Ar, Matéria de Amor… Todo esto me impulsa a lanzar una primera pregunta: -El lector que se adentra en su poesía se siente deslumbrado y conducido a regiones insospechadas. ¿Es la poesía una forma de conocimiento? Y si lo es ¿qué quiere conocer la poesía? -Afirmar que la poesía "es una forma de conocimiento" me parece una
formulación inexacta o incompleta. La palabra "conocimiento", por sí sola, está más relacionada con un conocimiento
racional (conceptual o filosófico) que con la creación poética (o la conciencia de esa creación) en la cual, si hay
conocimiento, éste es más una proyección de la sensibilidad y de la imaginación creadora del poeta y de un desarrollo
espontáneo y consciente (tal vez dialéctico), que un "sistema" o una "continuidad" -para emplear el concepto de la
teoría de las catástrofes de René Thoms-, en el que las evidencias no son todas lógicas o conceptuales sino
sorprendentes o "inexactas", aunque se corresponden, en su "libertad libre", con el referente.
-¿Está de acuerdo con la frase de Blanchot "el poema escribe al poeta", es decir, que en el poema está contenido más de lo que sospecha el poeta? Desde hace mucho, tal vez antes de leer esa frase de Blanchot, o
después de leerla, y de acuerdo con mi respuesta a la primera pregunta, pienso que el poema crea al poeta que lo
escribe. Y si pienso así es porque tengo la experiencia de esa reciprocidad creativa. Curiosamente esa frase es
literalmente (si la recuerdo bien) un verso de un gran poeta portugués, Herberto Helder. Y yo mismo puedo decir que
nací como poeta de un poema que escribí de un tirón a los veinticinco años, a la entrada de un café de Rossio, la
Llave de Oro, y que es mi poema más conocido, "O Boi da Paciencia". (Lo escribí completamente abstraído
del tumulto de charlas de los muchos clientes del café). Marguerite Duras dice justamente que primero "se intenta
escribir" y a determinada (pero inesperada) altura "se empieza a escribir". Esta realización inicial de la creación
poética tiene lugar porque en ese momento el poeta ya no busca lo que le es dado. -Los surrealistas afirmaban querer expresar el funcionamiento real del pensamiento y también llegar a conocer por una parte la subjetividad y por otra lo real objetivo. ¿Cree que existe alguna posibilidad de alcanzar y relacionar estos dos campos de experiencias? Creo que sí, pero con la acotación de que el verdadero poeta -que puede ser surrealista o pertenecer a cualquier otro movimiento o tendencia o no pertenecer a ninguno- es, esencialmente, originario. Por consiguiente, lo que él escribe antecede a la relación sujeto-objeto, que es más racional que la poética y, de cualquier modo, posterior a la "dinamogenia" (esta admirable expresión la encontré en Bachelard) de la creación poética, mediante la cual el poeta no busca relacionar lo que crea al mismo tiempo que lo recibe. Porque, si él "busca" alguna cosa, es lo que ya le es dado en esa fusión de "sensaciones" que le vienen de todos lados (en algunos casos, una vertiginosa incoherencia) y que él no "relaciona" pero de algún modo "sistematiza" (en el sentido que René Thom da a la palabra "sistema" al considerarlo una continuidad) y unifica espontáneamente con la libertad que le proporciona la propia génesis del poema, en el cual la unidad originaria torna superflua cualquier relación entre dominios que ya están incluidos en la inmanencia genética y continuamente productora de poemas. -Usted afirmó: "Escribo con estas monedas que nada simbolizan". Sin duda se refería a cada palabra por separado, pero en el poema llegan a tener sentido. ¿Cómo sucede eso? La palabra poética no es simbólica. Yo creo que no, pues el símbolo
para mí es una negación abstracta de lo "óntico", es decir, de lo real en su unidad polisémica, incierta, indefinida,
etc. A un símbolo no le podríamos aplicar la frase de Rimbaud que ya cité y que repito ahora, porque para mí
constituye una de las más admirables formulaciones sobre lo que es un poema (y cito de memoria): "lo que escribí es
para ser leído literalmente y en todos los sentidos". Esta formulación de Rimbaud considera lo que en la poesía hay
de aparente y realmente evidente, porque todos sus significantes son autónomos o auto-referenciales (aunque sean
referenciales o relacionales) y, por eso mismo, literales; pero lo que esa literalidad implica es la polivalencia de
sus múltiples sentidos, cuya referencialidad no se puede separar de la auto-referencialidad del poema que dice sobre
todo el poema que él es. -En un poema suyo se lee "se digo árvore a árvore em mim respira" ("Si digo árbol el árbol en mí respira"). Según los cabalistas lo nombrado existe, lo no nombrado no existe. ¿Hasta qué punto la poesía es creadora de una realidad? ¿Vive el poeta en esa realidad?, es decir, ¿es la poesía una forma de vida? Y si poesía es conocimiento, para el poeta, ¿vivir es conocer? -El verso que usted cita (pero ¿será necesario explicarle esto?
