Alejandro Varderi / LO MEJOR DEL TEATRO MUNDIAL EN NUEVA YORK






Entre las producciones recientes destacan las que la Brooklyn Academy of Music (BAM) nos ha traído durante el 25 Next Wave Festival del otoño y su programación regular de esta primavera. En suma un conjunto de provocativas producciones cuya audacia ha venido dada por lo innovador de los recursos utilizados, tanto en producciones del teatro clásico como en sugerentes espectáculos multimedia.

En tal sentido ha sorprendido la versión de Lulu de Frank Wedekind por el Thalia Theater de Hamburgo y dirigida por Michael Thalheimer, quien se especializa en extraer la esencia a piezas universales para montarlas con un mínimo de recursos. Ello transformó este drama expresionista en una obra minimalista, con una Lulu casi Lolita, deslastrada de la voluptuosidad que, por ejemplo, Louise Brooks le imprimió en la famosa versión cinematográfica de G.W. Pabst Pandora’s Box. Aquí la inocencia del personaje se puso al servicio de la mujer, pues es ella quien expone física y emocionalmente a los hombres que quieren poseerla. Lulu asiste entonces como espectadora al derrumbe de sus amantes desvistiéndose real y metafóricamente ante ella sobre un escenario igualmente desnudo, con la excepción de una pantalla con luz blanca que iba acercándose amenazadoramente hacia el público en tanto transcurría la acción. Lo grotesco y lo burlesco se combinaron desde una perspectiva feminista, no exenta de ironía al ser éste el drama moderno que quizás aborda con mayor fuerza el tema de la culpabilidad y castigo de la mujer por el exceso libidinoso de los hombres que la pretendieron.

Macbeth del Chicester Festival Theatre dirigida por Rupert Goold, trasladó el marco histórico de la obra de Shakespeare a la época estalinista, trayendo así reminiscencias de la violencia durante la guerra fría, al incluir la vigilancia obsesiva, la tortura y la atmósfera asfixiante propias de aquella época.
Patrick Stewart, quien se hizo famoso interpretando al capitán Picard en La guerra de las galaxias, retoma el papel del militar pero motivado esta vez por la ambición que le llevará a destruir a todo aquel que se oponga a su ambición de ser rey de Escocia. El extraordinario tour de force de Stewart lo hizo interpretar a Macbeth como un asesino en serie, pero sin apartarse del humanismo del personaje original, quien es víctima de la manipulación de su entorno, con lo cual sus crímenes no resultan parte de una predisposición natural sino más bien de las circunstancias que le rodean.








El fracaso del emigrante que regresa a su tierra con la maleta vacía y el resentimiento hacia quienes se quedaron fue el tema de Krum de Hanoch Levin y el TR de Varsovia dirigido por Krzysztof Warlikowski Krzysztof Warlikowski. Otra excelente producción de un director que en 2004 ya había presentado en BAM su versión del Dybbuk. También en esta obra los caracteres se transforman en sombras y espíritus de sus ancestros, pero no por obra de la fabulación sino como consecuencia de la frustración ante una realidad que los supera. A medida que el protagonista se reconcilia consigo mismo y su entorno, emergen las historias de familiares, amigos y amantes creándose un mosaico donde lo tragicómico y lo insólito se combinaron a la manera de los filmes de David Lynch y Pedro Almodóvar. De hecho, el bolero “Encadenados” interpretado por Lucho Gatica, que el director manchego utilizó en Entre tinieblas, abría y cerraba la obra como una alegoría de los vínculos que atan a los caracteres muy a pesar incluso de sí mismos.
Tales vínculos, pero entre el creador y su obra, cobraron forma en Hotel Cassopeia, un espectáculo multimedia en torno al artista Joseph Cornell ideado por SITI Company de Nueva York, y dirigido por Anne Bogart. Esta pieza se inspiró en las cajas que Cornell creaba ensamblando objetos encontrados y fragmentos de la cultura popular norteamericana. El grupo presentó una puesta en escena que transformó el escenario en un collage de fotografías, muebles, marcos, y pantallas donde se proyectaban escenas de las películas favoritas de Cornell vistas en sus frecuentes desplazamientos hasta Manhattan. De hecho, estos fueron sus únicos viajes: de Queens donde vivía con su madre y su hermano afectado por la parálisis cerebral, a Manhattan para asistir al cine o a los espectáculos de vaudeville y conversar con amigos como Marcel Duchamp y Susan Sontag.
Hotel Cassiopeia se centró en momentos del universo del artista donde la cotidianeidad cobra visos trascendentales al mostrarnos, por ejemplo, a una joven en bicicleta atravesando fugazmente la escena, a una bailarina simbolizando a Marie Taglioni, o el perfil de Lauren Bacall visto desde la pantalla. Proyecciones del cosmos enmarcaron la inmensa caja-escenario en que se sucedía la acción buscando, en palabras de su directora, “recrear el universo que Joseph Cornell hubiese imaginado de ser un dramaturgo y no un artista del collage”.

