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Reflexiones sobre el amor Después de leer 'La Despedida' de Milan Kurdera
Osvaldo Sado
1. Seducir a una mujer: dos almas en un momento de misterio. (El espíritu, entonces, está en otros parajes con una sonrisa que limpia el tiempo y lo enlentece).
Abandonar a una mujer amada: locura de madurez; latitud bipolar de la vida. Herejía de una noche sin caricias.
2. El amor no deja recuerdos: buscas sus rostros y encuentras soledades. -Estupendo papá; pero debo irme-.
3. Cuando el amor tambalea crece la angustia en la estepa de la hipófisis, una neurona está enferma. Culpa precautoria de la manía que no pudo escapar. Cuando el amor tambalea no sabemos qué son la esperanza, la rabia y el orgullo. Y alguien se repleta de pánico. Un coñac para la esperanza; dos coñacs para la rabia: cuando borrachos, somos libres. ¿Quisiera alguien limpiar el inodoro de los sueños?
4. El amor es desinformación. Es ruindad. Es estupidez. Es la grafía del idiota con la lengua colgando. Pero enamorarse es la única manera de conocer el significado de la felicidad. Luego el amor es una inutilidad y un absurdo: es un sueño con ternura falsa en la niebla del deseo.
5. El amor escinde al Ser en un ente que vive y en un ente que observa. A veces hasta parece alegre. Maldad; vehemencia; alegría. Así se degüella al amor.
6. El amor es fanático; pero jamás los fanáticos son guiados por amor alguno.
7. Si el hombre no es un asesino (aunque no lo sepa) no puede amar. Porque el amor mata todo lo que no es capaz de amar.
8. El amor y la venganza son hermanos. Por eso es peor como víctima que como victimario. Isolda no murió de amor; murió de aburrimiento.
9. Entre el amor y la naturaleza se interpone siempre un profiláctico; caso contrario todo el asunto es idiota. Una extravagancia que se respeta por mantener el mito de la vida.
10. Antes de que cayeran el Muro de Berlín y todos los otros muros ideológicos, el amor en los países comunistas necesitaba una pastilla de veneno, para poder -al menos- ser dueño de sí mismo; hoy necesita una pastilla anticonceptiva. Se trata de la bárbara corrupción globalizadora. La caída del Muro produjo la muerte de la poesía. Dicen que hoy cualquiera puede trabajar de lo que quiera, estudiar lo que quiera y hacer el amor con quien quiera y morirse de hambre cuando quiera, en los que antes eran países comunistas.
¡Qué escándalo! ¡Exactamente igual que en todo el mundo! La muerte es la que siempre gana en todas partes y sólo la hace más lenta cierta magnitud de fascinación por lo bello en el revés de la biografía, de su propio retraso.
11. El amor y la libertad y los recuerdos tristes son cargas insoportables como la ilusión.
12. El amor y las ideas no pueden mezclarse: si lo hacen se precipita una catástrofe; el amor estalla con toda la dimensión del odio.
13. Cuando dos miradas se apoyan la una contra la otra o bien surge el amor, o bien el odio. Porque la indiferencia -que es la verdadera reina de nuestras vidas- nos desprecia con su ironía.
14. "Los que sucumben y se convierten en padres contra su voluntad, sufren una derrota para toda la vida. Entonces se vuelven malos como todos los perdedores y les desean a los demás la misma suerte" (Milan Kundera. Página 109. Edición Tusquets).
15. Ser demasiado amado puede conducirlo a uno al cadalso. Por eso es aconsejable la fidelidad. Salvo, que la mujer que lo idolatra a uno, sea una mediocre. La mediocridad acepta la infidelidad y la tortura pero por supuesto ignora qué es el amor. Exactamente pasa lo mismo con los perros: uno los ama, los adora, o cree amarlos y adorarlos y ser amado por ellos y -en realidad-, jamás un ser humano y un perro se han comprendido. Por eso el amor es algo tan particular que sólo puede darse entre seres humanos cualquiera sea su sexo. Amor y sexo nada tienen que ver el uno con el otro.
16. El amor es tan viejo que ya tiene olor a rancio.
17. "Amaos los unos a los otros". El amor entre las gentes. ¿Es eso el amor del que hablo? Creo que no. Esto me lleva a reflexionar que para que haya amor son necesarios dos seres humanos de cualquier sexo. (La homosexualidad, el lesbianismo, todos son formas de amor). Dos de ellos pueden amarse, dure lo que dure ese amor. Decenas, cientos de seres humanos no pueden amarse. Lo único que podrían -tal vez hacer- es tolerarse: soportar un peso, con el significado de constancia en soportar algo, constancia hasta agotarse. ¿Y después qué? Sangre y violencia. O crear un improbable amor polifónico. Un encantamiento; un encantamiento tan atroz como si Jesús lo llamara a uno por teléfono para invitarlo a almorzar. Para que la gente pudiera amarse, para amarse los unos a los otros necesitarían un amor telefónico. O mejor aún, sinfónico: cientos de orquestas tocando la sinfonía imperial del amor que no existe para las muchedumbres que caerían en la mentira del amor. La seducción de la nada. La mirada con que se mira a un recuerdo.
18. El amor hace olvidar el paso del tiempo y posee la capacidad de ser siempre el imposible tiempo presente. Es en el momento en que nos hace creer que es infinito.
19. El amor es una irrealidad que nos invade, se mezcla con nuestra realidad interior la deteriora y termina destruyéndola. Al final no queda nada. Ni siquiera las súplicas. Vacíos como un desierto pero sin su orgullo. Desplazados hacia la esfera extrasexual de la angustia. Porque el amor es finito.
20. Finalmente. Muchas veces hemos creído amar y los celos troncharon la pasión y el embeleso simplemente porque el amor se había convertido en el cartero de la desgracia. No tiene importancia. Como dice Milan Kundera "si cada persona tuviese la posibilidad de asesinar en secreto y a distancia, la humanidad moriría en unos pocos minutos". Claro que el amor...
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