Creo que no. Aunque tal vez sea necesario para lo que diré luego) es una metáfora en la que uno de los términos
comparativos está omitido, puesto que yo no digo que "respiro el árbol". Pero esa omisión no es una ausencia, porque
para quien lo sabe está presente como una evidencia. Su referente, ya sea de una manera exacta o inexacta, corresponde
a una experiencia vital de una relación comunicativa que yo siento con frecuencia cuando contemplo uno o varios
árboles. Se establece entonces una corriente energética, a veces extremadamente intensa, sobre todo cuando es erótica,
y casi siempre lo es (lo que le estoy diciendo ya lo dijo un gran escritor, que creo que es completamente desconocido
en Portugal, J.G. Powys. Pero ¿qué importa que yo lo diga?). Como dice Jan Whal, en un libro donde leí un estudio
sobre este escritor "Contentons-nous d'ouvrir l'écluse, et d'écouter les notes de l'eau" (Contentémonos
abriendo la esclusa y escuchando las notas del agua) . Como cualquier palabra, la palabra poética identifica lo que
existe, incluso crea. Y si crea es porque antes de ella lo que dice no existía. En ese caso los cabalistas tienen
razón, pero, ¿no es esta diferencia específica lo que distingue la creación poética? Si quisiéramos elevarnos a un
nivel más metafísico y trascendente, tendríamos que reconocer que desconocemos la mayor parte de lo que constituye la
realidad del universo. Y con todo, nuestra ignorancia de casi todo lo que constituye esa realidad, sabemos que lo que
desconocemos y no podemos nombrar, existe. Y si descendiéramos a un nivel empírico, no podríamos decir que lo que no
nombramos no existe, porque hay muchas cosas en este mundo que no conocemos y que sabemos que existen, y que no
podemos nombrar. -Dando un paso más, Rimbaud dijo: "la verdadera vida está ausente". Jules Monnerot, por su parte, dijo: "la poesía es oración a la ausencia". ¿Cuál es para usted la relación entre ausencia y poesía?" -No puedo disociar, en poesía, la noción de ausencia de una relación con una presencia. La ausencia sin esa relación puede ser un sentimiento de extrema soledad, pero no es a esa ausencia a la que Rimbaud se refiere cuando afirma que "la verdadera vida está ausente". Creo que esta afirmación implica, de algún modo, que él sentía que la verdadera vida era una presencia, aunque objetivamente, en la realidad efectiva, no se manifestase. Esa presencia ni es esencialmente, con todo, una constitución objetiva, sino que se manifiesta en la ausencia, o, como dice Georges Poulet sobre la palabra poética, es una presencia en la ausencia. Luego, la relación entre ausencia y presencia es la relación, no de una presencia real, sino de una presencia de algo real (pero no de lo real institucional o efectivo, porque ese real vital y poético es inherente al ser), que sólo en la ausencia puede ser a la vez su ausencia y su presencia en esa ausencia. -¿Qué son silencio, quietud y espacio? -Le confesaré que, a pesar de que la palabra "silencio" es
recurrente en mi poesía, yo no sé verdaderamente que es el silencio, y por ello no puedo formular noción alguna de lo
que el silencio es (si es que el silencio es). El silencio es para mí una palabra muy sugestiva, misteriosamente
bella. ¿Pero qué me sugiere? Algo inaccesible, que yo no puedo comprender, pero que a la vez me sugiere
(¿tautológicamente?) el silencio como silencio, como si él excluyese la posibilidad de ser otro excepto lo que es o
no es. Lo que el silencio sugiere es su indeterminable realidad. Para el poeta puede sugerir una multiplicidad de
imágenes o, más precisamente, varias relaciones connotativas con otras palabras, pero esta posibilidad de múltiples
sugestiones no excluye la imposibilidad cognitiva inherente a nuestra "experiencia" sensible del silencio. La
multiplicidad de imágenes del poeta que inciden directamente sobre el silencio, o se relacionan con él, no constituye
una "forma de conocimiento", sino un abordaje incierto y aleatorio de lo que es o de lo que no es el silencio. El
silencio parece decirme un "no se qué" que engloba todo sin nada englobar en sí, o que lo excluye todo sin excluir.