Un sugerente collage de danza, música, mímica y acrobacia, inspirado en el mito de Orfeo, fue lo que Au Revoir Parapluie nos trajo de la mano de su director James Thiérrée, heredero de la tradición de grandes mimos como Marcel Marceau y Charles Chaplin, quien es además el abuelo de Thiérrée. Números musicales y circenses se combinaron con actos de mímica para crear un espectáculo que teatralizó instantes en la intimidad de diversos personajes en busca de un ideal perdido.








Superar los obstáculos que separan a Orfeo de Eurídice era el objetivo del grupo, moviéndose constantemente entre un caos de trapecios, cuerdas y escenarios que sugerían mágicamente una habitación, un pantano con peces fantásticos o un bosque petrificado. “Utilizo lo que tengo a mano para expresar las motivaciones y deseos de mis caracteres”, apuntó el director, quien a través de ágiles rutinas circenses y usando sólo gestos extrajo de los objetos significados inéditos. Así, una silla podía transformarse en pájaro y una capa en un pez antediluviano. Objetos que Thiérrée considera “restos de un pasado que constantemente se renueva y yo intervengo con elementos propios del circo, la danza y el teatro”, este último también en los genes del director pues su bisabuelo fue el dramaturgo Eugene O’Neill.








Otra fusión pero entre teatro y cine fue lo que nos mostró Cast No Shadow, colaboración entre el cineasta Isaac Julien y el coreógrafo Russell Maliphant. Tres cortometrajes de Julien sobre el tema de la inmigración de África a Europa enmarcaron la danza-teatro ideada por Maliphant para focalizar la atención sobre esta diáspora. El paisaje africano y el mediterráneo, que Julien captó en los filmes, inspiraron también el trabajo corporal de los bailarines sobre las tablas de BAM y en su participación como actores en diversas escenas de las películas. El viaje hacia lo desconocido con el mar como leit-motiv, fue efectivamente captado por los grandes angulares y la coreografía, logrando así ambos artistas construir puentes no sólo entre lo cinemático y lo teatral sino entre culturas, hoy cuando la inmigración es vista más como una amenaza que como un beneficio social.

Dos espectáculos que igualmente reflexionaron en torno a la convergencia entre culturas fueron The Gate y New Voices from Spain. El primero concebido como una obra multimedia concebida por el compositor chino Tan Dun, donde la Julieta de Shakespeare, Yu-Ji extraída del drama de la ópera de Pekín Farewell my Concubine, y Koharu-san proveniente de la novela japonesa The Love Suicides at Amijima, cuentan su historia. La orquesta filarmónica de Brooklyn dirigida por Michael Christie, quien también participó como actor en la representación, le dio vida a las voces de estas tres trágicas heroínas proyectadas simultáneamente sobre una pantalla, en tanto sobre el escenario se sucedía la acción.
En New Voices from Spain Conxa Buika y el grupo Macaco fundieron hip-hop, jazz, reggae, flamenco, rock, copla, pop y ritmos tradicionales catalanes y senegaleses en dos noches de música, canto, baile y actuación que muestran cómo las olas migratorias están enriqueciendo culturalmente a Europa en el nuevo milenio. Una realidad de la cual este Festival se hizo eco una vez más en éste su 25 aniversario.




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