Gonzalo Valdivia / POEMA ELEGÍA DE TRISTAN TZARA

Autor:
Gonzalo Valdivia


ELEGÍA*

El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas

Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil

Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos

Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los
                                                                                                 [perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana

Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.







–La nostalgia y la dicha del amante

Tristan Tzara (Rumania, 1896-1963) fue uno de los fundadores del Dadaísmo, un movimiento de vanguardia que llevó a Francia, donde intercambio conocimientos poéticos con el grupo de surrealistas de André Breton. El Dadaísmo busca el regreso a la infancia, la provocación, el humor y el absurdo. El título de este poema Elegía busca el lamentar la fugacidad del instante, aunque sucede un encuentro feliz y esperanzador entre el amante y la amada, ellos sienten una nostalgia bucólica.

Tzara funda el dadaísmo en 1916 con Marcel Janco, Hugo Baill y otros. Pasaron por la ira de la crítica y del público en alunas obras teatrales. Curtido por el rechazo, Tzara tomó fuerzas para vitalizar su propuesta. En Elegía hay una forma de cuestionar la alegría por su brevedad, el título corresponde a la pena por la nostalgia de los pocos buenos momentos que nos tocan vivir. La certeza de lo efímero es fuente de tristeza, aunque el yo obtenga la felicidad por colmar su deseo.


El invierno es fuente de nostalgia: El invierno trae quietud al escenario cotidiano, el poema lo constata en la naturaleza, con los pájaros encerrados para no enfriarse, la nieve cubriendo de espesura las calles. El frío hace pasar con lentitud las horas, mientras el yo poético espera mirando por la ventana, observa el atardecer, lee libros y sus propios poemas. Solo el calor del Eros diluye el frío del invierno, pero los amantes están encerrados en la casa del poeta sin poder salir por el clima.

Por la revaloración de la infancia en el dadaísmo (dada como el balbuceo del bebe) el aspecto lúdico es importante, se debe construir la narración del poema en un clima que cree nostalgia y tristeza por la espera, pero que se rompa por el movimiento de la vida alrededor. Cuando la amada llega a la casa del poeta los perros ladran, eso alegra al amante pero sigue el estatismo de la vida, ya que ambos deben quedarse hasta la mañana siguiente en la casa, pues el frío se impone

El frío es una atmósfera, dentro de las casas se puede superar y con mayor razón con la actividad del Eros. Sin embargo predispone a la contemplación, disminuye la acción en los organismos, pues tienden al reposo. La vanguardia fue la vertiente que más ismos literarios tuvo, contrario al estereotipo de la experimentación, que siempre se da, poetas como Tzara ya contaban con un estilo depurado para difundir su movimiento. El invierno es fuente de tristeza que evoca la alegría en su marco de quietud.


La dicha del amante: La felicidad es breve, supone un proceso, un recorrido que culmina en ella, a menudo sentimos nostalgia por esas etapas que nos condujeron a un momento de satisfacción y alegría. Como la felicidad es un fin, son más numerosos los momentos en que mediatizamos nuestras acciones con miras a lograrla. La alegría tiene la temperatura contraria del invierno, el cuarto del poeta con su amada es cálido. El Eros recrea la vida en su vitalidad y actividad.

La felicidad es la culminación de un ciclo de esfuerzos y trabajos para lograrla, supone la nostalgia por el pasado, de antes del cambio. Se debe sopesar en espíritus sensibles, el choque que significa la superación de un estado, así, un poeta debe estar preparado para la felicidad, esta condición de vida es deseada en el, pero difícilmente la asume, a menudo es el inconforme, el que busca belleza, el frágil hasta en los momentos dichosos que le ocurren como única oportunidad de actualizarlos.

La felicidad es el estado al que llega el alma del poeta tras un proceso de espera, el siente el desgaste de su espíritu por la espera de la amada, siente que envejece su vitalidad por el invierno que le hace dejar pasar las cosas. El poeta dice a su amada que le exige mucho al obligarle a tener la alegría de las flores, pero él compensa esa exigencia de mímesis al presentar su amor como el romance de la colina y el valle, y de la tierra y la lluvia, por la fecundidad de su Eros.


El triunfo del Eros: En este poema el encuentro se concreta y se actualiza “hasta mañana”, dura más de la noche. El poeta solo obtiene la compañía que desea para superar la tristeza y el frío del invierno. Su casa se vuelve un nido de amor, pues está enmarcada por la quietud de la naturaleza. El amor triunfa sin que el tono sea triunfalista, pues el poeta ha avisado al lector de su espera y del tránsito hacia su felicidad como una espera en que domina la tristeza de la inacción.

El Eros está precedido de alegría y movimiento, los perros ladran eufóricos porque viene la amada de su dueño. El poeta depone su tristeza al ver vacío el escenario por la ventana. El Eros es tema para la literatura, pues esto es anunciado por el poeta cuando mueve libros y lee su propia obra mientras espera a su amada. Todo movimiento literario tiene que retroalimentarse de las letras para mostrar la solvencia del autor en el campo del arte, y dar credibilidad al personaje del poema.

Este poema tiene algo del Carpe diem de Horacio, quien invita en esta sentencia a no desperdiciar el día y buscar el gozo y la felicidad. El poeta saca partido del día con su amada, rompe la monotonía de la inacción y consigue el goce por la actualización del Eros, el amor de ambos es carnal pero trasciende el sexo, la compañía de la amada acaba con la tristeza y el tedio del invierno. La espera conduce a un fin, el poeta está triste pero no ha perdido la esperanza de que llegue su amada.


Conclusión: El poema Elegía de Tristan Tzara demuestra que hay un grado de tristeza al producirse el cambio esperado en nuestras vidas que nos lleva a la alegría. Es natural que sintamos nostalgia por las etapas superadas, por todos los medios realizados con esfuerzo para alcanzar el fin último de la felicidad. Esta dualidad de dicha y nostalgia tiene lugar en un día nevado de invierno, donde el frío y el ritmo de la nieve hacen consciente de la espera por la amada al poeta.



Fuente: leergratis
*Versión del poema: Darie Novácenau





Subir