Así, todo lo que podemos decir es que el silencio es el silencio es el silencio, como Gertrude Stein dijo en un verso
célebre que "a rose is a rose is a rose". -Los surrealistas dijeron: "la contradicción no nos asusta" y Vladimír Holan dijo: "poeta, estás sin contradicciones, estás sin posibilidades". ¿Qué lugar ocupan para usted la contradicción y la paradoja? -¿Qué es una contradicción, lo que es una paradoja en un contexto conceptual si lo hay, necesariamente, en un contexto poético? O dicho de otro modo, ¿no tendrá el poeta una percepción más justa (heraclitiana) de la identidad de los contrarios que el filósofo? ¿Algún filósofo podría definir un concepto como una formulación aparentemente contradictoria y paradójicamente idéntica con esta imagen de Homero: "Nada es trágico porque todo es trágico"? Incluso cuando un filósofo como Raymond Abellio formula este concepto, que en una primera lectura desatenta puede parecer paradójico, es rigurosamente (¡admirablemente!) exacto y no es paradójico: "Si todo es relativo, la relación es el Absoluto". Pero los mismos filósofos, los más profundos son precisamente aquellos que se asemejan a los poetas por la tendencia a conjugar los contrarios, porque son los que vinculan la claridad de sus formulaciones a una profundidad misteriosa o enigmática. El poeta tiene una sutil percepción de la identidad de los contrarios y de la exactitud de las paradojas, tal vez porque lo que (aparentemente o esencialmente) es contradictorio posee una intensidad más específicamente poética que una formulación o una metáfora en la cual la relación de sus términos no es contradictoria o paradójica. Recordemos el extraordinario verso de Éluard: "la terre est bleu comme une orange" ("la tierra es azul como una naranja"). Si dijese "la tierra es amarilla como una naranja" no existiría esa tensión contradictoria y la belleza del verso se perdería completamente. En resumen, la contradicción y la paradoja en poesía pueden ser determinantes de su poeticidad. ¿No será la metáfora siempre una identidad de contrarios o de dominios distantes y tanto más poéticos cuanto más distintos? -Cuando leo poesía siempre me viene a la mente la palabra "transpresencia", empleada por el físico Basarab Nicolescu, que equivale para mí a la percepción armónica de la que hablan Henry Corbin, las correspondencias, la multiplicidad de planos. En Gravitaçoes leemos: "inagotables las hojas/ las relaciones innumerables gotas de agua/ los objetos sucesivos simultáneos". ¿Reside en la simultaneidad el enigma de la poesía? ¿Es por tanto una victoria sobre el tiempo? Si la simultaneidad es una característica de la poesía es porque su ritmo, aunque no sea vertiginoso, tiende a una circularidad de una armonía dinámica, a una totalidad en la cual las "correspondencias" y la "multiplicidad" de sus elementos se unifican en una continuidad que se puede considerar simultánea, en la medida en que todas las relaciones tienden a un centro o a un mismo punto. Pero ¿será esto un enigma? ¿No tenderá todo lo que es poético o estético a una simultaneidad que es resultado de su continuidad circular y racional? Si consideramos que el tiempo es linealmente sucesivo y que, si es circular, su circularidad no es la continuidad simultánea de un poema, entonces habrá una diferencia. Pero yo no sé bien lo que es el tiempo. El mismo San Agustín confesaba que, cuando intentaba percibir lo que sería el tiempo, se quedaba un poco confuso y perplejo. -En este sentido también el amor, punto en que parecen unirse esencia y existencia, vence al tiempo. ¿Es amor la poesía? ¿Cómo se matizan los conceptos de amor, deseo y erotismo? Roberto Juarroz colocó un epígrafe suyo en dos poemas de su último libro que es esta frase tan simple y tan verdadera: "El ser es amor". Corresponde a tu formulación tan exactamente bella: "punto en que parecen unirse esencia y existencia". Pero cuando dices que el amor "vence al tiempo", si estuviese escrito pondría reticencias tras la palabra "tiempo", porque estoy de acuerdo sin concordar del todo. El amor, pienso yo, si vence al tiempo, es porque es, como han dicho muchos poetas y ensayistas, "instante total". La particularidad de este instante es que puede durar y ser una continuidad, en su esencia, interminable (¿lo cual es tal vez una paradoja?). Pero yo recuerdo que en Grecia cualquier jardín donde los