Carlos Mamonde / TRAZAS DE MUDEZ y DE NOCHE DE EXILIO

Autor:
Carlos Mamonde





Caballo inaccesible


Tu ausencia y tu retorno, el vaivén de ese aire
mortifica la pena que condena a las cosas…

pero

su desespero ( de las cosas) oigo porque tu boca tienta
al hambre de la muerte
y a aquel caballo verde donde Dios se disfraza
en el hondón del bosque para callar airado.

Y las voces y sombras de los objetos muertos
gimen entre las frondas donde trisca la bestia
bebiéndose la niebla, humillando al silencio …

Y un desamor antiguo degrada la materia,
las fuentes más secretas y las finitas flores
donde pisa su cuerpo.
…………………………………………..…

Piafa y trota un instante derrumbando la tierra
¡y su poder se hurta y tú te desvaneces!.






El cono de tu eclipse


Es tu precisa sombra de imprecisas cuchillas
la que hiere a mi alma y a su voz luminosa

esa sombra redonda y salobre y amada

esa tu sombra esa tú… que te eclipsas
forma de luna
ingrata

que pule cada sábana de los días complejos y
a la arena y al heno que paren al verano
deshilas con tus dientes de pavorosa niña.

Tergiversas mi herida con tu heridora mano
y me das risa y huellas de tu sangre caníbal:

¿por qué bajo tu peso me inclino hasta la muerte?

¿por qué los muros huelen a cristales y a peces?

¿por qué sopla mi tumba tu canción y enmohece?






Bajo una luz oscura se comprende la falta


Uvas bajos las Pléyades iluminan las cárceles

y el sudor que tuvimos de amantes estallando…

y mi memoria inútil que te busca (hoy) en textos
y en todas las crujías del centro de los días
bajo todos los cielos de boca de los niños
y aún bajo la forma del huevo de serpiente
que amó nuestro verdugo con besos de mujer.

Exilado de ti.
Lejano de tus muslos, toda piedra me hiere…
me borra cada ácido de la voz enemiga.

Y si me das la espalda, ese calor dulcísimo
que todo te robaron; su absoluta condena
bebe ríos y lluvia y devasta la vida…

¡No puede sostenerse el fragor de tu ausencia

y no puedo perderte porque ya no te tengo…!




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