Antonio José Mezcua López / LA ESCRITURA POÉTICA CHINA, de FRANÇOIS CHEN

La escritura poética china, seguido de una antología de los poemas de los Tang
François Cheng
Edita Pre-Textos 2007.
ISBN-13: 9788481917628.
328 páginas. 23 €




Con la traducción de este importante ensayo de François Cheng publicado en la editorial Pretextos, los incipientes estudios sinológicos en el mundo hispano se pueden nutrir de una obra fundamental en lo concerniente al estudio de la poesía clásica china.

Este ensayo se concibe desde una perspectiva semiológica en la que se desgranan distintos aspectos del laberíntico entramado de la poesía China. Para ello Cheng parte de un elemento básico y característico de la lengua China como son sus ideogramas. La unidad semántica del ideograma al no generarse desde una lengua basada en un alfabeto de codificación de sonidos planteó una serie de desafíos a la cultura china. Y principalmente fue la poesía y el campo de comunicación no teleológica las que se nutrieron de esta peculiaridad de la lengua china. Al estructurar su lenguaje en torno a unidades de imagen se produjo un movimiento sistemático de eliminación de lo gratuito y lo arbitrario que buscaba sobre todo una intima relación con lo real tendiendo a eliminar la ruptura entre el lenguaje y el mundo.

Los ideogramas no están compuestos de manera que sean una mera copia de lo real sino que son producto, según Cheng, de la pretensión de revelar su aspecto esencial, imágenes que plantean un cúmulo de alusiones que van más allá de sus significados. Su carácter visual introduce un infinito juego de alternancias y relaciones internas. Esta serie de concatenaciones da pie a interpretaciones anexas y paralelas a las que ya tenemos en el significado del poema y que atienden a este juego entre los componentes visuales de los ideogramas. En el nivel lexical además se produce otro juego más sutil si cabe que es el que se plantea entre las palabras vacías y las llenas. Las conjunciones, pronombres, artículos y demás elementos de enlace son palabras vacías que se contraponen a los nombres, adjetivos o verbos que son las palabras llenas, es decir con significado semántico. Se produce así una eliminación consciente de estos elementos de enlace vacíos conservando solo algunos adverbios y conjunciones para ir a lo esencial del proceso poético. Y en este proceso hierático de introspección en lo esencial también se distinguirán y se jugará con la alternancia de los ideogramas vivos y los muertos, verbos estáticos y de movimiento, así como para introducir el vacío dentro de la escritura, a veces se colocan palabras vacías en lugar de palabras llenas.

Pero François Cheng irá mas allá de estas relaciones internas entre ideogramas y también analizara las estructuras formales del ritmo y la prosodia de la poesía regular del Lü shi el Jue ju y otras formas de la dinastía Tang (edad de oro de la poesía China). Este examinara como en esta serie de reglas formales hay también una voluntad de eliminación de lo arbitrario y de alternancia rítmica que reproduzca el movimiento de los principios complementarios del yin y el yang mediante la técnica del contrapunto tonal y el paralelismo de los versos.

Para Cheng estas técnicas del contrapunto tonal y el paralelismo de los versos introduce a las formas poéticas en un universo de oposiciones armónicas que reproducen el ritmo dialéctico del transcurrir del aliento vital y la vida.

Por un lado el contrapunto tonal y las alternancias de rimas entre versos pares e impares, imbuye el ritmo de la poesía de una musicalidad de cadencias estables y rítmicas que presentan un primer nivel dentro de las oposiciones internas que constituye el universo de un poema.

Por otro con la noción de versos paralelos el sentido del poema se abre las múltiples significaciones y mutaciones de sentido de la que están preñados los ideogramas. Este definirá así el paralelismo;

“Se puede decir que el paralelismo es un intento de organización espacial de los signos en su desarrollo temporal. En un dístico paralelo, no hay progresión lineal(o lógica) de un verso a otro; los dos versos expresan, sin transición alguna entre ambos, ideas opuestas o complementarias.” (1)

Así, con esta inmersión espacial del signo ideográfico, la poesía pasará a ser por derecho un arte más del espacio que del tiempo, su fuerte carácter visual trasformará su naturaleza en pintura cantada que podrá, mejor que ninguna otra forma artística ideada por el ingenio del hombre, captar la transformación de los seres en su más puro y metamórfico acontecer.

Pero no basta con la captación de este ritmo del universo, el hombre es un agente activo dentro de esta transformación, Cheng señala que en chino el término sujeto –objeto se dice con los ideogramas anfitrión-huésped. Es decir la composición de un poema se concibe mediante un intercambio activo entre hombre y naturaleza, un diálogo, una mutación del sujeto que entra dentro de lo real para ir a su corazón más profundo y más limpio. La poesía se concebirá así como un método como una estrategia de unión con el Dao, de unión con el proceso interno del fluir de la naturaleza.

Y dicho todo esto merece la pena señalar que este ensayo de François Cheng se coloca como un estudio introductorio a la traducción de una antología de poemas de la dinastía Tang. Pocos estudios de este tipo tienen la hondura y la agudeza de éste, de hecho este estudio introductorio podría funcionar perfectamente como una obra independiente. No obstante la antología de poemas es el complemento perfecto en el que el lector puede deleitarse y recorrer los caminos interpretativos que Cheng ha propuesto en su ensayo. Parece como si éste haya querido seguir este paralelismo de la poesía para contraponer en un mismo libro la teoría y la práctica, la creación y el pensamiento, la interpretación y la empatía.




(1) Cheng F, (1977), p.86.




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