enamorados se encontraban se llamaba "Jardín de lo efímero". Si los griegos daban ese nombre a un "espacio de amor", es porque tenían conciencia de que el tiempo es irremediable, como era para Baudelaire, en contraste con Rimbaud, que era el poeta del "aquí". Para Rimbaud el "aquí" era la totalidad de un espacio en el que la multiplicidad se conjugaba en la transparencia incandescente del uno. ¿Era su poesía verdadera victoria sobre el tiempo? Tal vez sí… En todo caso era la trascendencia cósmica y erótica del "instante total". Sí, la poesía es amor, porque es la conjunción elemental de todas las sensaciones indefinidas e indefinibles, de todo el sentir de la inmanencia incomunicable que sólo por la poesía y por el amor puede ser sugerida. Creo que el amor, el deseo y el erotismo pueden constituir tres "elementos" del sentir y, por otro lado, una totalidad a la que llamaría necesariamente amor impersonal, como existe un amor erótico, que es igualmente cósmico. -¿Qué papel desempeñan la belleza y lo maravilloso en el poema? -Esta pregunta, aparentemente la más simple de la entrevista, se me figura la más difícil de responder. La palabra "maravilloso" tiene más de un sentido. El sentido que hallo más adecuado es el de algo donde es distinto lo real y la irrealidad, algo que nos deslumbra y que no podemos definir porque es indefinible. La poesía puede ser maravillosa en este sentido, o en otro más inexacto, como algo extremadamente bello y deslumbrante, que no nos confunde ni nos asombra y es absolutamente inexplicable o inaccesible. Pero si intentáramos comprender lo que es un poema, tendríamos que considerar que es la plenitud de algo incierto e indefinible y su formulación es una exactitud incompleta o abierta en la perspectiva polisémica de una continuidad inacabable. -¿Qué relación tienen ciencia y poesía? Hábleme un poco de ese libro de Lupasco que tanto le interesó en un momento dado. -Aunque las formulaciones de la ciencia sean conceptuales e incidan o pretendan incidir con la más rigurosa exactitud sobre sus referentes y, aunque las formulaciones poéticas pueden ser libremente "exactas" o inexactas, o, con más precisión, poseer la "coherencia de una incoherencia", existen, sin embargo, afinidades entre el discurso científico y el discurso poético. Cuando un crítico de poesía (del que podemos decir es un gran ensayista) encuentra formulaciones extremadamente justas para un poema, para un verso o para una imagen, como por ejemplo Bachelard, ¿no estaremos leyendo con él un poema que nos deslumbra a ambos y, por consiguiente, sintiendo que su lectura es también la de un poeta? Igualmente en un científico podemos hallar expresiones que, siendo rigurosamente conceptuales, nos deslumbran como si ese rigor poseyera el fulgor de una imagen poética. Cuando leí por primera vez el libro de Lupasco La logique de la contradiction (La lógica de la contradicción), a los 20 años, ese libro me abrió perspectivas que transformaron radicalmente la concepción que tenía de la existencia, sobre todo al comparar la "psique", que el designa como "tercera materia", con la materia microfísica en que todos los elementos son opuestos. -Los surrealistas declararon rechazar toda poética: reglas prosódicas, retórica, simbolismo cultural… Aragon decía que el verso debe ser informe como el agua, pero Eliot afirmaba que no hay verso libre para quien quiere hacer una obra grande. ¿Qué dice al respecto Ramos Rosa? -La libertad inherente a la poesía no excluye la coherencia de un lenguaje que se diría que fluye, pero cuyo fluir es una continuidad vertebrada y con coherencia de su propia "libertad libre" o incoherente, en el sentido esencial de no ser conclusiva, definida o conceptual. Pero la libertad de la poesía es más la libertad de sus palabras, de sus imágenes y de sus metáforas que de una ausencia de estructura o de continuidad estructural. Todo verso es libre porque integra en su estructuración la libertad esencial de la poesía que reside en la sorpresa fascinante de sus imágenes y de sus palabras. No hay ninguna diferencia entre el concepto de verso libre, entendido como verdaderamente poético, y el concepto de un verso estructurado como continuidad poética. La libertad y la estructuración de un verso no son incompatibles sino necesarias y complementarias.
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